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Llega el chic octogenario, por Javier Calvo

En la época en que Justin Bieber hace el ridículo luciendo musculatura, el affair Didion es refrescante

Didion

En un momento en que parece increíble que la moda todavía pueda incendiar Internet, en 2015 ha surgido una de las controversias más extrañas –y molonas– que he visto en mucho tiempo. La súper exclusiva marca de bolsos y complementos de lujo Céline, en la élite de la moda internacional, ha lanzado una campaña publicitaria usando como modelo a la escritora octogenaria Joan Didion.

Mujer diminuta de mirada alucinada y aspecto eternamente cool, Joan Didion es sin duda una de las escritoras americanas vivas más importantes. Se la conoce como cronista de la muerte del sueño hippy, de la California más oscura de las drogas y los asesinatos, de la debacle social del reaganismo y de las guerras más terroríficas de los ochenta.

Publicadas en España hace un par de años con el título Los que sueñan el sueño dorado (Literatura Random House), sus crónicas han influido a varias generaciones de escritores por su estilo caótico, neurótico, deliciosamente narcisista y oscurantista. Hace dos años Barack Obama le dio la Medalla Nacional de las Artes y las Letras, que ella recogió con su extrañísima presencia física: básicamente parece una niña extraterrestre esquelética vestida por Edna Mode de Los increíbles. La ubicua campaña de Céline muestra a Didion a sus 80 años, vestida de beatnik, con jersey negro de cuello alto, medallón y gafas Velvet Underground.

El resultado, en cierto modo, es exageradamente cool. El mismo Miles Davis habría caído rendido a sus pies. Al mismo tiempo es el retrato de una viejita frágil y consumida, disparado con uno de esos flashes guarros estilo Terry Richardson (en realidad la foto es de Juergen Teller).

Por mucho que lo intente, uno no puede evitar imaginar a Didion arreando con un paraguas en la cabeza al fotógrafo, al más puro estilo abuelita cascarrabias. La campaña podría (o no) iniciar una tendencia de chic octogenario. De hecho, pocos días después del affair Céline-Didion, Saint Laurent anunció que había elegido como modelo a Joni Mitchell, de 71 años. Otras mujeres septuagenarias han protagonizado campañas recientes, como Helen Mirren, Diane Keaton, Charlotte Rampling o Jessica Lange.

Por un lado, en la misma época en que Justin Bieber hace el ridículo luciendo musculatura digital para CK, el affair Didion es refrescante. Cuantas más mujeres no modelos, de edad avanzada o con cuerpos distintos se usen en la publicidad, mejor. Y sin embargo… «¿Dios mío, qué demonios le han hecho a Joan Didion?», era el título de un artículo que criticaba la campaña. Muchas voces en contra sugieren que la marca explota a Didion (¡una viejecita!); que es indigno asociarse con semejante símbolo de ostentación; que la señora hace el ridículo. Que una anciana intentando molar más que Kate Moss es de locos.

Un delicioso artículo de la revista Forbes decía que es normal que aparezcan señoras mayores anunciando bolsos prohibitivos. A fin de cuentas las jóvenes no tienen dinero para comprarlos, mientras que las señoras mayores y ricas, todo el mundo lo sabe, son sinónimo de elegancia y el público objetivo de Céline. No es ningún secreto que la búsqueda publicitaria de formas de belleza extraña o provocativa es un poco una carrera de ratas. Tampoco que los escritores ya no son ermitaños tímidos y quieren molar en los medios como el que más. Para el común de los mortales, las modelos convencionales ya son casi invisibles: nos parecen todas iguales y un poco generadas por ordenador. Yo personalmente prefiero mil veces a una freak genial y provocadora como Didion. ¿O no?

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