La generación de los 'cienañeros'

Un estudio afirma que los nacidos a partir de 2000 podrán llegar al siglo de vida

La mayoría de los niños nacidos a partir del 2000 podrá celebrar sus cien años, y además gozará de muy buena salud. Es lo que se desprende de un estudio realizado por investigadores daneses y alemanes acerca de la esperanza de vida y el desarrollo de las enfermedades en 30 países ricos. La investigación, publicada por la revista científica The Lancet, cuestiona la creencia de que el envejecimiento de la población significa un coste cada vez mayor para los estados y subraya que la longevidad excepcional no tiene por qué estar relacionada con un nivel de discapacidad elevado.

Los científicos del Max Planck Institut, en Alemania, dirigidos por Kaare Christensen, del Centro de Investigación Danés del Envejecimiento, han analizado el desarrollo demográfico y la incidencia de enfermedades en los países industrializados y han llegado a la conclusión de que la mayoría de los niños que nacen hoy en países como España, Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos y Japón, entre otros, pueden vivir más de un siglo.

Según los datos manejados en el estudio, en el siglo XX la esperanza de vida en los países ricos aumentó en tres décadas y, además, desde 1840 nunca hubo signos de desaceleración en esta tendencia. Esto no significa que el ser humano pueda llegar a ser inmortal. Según los expertos, existe un límite, que podría situarse alrededor de los 150 años. "Cuando las esperanzas de vida se acerquen más a su límite, esta tendencia debería ralentizarse", explica Kaare Christensen, quien destaca también que "no nos estamos todavía aproximando al limite; se prevé un mayor crecimiento de la esperanza de vida".

"La gente no está solamente viviendo más que antes, sino que vive más con menos discapacidades y menos limitaciones", asegura Christensen. Esto se debe, además de a los avances médicos, a que cada vez son menos los trabajos que requieren esfuerzo físico, la alimentación es más equilibrada y la gente cuida más su cuerpo haciendo deporte.

El estudio publicado por The Lancet insiste en que la longevidad excepcional no tiene por qué estar relacionada con un nivel de discapacidad elevado que implicaría costes altos para los estados en el futuro. Con respeto a este punto, se aportan "pruebas preliminares" según las cuales ampliar la vida laboral -una opción que juega a favor de la sostenibilidad del sistema de pensiones- puede ser beneficioso para la salud si se acorta el número de horas trabajadas por semana.

"Si las personas de sesenta años o incluso las de setenta y pocos trabajaran más tiempo de lo que lo hacen actualmente, la mayoría de gente podría trabajar menos horas por semana. Hay evidencias que indican que con una menor carga semanal pero con una vida laboral más larga se podría aumentar la esperanza de vida y mejorar la salud de la población", dice el estudio. Aunque los investigadores admiten que esta opción no bastaría por sí sola para hacer frente a las implicaciones del envejecimiento mundial.

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