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El gobernador de Florida ordena mantener viva a la enferma a la que se retiró la sonda

Jeb Bush se apoya en una ley 'ad hoc' aprobada por el Congreso del Estado ayer mismo

Los médicos han vuelto a conectar esta madrugada la sonda que mantiene con vida a Terri Schiavo, enferma de 39 años en coma desde hace 13, en cumplimiento de una orden del Gobernador del Estado de Florida, Jeb Bush, que contraviene una orden judicial anterior. Bush ha tomado esta decisión apoyándose en una ley aprobada ad hoc ayer mismo por el Congreso del Estado.

El marido de la enferma, Michael Schiavo, había logrado de el pasado día 15, tras una larga batalla legal con sus suegros, que se desconectara a su esposa de las maquinas que la mantenían con vida. Se esperaba que, sin la sonda, Terri viviera apenas un par de semanas.

Según el marido de Terri, ésta le había expresado su negativa a ser mantenida algún día con vida artificialmente. Sin embargo, sus suegros, Robert y Mary Schlinder, le acusa de querer matar a su esposa para quedarse con la indemnización de un millón de dólares que obtuvo a raíz de una demanda por negligencia médica. La demanda fue interpuesta cuando la enferma sufrió un ataque al corazón, en febrero de 1990, a causa de una bajada de potasio cuando se sometía a una dieta de adelgazamiento en un centro médico.

Testamento 'oral'

Según Schiavo, que hasta ayer tenía la custodia legal de su mujer, ésta le pidió que nunca la dejar vivir artificalmente si tenía un accidente. De este testamento oral no hay testigos pero los jueces lo dieron por válido pese a que una ex novia de Schiavo declaró bajo juramento que él le confesó que lo había inventado.

La ley que ha permitido a Bush revocar la orden judicial y ordenar la reconexión de Terri fue aprobada por el Senado por 23 votos a favor y 15 en contra, después de que la Cámara de Representantes sancionara la versión final el martes por la tarde. La nueva legislación firmada por Bush se aplica sólo a casos en los que el paciente no ha reflejado su voluntad por escrito, se encuentra en estado vegetativo y un familiar se opone a que le sean retirados los tubos que lo alimentan.

En el marco legal se estableció también que un juez asigne un guardián independiente para Schiavo, quitándole ese papel a su esposo Michael. La decisión legislativa generó alegría entre los familiares de la mujer, enojo a su esposo, incertidumbre en algunos congresistas y atrajo la atención de fuentes judiciales sobre la última batalla entre partidarios y enemigos de la eutanasia.