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Yakult, la bebida probiótica que ha puesto de moda Netflix

Sin mencionar su nombre ni enseñar la etiqueta, su cameo en ’A todos los chicos de los que me enamoré’ ha conseguido desatar el fenómeno fan, subiendo incluso el valor de sus acciones.

Este fenómeno ha hecho subir las acciones de la compañía.
Este fenómeno ha hecho subir las acciones de la compañía.

El nuevo símbolo de amor romántico es una bebida probiótica. Protagonista involuntaria de una escena de la rom-com del momento , A todos los chicos de los que me enamoré (Netflix), esta suerte de yogur líquido se ha convertido en objeto de obsesión para sus fans. En poco más de tres semanas desde el estreno ha volado de las estanterías de varios centros comerciales y ha experimentado una subida en el valor de sus acciones. Peter Kavinsky (Noah Centineo), chico de moda gracias a la película, recorre la ciudad en busca de “esa bebida de yogur coreana” que encanta a Lara Jean (Lana Condor) y a su hermana Kitty. El gesto ha desatado un aluvión de menciones en Twitter, que identifica el tarrito de tapa roja en cuestión como Yakult.

Un 2,6% más de valor para la empresa en bolsa desde que el pasado 17 de agosto se lanzara la película, señala Bloomberg. Algo que algunos han aplaudido como bendita casualidad para la marca, cuyas acciones habían caído en un 6% el pasado año, ya que en el filme no se muestra su etiqueta ni se menciona el nombre del producto. Incluso el dato de su procedencia es incorrecto, se trata de una bebida japonesa que nació en 1935. Aunque cuesta imaginar que no sea en realidad de una jugada maestra de product placement por parte del gigante de entretenimiento. Más aún cuando los estudios avalan que en la era de las plataformas de consumo audiovisual online libres de anuncios, el emplazamiento publicitario recupera terreno (en 2017 el mercado aumentó en un 13,7%). Amazon recurre a esta técnica publicitaria en la totalidad de su producción y Netflix en el 74% de sus series originales, informaba Business Insider.

Como probiótico, el consumo de Yakult promete bondades tales como cuidar la salud intestinal y aumentar las defensas gracias a su contenido a base de la bacteria Lactobacilo Casei Shirota, apuntan en su web. Pero el repentino furor por su consumo no se justifica como un nuevo caso de obsesión por un superalimento, aunque podría. Su estética kawaii y la imagen de Peter Kavinsky bebiéndolo y comentando lo bueno que está, con versión gif, demuestran que es puro fandom. Y en Twitter conviven desde los nostálgicos que han recuperado ahora a la costumbre de tomarlo, a aquellos para los que la escena del yogur parece haber redefinido el concepto de amor. Otros se confiesan: “Lo admito, compré un par de paquetes de Yakult el mes pasado después de ver #ToAllTheBoysIveLovedBefore. Pero crecí con esto en Taiwán, solían traérnoslo a casa como leche», escribía una usuaria.

Su logo está llamado a invadir: mini pendientes a la venta en Etsy, pegatinas inspiradas en sus botes e ilustraciones de Yakult con mensajes como “mi idea de gesto romántico” o “¿atravesarías toda la ciudad por mí?”, que auguran su presencia en más de una habitación adolescente y en las camisetas de alguna marca de ropa low cost dispuestas a aprovechar el filón.

Pegatinas inspiradas en los botes de Yakult, a la venta en Etsy.
Pegatinas inspiradas en los botes de Yakult, a la venta en Etsy.

Más allá de este fenómeno particular de la bebida fermentada, con su adaptación del superventas de mismo nombre escrito por Jenny Han (en España editado por Planeta) que ha dirigido Susan Johnson, Netflix está demostrando que su apuesta por el género va muy en serio. Acercándolo además a los tiempos, que exigen cada vez representaciones sociales más justas en pantalla. Su protagonista asiática-americana fue condición sine qua non para vender los derechos de la historia. Según explicaba la autora a The New York Times, incluso antes de publicar su novela había productoras interesadas en llevarla a la gran pantalla pero “el interés desapareció en cuanto dejé claro que la protagonistas tenía que ser asiática-americana”. Ella, que comparte orígenes con su personaje de ficción, resaltaba la importancia de que existan modelos para las adolescentes de origen asiático en las comedias románticas americanas. Los datos le dan la razón, según un estudio de la USC Annenberg, solo 5,7% de personajes eran asiáticos en un total de 900 películas analizadas entre 2007 y 2016. “Hay poder en ver una cara como la tuya haciendo algo, siendo alguien. Es poderoso moverse de los lados hacia el centro”, decía Han al periódico. Este caso, sumado al éxito imparable en taquillas americanas de la comedia ‘Crazy Asian Rich’, con un reparto completamente asiático, son parte de la cara positiva en Estados Unidos frente al odio que alimenta Trump.

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