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Reportaje:

No te asustes, son pirañas

Un estudio de la Universidad inglesa Saint Andrew´s revela que las pirañas atacan para defenderse, nunca para devorar premeditadamente

Un grupo de científicos de la prestigiosa Universidad inglesa de Saint Andrew?s ha dado la vuelta a uno de los mitos más tenebrosos dentro del reino animal: las pirañas no atacan, se defienden, y lo hacen en grupo como respuesta a una amenaza determinada, no para devorar especies más grandes y reducirlas a los huesos. Las pirañas, según el estudio, son omnívoras y, por lo tanto, además de alimentarse de peces, lo hacen a base de insectos y plantas.

Habitante del Amazonas, el mayor río de Sudamérica, de sus afluentes y de otros ríos de la región, la piraña ha sido siempre reflejada en el cine y la literatura como un carnívoro feroz y letal que ataca a sus presas en grupo, que aniquila y luego despedaza. Pero nada más lejos de la realidad.

Sus afilados colmillos y su temible aspecto le sirven para defenderse de otros depredadores más grandes dentro de su entorno, como caimanes, delfines y otros peces de gran tamaño, con los que comparten habitat. Y es sólo en este caso, al ser atacado por un animal más grande o sentirse vulnerable, cuando aparecen los famosos y hasta ahora temidos bancos de pirañas. Esta es la conclusión principal del grupo de científicos ingleses que ha realizado el estudio: su agresividad es una simple cuestión de supervivencia. Además, en estos bancos de pirañas los peces en edad reproductiva permanecen en el centro para protegerse, mientras que los más jóvenes -y hambrientos- se sitúan en los extremos.

La terrorífica y famosa película de Steven Spielberg, Pirañas, hizó que muchos sintiésen pavor ante la simple idea de cruzarse con una representante de la especie en cualquier río o estanque, y toda la literatura que siguió al estreno del largometraje contribuyó a generar toneladas de pesadillas en el inconsciente popular de toda una generación . Ahora, gracias al estudio de la Universidad de Saint Andrew?s, este diminuto pez de agua dulce se deshace de su fama de cazador despiadado.