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Destituido el director de la central nuclear de Ascó tras una fuga radiactiva

El escape, clasificado como de nivel 2 (en una escala de 0 a 7), no fue notificado de la manera debida

Destituido el director de la central nuclear de Ascó tras una fuga radiactiva
Rafa Höhr

César Candás, hasta ahora Director de la Central de Vandellós, ha sustituido a Rafael Gasca como nuevo Director de la Central Nuclear de Ascó, en Tarragona, ya que Gasca ha sido destituido por la junta directiva de la central (propiedad de Endesa y otros socios) tras una fuga radiactiva registrada el 26 de noviembre y que no fue notificada con propiedad al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) hasta el lunes pasado.

La gravedad del escape, que un primer momento fue catalogada de nivel 0 (en una escala de peligrosidad del 0 al 7), fue luego elevada por el CSN a un nivel 2 (con la categoría de "Incidente"), algo que no ocurría en España desde al menos hace tres años.

Varios centenares de trabajadores y visitantes de la planta han sido examinados por si resultaron contaminados por el escape. Hasta ahora no se ha hallado contaminación en ninguna persona.

Junto a Gasca también ha sido destituido Francesc González, jefe de protección de la planta. Cesar Candás, director de la central de Vanellós, susituirá a Gasca.

"Un suceso menor"

La central nuclear de Ascó declaró el pasado 4 de abril que había detectado una fuga en sus instalaciones el pasado 26 de noviembre durante la parada de recarga, pero la describió como una nimiedad, "un suceso menor". Por eso fue calificado en principio como nivel 1 (en una escala de 0 a 7) y el lunes pasó a nivel 2, lo que lo convierte en uno de los cuatro incidentes más graves en la historia nuclear española y da la razón a Greenpeace, que desde el principio alertó del suceso. El último caso fue el de Vandellòs II en 2005, también por ocultar al CSN la corrosión de una tubería. Entonces estuvo seis meses parada.

En la parada de recarga, se transportan las barras de combustible nuclear a través de unos tubos. El tubo se lava con agua a presión y luego se seca mediante unas bombas. Pero siempre quedan charcos -como los que permanecen al vaciar una piscina- de los que los operarios sacan el agua con unas aspiradoras manuales (llamadas chupacharcos). Ese agua es la que acumula más material radiactivo y acabó en un bidón de 50 litros. Un operario lo tiró en la piscina de combustible. Es gesto ya de por sí era chapucero, porque según el Consejo hay que tratarlo como un residuo radiactivo. Además, junto a la zona de vertido estaba en marcha un potente sistema de ventilación que absorbió parte de las partículas radiactivas y las lanzó al exterior a través de una chimenea. El 95% se quedó en un radio de 50 metros, lo que significa que la mayor parte se quedó en los tejados de los edificios de la central, no llegó al exterior.

Para descartar que nadie haya recibido más radiación de la permitida, el CSN examinará a más de 700 personas que hayan entrado en la central en este periodo. Son en su mayoría trabajadores con licencia nuclear, pero también personal auxiliar, como jardineros o quienes hayan llevado algún suministro. Asimismo, el CSN exigió a la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs, la empresa que gestiona las nucleares catalanas, que "depure responsabilidades".