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Novartis toma represalias contra la India

Hace dos semanas un tribunal indio desestimó un recurso de la farmacéutica contra la Ley de Patentes del país asiático

Novartis ha movido ficha. Daniel Vasella, director ejecutivo de la farmacéutica suiza, ha anunciado que no destinarán a la India los cientos de millones de euros que tenían previsto invertir en la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos. Esta medida, esperada, llega dos semanas después de que un tribunal desestimara el recurso por inconstitucionalidad contra la Ley de Patentes del país asiático presentado por Novartis.

El fallo validó la negativa del Gobierno indio a conceder a la multinacional la patente del glivec, fármaco para combatir la leucemia, por considerar que no era novedoso, sino sólo una innovación de un medicamento ya existente. En consecuencia, la India, principal exportador del mundo de genéricos, pudo seguir produciendo este compuesto.

Pero la guerra entre Novartis y la India es sólo el último capítulo de una larga historia sobre el acceso de los países pobres a los medicamentos. En mayo de este mismo año, Brasil se convirtió en el primer país del mundo que rompía la patente de un fármaco, el efavirez, un retroviral de primera línea para tratar el VIH del gigante Merck Sharp & Dohme. El Gobierno de Lula da Silva fue el primero en acogerse a los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual, que permiten que una nación no respete una patente cuando afronta una crisis sanitaria. Lula argumentó para producir e importar genéricos de India que el medicamento era de primera necesidad y que su precio era demasiado caro. En Brasil, 75.000 de las 200.000 personas enfermas de SIDA toman efavirez. El laboratorio Merck Sharp & Dohme advirtió que esta decisión podría suponer un freno a la investigación sobre las enfermedades que azotan al tercer mundo.

Un conflico similar había enfrentado en marzo a la multinacional Abbott con las autoridades de Tailandia, país con 600.000 afectados por VIH de una población de 63.000 millones de personas. El motivo de la disputa fue el kaletra, fármaco muy eficaz en el tratamiento del VIH. Abbott respondió entonces a la producción de genéricos, y suspendió la venta de nuevos fármacos al país.