El cambio climático provoca trastornos importantes en los animales, sobre todo en las aves

El descenso en las migraciones se nota ya en el Parque Natural de La Albufera de Valencia

Transtornos en los ciclos reproductivos y migratorios de los animales, desplazamientos de especies o aparición de enfermedades extinguidas o que nunca habían existido en una determinada zona son algunas de las consecuencias del cambio climático, que según varios expertos consultados por Efe empiezan a notarse o podrían hacerlo a medio plazo. Y las aves son de los primeros animales que notan el cambio de temperatura, lo que provoca que varíen sus ritmos migratorios o tengan problemas durante los períodos de cría.

En el Parque Natural de La Albufera se ha notado un descenso en la llegada de patos, gaviotas, cigüeñas o garzas procedentes del centro y el norte de Europa, debido a que las temperaturas en esas zonas se mantienen elevadas y estas aves acuáticas prefieren mantenerse en sus zonas de cría y no sienten necesidad de emigrar.

El director del centro de recuperación de fauna La Granja de El Saler, Juan Antonio Gómez, ha indicado que ésta es una de las temporadas en la que menos aves han llegado de los últimos 20 años, y ha explicado que lo normal es que en esta época La Albufera acoja entre 30.000 y 40.000 aves, pero la cifra actual está en torno a 20.000.

Por su parte, el biólogo y profesor de Ecología de la Universitat de València Emilio Barba ha detectado un adelanto de dos semanas en el ciclo reproductivo del carbonero común, un ave pequeña que reside en la Comunidad Valenciana todo el año, aunque, según ha señalado, este es uno de los menores problemas. Existen otros tipos de aves que no son capaces de adaptarse a los cambios de temperatura, como el papamoscas cerrojillo, un ave española que pasa los inviernos en ?frica y a la que el aumento del clima le está provocando "desfases" en sus ciclos, junto a problemas durante los períodos de cría.

Para este profesor, que estudia la evolución reproductiva de las aves, el problema no es tanto el cambio en la condiciones climáticas del planeta, sino la velocidad a la que produce, ya que, según ha dicho "la adaptación de los animales requiere mucho tiempo, pero el cambio es tan rápido que algunas especies no pueden hacerle frente".

Nuevas especies que traerán enfermedades extinguidas ya

El aumento de temperaturas y el calentamiento global origina también un desplazamiento hacia el norte del área de distribución de determinadas especies, lo que provoca que en España empiecen a instalarse aves que hasta hace unos años sólo residían en África. El director del servicio de Control de Plagas de la Universitat de València y catedrático de Zoología Ricardo Jiménez ha indicado que ese aumento del área de distribución de algunas especies puede provocar la aparición, a medio plazo, de enfermedades que se encontraban extinguidas o que nunca habían existido en esta zona.

Según Jiménez, unas temperaturas más altas pueden favorecer la instalación de especies, como los mosquitos, que son transmisoras de enfermedades que no existían en Europa o que hace mucho tiempo que desaparecieron, como la malaria, la fiebre amarilla, el dengue o el virus del Nilo occidental, entre otras. El catedrático ha señalado que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este tipo de enfermedades podría afectar a la población europea en 2010 y, aunque ha asegurado que no hay que ser "alarmista", considera necesario empezar a trabajar sobre este tipo de cuestiones para evitar problemas en el futuro.

El catedrático ha destacado que otra de las consecuencias del aumento de temperaturas es que crecen las generaciones de insectos y, como ejemplo, ha señalado que con una temperatura de 24 grados, el mosquito común de las ciudades tarda 15 días en evolucionar desde el huevo hasta la edad adulta, mientras que con dos grados más, el ciclo se reduce a 8 días. "Si esto lo unimos a lo anterior, la situación puede agravarse al haber más generaciones de mosquitos transmisores", ha manifestado Jiménez, quien ha insistido en que no le gusta ser "alarmista", pero ha considerado que los científicos deben "estar alerta" por las consecuencias que el cambio climático pueda tener para el futuro.

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