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La NASA falla en su intento de poner en órbita un satélite para medir el CO2 en la atmósfera

Minutos después del despegue, la nave no pudo desprenderse del resvestimiento que la protegía y cayó en el Pacífico

La agencia espacial estadounidense no ha conseguido hoy poner en una órbita polar a 705 kilómetros de la Tierra el Observatorio del Carbono en Órbita (OCO, por sus siglas en inglés), con el objetivo de medir el CO2 en la atmósfera. Tres minutos después del lanzamiento desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea de EE UU en California, el cohete Taurus XL que llevaba a bordo el satélite sufrió una "contingencia" al no desprenderse el revestimiento que protegía la nave después del despegue, ha informado la NASA. El OCO ha caído en el océano Pacífico cerca de la Antártida.

"Los revestimientos de protección que envolvían el satélite como las dos conchas de una almeja no se separaron apropiadamente y eso, aparentemente, causó el fallo de la misión", ha dicho en una rueda de prensa Chuck Dovale, director de Lanzamientos de la NASA. La nave "no alcanzó su órbita y probablemente cayó en el océano Pacífico cerca de la Antártida", ha indicado John Brunschwyler, director de Programa del Taurus XL. Brunschwyler ha reconocido que se trata de un "enorme revés" para la comunidad científica.

El OCO, fruto de casi una década de trabajo, era la primera nave espacial de la NASA dedicada a estudiar la presencia en la atmósfera de dióxido de carbono, considerado el principal de los gases de efecto invernadero que, según los científicos, han causado un aumento global de las temperaturas y el consiguiente cambio climático. Según la agencia espacial, el observatorio iba a proporcionar completa información sobre las fuentes humanas y naturales del CO2 así como de los lugares en los que ese gas se concentra, tanto en tierra firme como en los mares. OCO "mejorará de forma radical los datos globales sobre el dióxido de carbono y realizará alrededor de ocho millones de mediciones cada 16 días durante al menos dos años", señaló antes del accidente la NASA.

Las mediciones que tenía previsto proporcionar iban a ser combinadas con las de las estaciones terrestres, aviones y otros satélites para responder a los numerosos interrogantes que existen sobre los procesos que regulan el CO2 atmosférico y su influencia en el clima terrestre.

Por otra parte, Google y la NASA han puesto a disposición de los internautas mapas mundiales que muestran con detalle las emisiones de combustibles fósiles que contaminan la atmósfera terrestre. Las imágenes, aportadas por la NASA y el Departamento de Energía de EE UU y que forman parte del llamado Proyecto Vulcano, revelan la dispersión atmosférica de esos combustibles cada hora, por región y por tipo, ha informado la agencia espacial estadounidense.

"La difusión del inventario del Proyecto Vulcano en Google Earth lleva la información al salón de cualquier persona que cuente con un ordenador", ha manifestado Kevin Gurney, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Purdue y miembro del Proyecto. "Vulcano proporciona una descripción de dónde y cuándo la sociedad influye en el clima a través de las emisiones de dióxido de carbono", ha añadido. Según el científico, la iniciativa ayudará a la gente a informarse sobre el nivel de contaminación que sufre su país o su región y a compararlo con otras naciones o áreas geográficas, además de servir para ver cuáles son las actividades económicas que más aumentan esas emisiones.