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Greenpeace bloquea la sede de la Junta de Andalucía para frenar la construcción de un hotel

La policía desaloja a los ecologistas, que depositaron un camión de escombros procedente de un hotel en construcción ubicado en el Parque Natural del Cabo de Gata

Nueve militantes de la organización ecologista Greenpeace han sido desalojados por la Policía después de que bloquearan durante más de dos horas la entrada principal de la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía de Sevilla. Los activistas depositaron en la puerta un camión de ladrillos y escombros procedentes de un hotel en construcción, situado en el Parque Natural del Cabo de Gata, lo que para la organización es "uno de los mayores escándalos urbanísticos del litoral español". Dos de los activistas, además, escalaron la fachada para colgar una pancarta en la que podía leerse "Demolición hotel Algarrobito", acto por el cual fueron detenidos.

Los activistas llegaron a la sede de la Junta, conocida como Casa Rosa, y que se encuentra frente a un cuartel de la Guardia Civil, pasadas las 07.30 y depositaron un volquete lleno de ladrillos y escombros, sin que intervinieran las fuerzas de seguridad. Vestidos con monos de color naranja, se situaron al lado de los escombros con pancartas en las que se leía "Cabo de Gata libre de cemento" y "hotel ilegal: demolición". Pasadas dos horas, la Policía retiró a los activistas a rastras, y media hora más tarde desalojó a los dos ecologistas que permanecían en los balcones, después de forzar las ventosas que mantenían bloqueadas las puertas. Más tarde, los operarios de limpieza retiraron los escombros que impedían el acceso al edificio.

Con esta acción, los ecologistas han pedido al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, que haga efectiva la demolición del "macrohotel ilegal" situado en un espacio protegido (en la playa de El Algarrobito, en Almería), y que está gestionando por la Junta andaluza. Las obras del Hotel Algarrobico fueron paralizadas después de que el Ministerio de Medio Ambiente considerara su cercanía al mar y su impacto visual, por lo que tanto la administración central como el Ayuntamiento de Carboneras (en cuyo término municipal se encuentra el hotel), están negociando una salida al conflicto. Los habitantes de la zona apoyan la construcción del hotel porque ven en él un relanzamiento económico.

Unos 15 agentes de la Policía Nacional se desplazaron en cuatro vehículos hasta el lugar de la protesta para bajar a los dos activistas que subieron a los balcones de la Casa Rosa. Ambos han sido puestos en libertad con cargos, y están acusados de delitos de daños, usurpación y desobediencia. Los otro siete activistas que protagonizaron la protesta sólo han sido desalojados e identificados pero no detenidos.

"Pasividad" de la Junta

Con esta protesta pacífica, Greenpeace quiere denunciar la "pasividad" de la Junta de Andalucía en este asunto. El "macrohotel" de la constructora Azata ya ha sido denunciado por esta organización en otras ocasiones como uno de los "mayores escándalos urbanísticos" del litoral español, según la responsable de la Campaña de Costas de la organización ecologista, María José Caballero.

En relación a este asunto, la consejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, ha recordado horas más tarde que el Gobierno central ha abierto una negociación con el promotor del hotel. Coves no ha querido hacer valoración alguna de la protesta, ya que considera que las reuniones se están manteniendo entre el Ministerio de Medio Ambiente y el promotor de la obra.