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Lula traslada al Papa los logros de sus políticas sociales en Brasil

La familia, la juventud y la educación centran el encuentro del presidente brasileño y Benedicto XVI en Sao Paulo

Ciudad del Vaticano / Río de Janeiro

El Papa Benedicto XVI ha comenzado su segundo día de visita a Brasil con un breve encuentro con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que le ha recibido alrededor de las 11:00 (16:00 hora peninsular española) en el Palacio dos Bandeirantes, en Sao Paulo. El Papa aterrizó anoche en esa ciudad brasileña, punto de partida de su primera visita a América Latina. En Brasil Benedicto XVI realizará una visita pastoral de cinco días.

Los dos líderes han conversado por espacio de diez minutos sobre la familia y la misión de la Iglesia y el Estado en la construcción de la paz. El jefe del Ejecutivo brasileño ha aprovechado para presentar un programa de subsidios a la familia y defender la creación de proyectos de ayuda a África, según ha informado el portavoz de Lula, Gilberto Carvalho.

El presidente brasileño tampoco ha desperdiciado la oportunidad para transmitir al Pontífice el fuerte acento social que impregna la mayoría de sus políticas, especialmente la denominada 'Bolsa Familia', un programa de subsidios a las familias cuya condición es que envíen sus hijos a la escuela. El presidente brasileño dijo hace días que confiaba en el "papel importante" de la Iglesia Católica para "diseminar por el mundo" las políticas sociales llevabas a cabo en el gigante suramericano. En su discurso de ayer Lula ya agradeció el apoyo del Vaticano en su lucha "contra el hambre y la pobreza".

Asimismo, Lula ha defendido ante Benedicto XVI la producción de biocombustibles en Africa para impulsar la economía en el continente. La juventud y la educación también han sido abordados por Lula y el Papa, según informaciones de la prensa local. Después de entrevistarse con Lula, Benedicto XVI ha regresado al Monasterio de Sao Bento, donde pasó su primera noche en Brasil, para mantener esta tarde un encuentro con representantes de otras iglesias cristianas y de las comunidades judía y musulmana.

Referencias al aborto

El primer mensaje que el Papa ha trasmitido en Brasil ha ido dirigido al respeto a la vida, "desde el momento de la concepción hasta su declive natural", palabras que se han interpretado como una advertencia a México, país en el que se ha legalizado parcialmente el aborto, y también a Brasil, donde hay una propuesta para debatir la celebración de un referendo sobre el tema. La atención a los pobres y los abandonados y la consolidación de la familia como célula básica de la sociedad han sido otros temas proclamados por Benedicto XVI.

Pero antes de llegar, en unas declaraciones realizadas durante el vuelo, el Papa ya se refirió al aborto y a la excomunión de los legisladores de Ciudad de México que respaldaron su legalización en las primeras 12 semanas de embarazo. "No es nada nueva", dijo Ratzinger, "así está previsto en la doctrina de la Iglesia".

También habló de otro de los temas más polémicos del viaje: los católicos que abandonan su fe para unirse a iglesias evangélicas protestantes en dicha región. Aunque Benedicto XVI asegura que son su "mayor preocupación", la expansión del protestantismo muestra también que hay una "sed de Dios". "Tenemos que ser más dinámicos", ha señalado Benedicto XVI, al tiempo que ha adelantado que pretende establecer una estrategia para responder a esta situación cuando se reúna con los obispos latinoamericanos.

El Papa está convencido de que el futuro de la Iglesia católica se decide en Brasil. Ha confesado conocer bien la historia de este país y cómo ha evolucionado la fe católica en sus regiones, a pesar de "que fue perseguida a finales del siglo XIX por fuerzas neoliberales". También le interesan "las culturas indígenas" de un "continente ejemplar donde se resuelvan los grandes problemas de la humanidad".