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Las presas no son una fuente de energía tan verde

La putrefacción de los residuos vegetales sumergidos emite metano y dióxido de carbono

De las fuentes de energías renovables, la hidráulica siempre ha tenido la peor fama. Para su obtención hay que fabricar enormes presas, con la consiguiente contaminación por el acarreo de materiales. Además hay una indudable contaminación paisajística. Pero un artículo que publica la edición digital de Nature abre un nuevo frente: la emisión de gases por la putrefacción del material orgánico sumergido, sobre todo, restos de árboles y plantas.

Ha tenido que ser la gigantesca Presa de las Tres Gargantas china la que haya permitido hacer una primera evaluación del proceso. Porque, a diferencia de los aspectos mencionados antes, que producen una contaminación que se puede considerar limitada en el tiempo, el continuo cambio de nivel de las aguas crea una amplia región de 350 kilómetros cuadrados que se seca en verano, y que se vuelve a cubrir en invierno. Eso quiere decir que las hierbas que crezcan en esa zona se ahogan cada año, con la consiguiente emisión de gases.

Los investigadores se han fijado en una zona de 37 kilómetros cuadrados cerca del río Pengxí, un afluente del Yangtsé. Para ello cubrieron esa superficie con un plástico para capturar los gases emitidos. Los investigadores descubrieron que entre julio y septiembre había tres picos en las emisiones de metano. En total, cada metro cuadrado emite 6,7 miligramos de metano a la hora. O, lo que es lo mismo, sólo para el área estudiada, 2.000 toneladas de metano al año.