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Fatoumata Kébé, la astrofísica que quiere ser la primera mujer que pise la luna: «Los primeros pasos se dieron en un contexto de guerra»

Entrevistamos a la astrónoma, astrofísica y autora de ‘El libro de la Luna’, oda y pasional homenaje a un satélite que ha fascinado civilización tras civilización.

Fatoumata Kebe
Fatoumata KebeLaurence-Geai

Si algún día consigue hacer su sueño realidad, en Hollywood no tardarán en rodar una película sobre ella. Fatoumata Kébé tenía 8 años cuando un libro llamó poderosamente su atención. Formaba parte de una enciclopedia de astronomía, y le pareció que tenía «unas imágenes muy bonitas». Hija de inmigrantes procedentes de Mali y nacida en Montreuil, en la periferia de París, tardó poco en descubrir que su futuro estaría relacionado con esos objetos celestes que tanto la seducían. Veintisiete años más tarde es astrofísica, doctora en astronomía y una de las francesas más influyentes según la revista Vanity Fair. Además, combina sus investigaciones con la implicación en proyectos de protección del medio ambiente en África y organiza talleres de divulgación científica entre jóvenes sin recursos. Continuando su misión evangelizadora, de difusión y amor por la astronomía, ha publicado El libro de la Luna, recién llegado a España de la mano de Blackie Books. Una novela, así la presentan, sobre historias, mitos y leyendas del único satélite natural de la Tierra. Y claro que con semejante dedicación, su sueño –y objetivo– no puede ser otro que visitarlo.

La luna atrae al hombre des del paleolítico. ¿Cómo surgió tu pasión por ella?

No sabría decirte exactamente cuando empezó, pero mi fascinación por la luna nunca ha parado de crecer. Cuando averigüé que existían seres humanos que habían estado allí fue una motivación extra para esforzarme aún más en mis estudios. Estando en la escuela, comprendí que quería ir yo también.

Todavía hoy sigue siendo un lugar algo desconocido para los que no nos dedicamos a estudiarla…

Conocemos su formación a grandes rasgos, pero quedan varios puntos sin resolver, sobre todo alrededor de la composición de sus rocas.

En El libro de la Luna escribes que es «un satélite al que la tierra impide ser un planeta. Y esto genera unos vínculos muy particulares». ¿Cuáles son estos vínculos?

La luna es la única compañera de la Tierra, por llamarlo de alguna manera. Nuestro principal vínculo con ella es que provoca efectos y tiene utilidades para los que habitamos en este planeta: desde ser una lámpara natural para algunas especies animales, como las jóvenes tortugas que se dirigen al océano, hasta la creación de las mareas, sobre todo las oceánicas, muy visibles en ciertos lugares del mundo.

¿El reto del libro era llegar a todo tipo de público?

Sí, no quería que nadie se asustara al leerlo, que todas las explicaciones fueran muy claras. Escribiéndolo he mejorado mi manera de transmitir conocimiento, y hasta cierto punto he añadido una nueva paleta de colores en mi manera de divulgar la ciencia.

En tu país ya participabas de talleres de divulgación sobre astronomía para jóvenes. ¿Cómo lo abordas?

Es que el interés está ahí, solo que hay pocas oportunidades para poder ir un poco más allá. Cuando proponemos talleres y conferencias las butacas se llenan muy rápido. La clave es llegar a tener la posibilidad de ofrecerlos, porque los hechos demuestran que a muchos jóvenes les gusta el tema.

Detallas alguna de las leyendas que giran en torno a la Luna. ¿Cuál es tu favorita?

Una indiana sobre la explicación de los eclipses. A través de su relato entendemos como, gracias a la luna, conocieron la noción del tiempo en el que tiene lugar el eclipse total.

La luna ha sido importantísima para pueblos y civilizaciones.
Porque su ciclo -29,5 días- es bastante más corto que el que hace el sol -365,25 días-. Por ello es mucho más fácil seguir como avanza el tiempo mirando a la luna que al sol.

En la novela dedicas un apartado a la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. ¿Se cometieron prácticas poco éticas durante ese periodo?

Lo que importaba en ese momento era ser el primero. Con la excusa de la Guerra Fría, y la amenaza que representaba el otro para el otro, se validaba cualquier falta de ética. Todo ello reafirma lo que ya se sabía, que los primeros pasos sobre la luna se dan en un contexto de guerra y con una fuerte connotación política.

Fatoumata Kebe.
Fatoumata Kebe.Laurence Geai

Utilizas una cita de Marcus Garvey («Un pueblo que no conoce su pasado, sus orígenes y su cultura se asemeja a un árbol sin raíces») para hablar de la luna y estrellas. Tu misma te lo has aplicado viajando a Mali para trabajar en proyectos humanitarios y relacionados con el medio ambiente.

He lanzado una empresa social, Connected Eco, que se ocupa de instalar sistemas de riego que funcionan con energía solar y encaradas al sector agrícola. En un país como Mali, donde cerca del 80% de la población trabaja en agricultura, aun no se dispone de autosuficiencia alimentaria. Es la manera que tengo que el país de origen de mis padres aproveche los conocimientos que he adquirido en un ámbito tan vital como el de la alimentación.

También estás involucrada en asociaciones que promueven el papel de la mujer en la astronomía. ¿Esta ciencia sigue siendo un club privado de hombres?

Aunque cada vez somos más mujeres las que estamos dentro, la astronomía, y todo lo relativo al espacio, sigue siendo un mundo muy masculino. Es muy importante poner en marcha iniciativas que permitan acelerar la entrada de mujeres en estos sectores.

¿Qué tipo de iniciativas?

Pues empezando por promover el mentorado entre aspirantes científicas e ingenieras por parte de mujeres expertas. También es vital que padres y profesores fomenten, y directamente dejen de descartar, a sus hijas y alumnas para trabajos científicos. Muchas veces lo hacen de manera inconsciente, pero ayudan a mantener el cliché.

También ayudaría que cumplieras tu sueño: ser la primera mujer en llegar a la luna.

Estoy haciendo todo lo que puedo, con los medios que dispongo, para que sea una realidad. Quiero ser astronauta, pero el futuro dirá si lo cumplo o no.

Sobre los viajes a la luna, aun hoy hay personas que creen que la llegada del Apolo 11 fue un montaje. ¿Qué les dirías?

Las acusaciones al respecto de este posible complot se han desmontado infinidad de veces y aun así queda gente que sigue creyendo en ellas. Personalmente, no es una lucha en la que me voy a implicar, hay otras mucho más importantes que merecen mi atención.

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