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Sobre la (incómoda) hermosura

Amanda Filipacchi aterriza en España con ‘La dichosa importancia de la belleza’, una divertida novela acerca de las desventajas de ser atractiva.

amanda
Jessica Durrant

Una mujer preciosa decide vivir disfrazada de fea tras el suicidio de su mejor amigo, que estaba enamorado de ella. Aderezada con un asesino reincidente que suele elegir como víctimas a gente superficial, ésta es la premisa de La dichosa importancia de la belleza (Turner), la cuarta novela de Amanda Filipacchi. La primera de esta autora, traducida ya a 13 idiomas y colaboradora de The New York Times, que se publica en España.

¿No es tan aleatorio juzgar a alguien por su inteligencia como hacerlo por el físico?

Raramente oyes de un hombre que se enamora de una mujer por su talento. Es una lástima.

¿Cómo percibe usted la belleza? Parece que, por un lado, la admira y ansía, pero por otro le causa rechazo.

Escribí un artículo sobre esto en The New Yorker. Siempre he admirado esta cualidad, pero al mismo tiempo me desapruebo a mí y a los otros por hacerlo. Es una contradicción.

Entre sus personajes hay una mujer muy dotada artísticamente pero fea (Lily) y una hermosa pero infeliz (Barb). ¿Cuánto hay de usted en cada una?

Pensé en mí para la no agraciada, que sufre por un amor no correspondido. A todos nos ha pasado. Me interesa cómo puedes malgastar años de tu vida por razones estúpidas. También hay algo de mí en Barb. Creo que, como ella, todo el mundo se ha preguntado alguna vez: «¿Le gustaré a esta persona por las razones correctas?».

Retrato de Amanda Filipacchi.

Marion Ettlinger / Cortesía de Turner

Su madre, Sondra Peterson, era modelo, como la de su protagonista. ¿Esto le marcó?

Fue una top de los sesenta y protagonizó portadas de revistas como Vogue. Mi padre también era muy guapo y mi hermano lo heredó, pero yo no. Era estrábica y de mandíbula prominente. El dentista me quitó cuatro muelas para que no me creciese más, y no funcionó. Pero no fue para tanto…

En la trama hay mucho humor negro, como cuando el portero de la casa suelta toda clase de improperios a Barb cada vez que la ve. ¿Representa algún tipo de prejuicio?

Sí, el cómo a veces sacamos conclusiones solo con mirar a alguien. Si viéramos todo los aspectos de su vida, pensaríamos de forma totalmente diferente. Tiene gracia. El edificio es exactamente como el mío, me preocupa que mi conserje lo lea y crea que me refiero a él [risas].

¿Cree que la historia daría para una película?

Sería genial. Charlotte Gainsbourg e Yvan Attal han mostrado interés en adaptar al cine mi tercera novela, Love Creeps.

Su obra ha sido calificada de postfeminista, ¿qué le parece esta etiqueta?

En Francia ya no es un término de moda, pero en EE UU no tiene una connotación negativa. Me encantó el discurso de Emma Watson en la ONU: no hay nada malo en esta palabra. Soy feminista, todos deberíamos serlo. Significa que quieres igualdad.

Portada del libro.

Ed. Turner

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