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¿Las croquetas se comen con la mano o con cuchillo y tenedor?: el éxito de los ‘influencers’ de los buenos modales

Las cuentas que nos enseñan etiqueta en la mesa y en la vida social congregan a millones de seguidores. Una tendencia ‘aspiracional’ que tiene sus propias estrellas y gurús con gran influencia

The White Lotus

Si Emily Post viera The White Lotus pondría el grito en el cielo. O quizás, no, porque poner el grito en el cielo no es un gesto educado. En uno de los capítulos de la serie de Mike White, el personaje de Laurie, interpretado por una espléndida Carrie Coon, utiliza el tenedor al comer como si fuera un arma; lo clava con fuerza en la fruta y habla con la boca llena. Post (1873-1960) fue la autoridad de las buenas maneras en el siglo XX en Estados Unidos. Su nombre forma parte de la cultura popular de ese país, donde, en 1950, fue nombrada la mujer más poderosa detrás de Eleonor Roosevelt.

Las normas que se siguen allí son las que ella dejó escritas en su libro: Etiquette: the Blue Book of Social Usage. Emily Post, que era influencer cuando a las mujeres se las llamaba importantes, dejó escrito que “los modales son una sensibilidad hacia los sentimientos de los demás. Si tienes esa sensibilidad tendrás esos modales, sin importar qué tenedor uses”; para ella, eran una ética, una forma de respetar el entorno, algo que no debería ir patrimonio de los privilegiados, aunque la misma Post procediera de una familia que sí lo era. En el pasado, así lo había sido: fue la corte francesa de Luis XIV quien impuso el concepto de etiqueta. La llegada de la revolución industrial provocó el nacimiento de una nueva clase social que quería asimilarse a la superior. Las buenas maneras permitían a las hijas de estos nuevos industriales acceder al matrimonio con los aristócratas y a la vida social de las élites. Eran una necesidad.

Emily Post retratada en 1937.

Hoy, comportarse con las formas adecuadas está de moda. Tener buenos modales es cool. Así lo esgrime Sofia Ilieva (aka Sofia Marbella), una de las influencers o creadoras digitales, como prefieren ser denominadas, que comparten contenido sobre este tema. El millón de seguidores de esta búlgara, que vivió en España dos décadas, confirma este interés. En un momento obsesionado con el brillo público, ese contenido parece tener sentido. El público de Sofia Marbella es femenino y el subtexto de sus posts afirma que facilitan el triunfo en sociedad. El texto de su bio marca el tono de sus mensajes: “Resolviendo los problemas de autoestima de la mujer moderna”. Las buenas maneras, para ella, reafirman. Aquí hay algo interesante y delicado: da por sentado que la mujer necesita seguridad y que las formas son el camino para ello. Esta influencer nos enseña a recorrer el pasillo del avión con la maleta sin molestar, dónde dejar el bolso de mano en un restaurante; también cómo subir una escalera con tacones (sic) aunque ya lo hizo Cortázar antes, aunque sin especificar calzado.

“Sin molestar”, esta expresión es clave, porque la mujer a la que pretende educar y asesorar esta influencer, como otras como Nyka Meier, debe ser una lady, alguien impecable, pura forma.. Son mujeres que reciben en casa, viajan y comen fuera con frecuencia. Kristina Szabova, otra creadora de contenido y coach, defiende que los modales ayudan a sacar lo mejor de nosotros, una idea que se repite entre otras de sus colegas. Kristina Szabova, que fue jefa de protocolo del parlamento eslovaco y diplomática en Londres, cuenta en su cuenta de IG que no debemos tomar capuccino después de las 11 y cómo doblar una chaqueta. Su público y objetivo es similar al de Sofía Marbella, aunque el tono es más elevado: se dirige a mujeres que necesitan sentirse seguras en la vida social y profesional.

En la época de Emily Post, los modales eran una manera de relacionarse con el entorno, en la actualidad, muchos lo ven como una forma de autoafirmación; el contexto es secundario, se trata de pisar fuerte. Ahora importa el individuo, no el grupo. Ambas influencers usan de manera intercambiable las palabras etiqueta y buenas maneras, algo común. No son sinónimas: “Las segundas son algo que se aprende en casa y en el colegio y que todo el mundo debería conocer y tener”, afirma Marina Fernández, experta en protocolo social y directora de comunicación de la EUP (Escuela Internacional de Protocolo y Eventos), que tiene sede en Madrid, Barcelona y Valencia. Y continúa: “las conocemos, son normas como no comer con la boca abierta. Son códigos que pueden varias de país en país (no son iguales en Oriente que en Occidente) y que pueden cambiar con el tiempo: ya no se llama de usted a los padres, por ejemplo”. El protocolo, en cambio, son técnicas de organización y códigos de comportamiento en eventos. Es lo que se enseña en la ECI. Esta es una profesión que requiere conocimientos de historia, actualidad, psicología, comunicación…¿Y la etiqueta? “Sería uno de los pilares del protocolo” aclara Fernández. Ante la pregunta de si lo que no se aprende en familia y en clase se puede aprender en TikTok, responde: “Se puede, pero hay que estar muy segura de la fuente. Algunos son estupendos, están formados y transmiten un conocimiento y otros no. Ocurre igual que con cualquier otra disciplina”.

William Hanson pertenece a ese primer grupo de influencers fiables de buenas maneras, al que también se unen Jo Bryant, la mediática Laura Windsor o Grant Harrold, ex mayordomo del rey Carlos III. Su cuenta de Instagram (@The_Royal_Butler) nos aconseja que no besemos en públicos a amores o amantes y nos indica cómo comer una hamburguesa o un sándwich como un miembro de la realeza. El imaginario colectivo asocia la etiqueta y las buenas maneras a la cultura británica. Hanson es la superestrella digital de este grupo. Quizás haya encontrado en la pantalla de su móvil a este inglés con humor ídem enseñando a comer una patata frita. Sus videos son educativos y abarcan más allá que los modales, en ellos también hay toques de protocolo y etiqueta; él nos enseña, por ejemplo, cuándo se pueden apoyar los codos en la mesa. Solución: cuando lo haga el anfitrión, en el café y cuando el ambiente es informal. Este treintañero ha creado un emporio en torno a este tema: es el director de The English Manner, un instituto que asesora a individuos y empresas e imparte cursos, es autor de varios libros, el último el best-seller Jners, participa podcasts como Help I sexted my boss o The Luxury Podcast y aparece con frecuencia en radio y televisión. Entre Instagram y TikTok cuenta con más de cinco millones de seguidores. Su estilo tiene las dosis justas de esnobismo y humor para resultar adictivo.

El humor es el registro que elige para comunicar Michael Baker, alguien que se define como British by birth, legend by choice (británico de nacimiento, leyenda por elección) y que da consejos divertidísimos: cómo decir que alguien es feo, cómo flirtear como un británico. El contenido de estos dos influencers algo atípicos abarca muchos ángulos del comportamiento social: la ropa (¿cuándo llevo gorra de beisbol?), las reuniones (¿cómo presentas a dos personas?) y, por supuesto, la madre de las situaciones: la mesa (¿cómo disculparme para ir al aseo?). La tradición británica de las buenas maneras es sólida, y de ella nacen creadores de contenidos como los anteriores. Quiénes, mejor que ellos, nos van a enseñar a tomar un té.

El fenómenos de los influencers de buenas maneras es, sobre todo, anglosajón. Sin embargo, en España hay algún ejemplo interesante, como el de María José Gómez y Verdú (@protocoloyetiqueta.es), que cuenta con más de medio millón de seguidores en Instagram. Ella declara que “vio en las redes sociales la oportunidad perfecta para acercar este conocimiento a más personas de una manera accesible, dinámica y actual. La idea no era solo enseñar reglas, sino mostrar cómo la elegancia y el buen trato pueden abrir puertas en la vida personal y profesional, sin importar la clase o estrato social al que uno pertenezca”. Ella afirma que “las mayores dudas suelen surgir en eventos sociales y laborales” y, cómo no, en el uso de cubiertos. Ay, los cubiertos. La mesa es el centro del contenido de los influencers mencionados porque concentra muchas de las dudas, como afirma Gómez. Es en la mesa donde revelamos mucha información sobre nosotros por eso ella no ha duda en hacer un vídeo explicativo sobre cuando las croquetas se comen con tenedor y cuchillo y cuando con la mano.

“Apasionados de la mesa”. Así se define la cuenta de Instagram de Carmina Villegas, una psicóloga colombiana devenida en influencer. Villegas, una estrella en su país, nos enseña, entre otras muchas cosas, cómo saludar a nuestros compañeros de cena si llegamos tarde, y a beber una Coca-Cola en la botella. Cuenta con varias tiendas en Bogotá y ella misma es toda una marca. El formato de influencer convertida en empresaria está ya consolidado. La tentación de ampliar el contenido a espacios no digitales es fuerte. Sarah Jane Ho, una educadora y china experta en etiqueta es la protagonista de la serie de Netflix Mind your Manners y la autora del libro del mismo nombre. Ella nos enseña a navegar en distintas situaciones (¿Es maleducado no responder un mensaje de inmediato?) y culturas. Un dato curioso: si vamos a Beijing y un amigo nos invita a su coche no es educado ponerse el cinturón de seguridad. Ella insiste en su serie que los modales ayudan a conseguir la mejor versión de uno mismo y este mensaje tan manoseado se repite en varias cuentas.

Los modales contemporáneos, según entienden algunos influencers, tiene más que ver con brillar socialmente que con relacionarse con respeto con el entorno. El interés actual por este tema tiene que ver con la importancia de la imagen y en esto está de acuerdo Gómez: “Las primeras impresiones siguen teniendo un impacto enorme. Vivimos en un mundo donde la imagen y la comunicación no verbal pesan tanto como las palabras. Además, la globalización nos enfrenta a culturas y normas distintas, y saber moverse con soltura en cualquier entorno es una ventaja”. Ella enseña en uno de sus posts la diferenciaen el uso de los cubiertos en Estados Unidos y en Gran Bretaña. Animamos a que jueguen a distinguirlos en series y películas. Las buenas maneras son un sistema de normas no siempre escrito que permiten vivir ensociedad sin fricciones.. Donde no llegan padres o la escuela hoy, pueden llegar las redes sociales. No sabemos si Emily Post tendría cuenta de Instagram. Si fuera así, quizás seguiría a William Hanson.


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