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Futurista, valiente, extravagante: la fascinante historia de Larry LeGaspi

Creador de las prendas más míticas de bandas como Labelle o Kiss, es la inspiración de Rick Owens en su colección para este otoño.

La banda Labelle en  1974 llevando los trajes plateados del diseñador.
La banda Labelle en 1974 llevando los trajes plateados del diseñador.Getty

Batallar por la individualidad fue siempre su objetivo: al acabar el instituto, Larry LeGaspi hizo las maletas y abandonó Lakewood, ciudad de Nueva Jersey en la que había nacido en 1950. «Era un niño muy introvertido y tímido que fue acosado durante la infancia. Siempre deseó romper con eso», recordaba la que fuera su esposa, Val LeGaspi. El pequeño Larry devoraba cómics de Flash Gordon, libros de H. G. Wells, películas de serie B y tebeos de Katy Keene, personaje del universo Archie que invitaba a los lectores a diseñarle vestidos, joyas y otros objetos que, posteriormente, eran incorporados por los dibujantes en las historias.

«Las ideas para mis diseños proceden de mis fantasías infantiles. Sueño con otros planetas y gracias a mi imaginación voy a lugares muy extraños», explicaría LeGaspi: «Es como si el espacio fuera la única dirección en que debiera ir». Ante la imposibilidad de viajar al cosmos, Nueva York era lo que más se le parecía. Llegó a la ciudad en 1968, se matriculó en el Fashion Institute of Technology y, con una máquina de coser comprada en Salvation Army, la ONG para veteranos de guerra, empezó a experimentar. Su primera colección, Mother Superior Clothing, estaba compuesta por túnicas y blusas con iconografía cristiana, en la línea de lo que se llamó Jesus Freaks, término para referirse a ese movimiento a medio camino entre el hipismo y la estética paleocristiana de musicales como Jesucristo Superstar o Godspell. La colección se puso a la venta en Abracadabra, popular tienda del SoHo neoyorquino, y fue todo un éxito. Tanto, que al año siguiente, en 1972, LeGaspi se animó a abrir su propio local junto a Richard Erker y Rob Cornucio. Lo llamaron Moonstone, decoraron su interior con estalactitas plateadas, una reproducción en pedrería de la Vía Láctea en el techo y, por primera vez, mostró las prendas que siempre soñó.

«La gente pensaba que vendía disfraces de Halloween», recordaba el diseñador. Y, de hecho, ese fue el término que empleó Patti LaBelle, la intérprete de soul y rithm and blues, para referirse a sus creaciones cuando el diseñador le propuso confeccionar gratis los trajes para la siguiente gira de su grupo. «Cariño, hazme cualquier cosa. Me encantará tener un nuevo disfraz», le dijo la cantante. Ambos se conocían desde que el diseñador llegó a Nueva York. «Había una docena de personas que venían a todos los espectáculos. Incluso cuando tocábamos en locales del Village estaban allí», relataba la cantante. «Por eso, no le pedimos que nos diseñase algo en especial, surgió de manera natural por la relación que teníamos», explica. El modisto y sus amigos eran habituales de los clubes de la ciudad, en los que también habían conocido a estrellas como Grace Jones y Divine, para la que hizo el vestuario de su espectáculo Pork. Fue amigo de John Waters, y la modelo Pat Cleveland acudía a él para que le confeccionara ropa.

LaBelle quedaron tan contentas con el trabajo de LeGaspi, que le encargaron el vestuario para la gala del Met de 1974 cuyo lema era Wear Something Silver, y así aparecieron, vestidas de plateado. Por si no fuera suficiente, posaron con sus diseños cuando la revista musical Rolling Stone les propuso ser el primer grupo negro en protagonizar la cubierta de la cabecera.

Cuando la portada de LaBelle se publicó en julio de 1975, el diseñador Rick Owens estaba a punto de cumplir 13 años. Aunque en esa edad tal vez no fuera consciente de quién era realmente Larry LeGaspi, la aparición de sus creaciones en revistas y programas de televisión hicieron mella en ese chaval nacido en el pequeño pueblo de Porterville, California. Más de cuatro décadas después, Owens ha presentado una colección otoño-invierno 2019-20 inspirada en los diseños futuristas del diseñador de Lakewood. El interés del californiano por el trabajo de LeGaspi comenzó alrededor de 2002, cuando descubrió la importancia del diseñador y también que no había apenas documentación sobre su carrera. «Voy a hablar de él siempre que pueda», declaró a la revista Plaza. La obsesión de Owens fue lo que convenció a su viuda, que le dio acceso al archivo de su esposo: bocetos, fotografías, recortes de prensa y prendas que se encontraban en su casa de Long Island desde la muerte del diseñador y que Val había catalogado con la ayuda de dos amigas.

Pase del desfile o-i 2019-20 de Rick Owens inspirado en LeGaspi.
Pase del desfile o-i 2019-20 de Rick Owens inspirado en LeGaspi.Owenscorp

Juntos han dado forma a LeGaspi: Larry LeGaspi, the 70s, and the Future of Fashion, las memorias inéditas del diseñador que publicará la editorial Rizzoli en septiembre acompañadas de fotografías personales y figurines como los realizados para Kiss. La banda formada en 1973 por Gene Simmons, Paul Stanley, Peter Criss y Ace Frehley se hizo famosa por su espectacular directo que incluía pirotecnia, juegos de luces, escenografía y en el que, en consecuencia, era imprescindible un vestuario llamativo. El grupo, harto de tener que comprar parafernalia sadomasoquista en sex shops para sus atuendos, le encargó a LeGaspi el vestuario de sus giras. El resultado fue tan impactante, funcionaba tan bien con la iluminación y puesta en escena y era tan cómodo para moverse en el escenario, que artistas como George Clinton, líder de Parliament y Funkadelic, también recurrieron a él para desarrollar sus espectáculos afrofuturistas.

Si bien lo más icónico de sus trabajos era el aspecto exterior, LeGaspi fue un pionero en la experimentación con nuevos tejidos como el Thinsulate. «Son telas que abrigan sin necesidad de pesar», explicaba sobre unos materiales que eran todo ventajas salvo por una cosa: el precio. De hecho, el alto coste de sus creaciones fue el mayor escollo para producir una línea prêt-à-porter de trajes futuristas. Nunca lo logró. Lo que sí mantuvo fue su línea de ropa en la que mezclaba prendas futuristas hechas a medida y otras más accesibles que llegaron hasta la alta sociedad. Tal y como Val declaró, algunas mujeres utilizaban LeGaspi en lugar de Halston. De hecho, en su colección convivían los vestidos voluptuosos venidos del futuro y los monos y leotardos de tejido tecnológico con vestidos de satén o prendas de punto delicado.

Peter Criss, Paul Stanley, Ace Frehley y Gene Simmons, miembros de Kiss, en Londres en 1976.
Peter Criss, Paul Stanley, Ace Frehley y Gene Simmons, miembros de Kiss, en Londres en 1976.Getty

La venganza del tiempo

Larry LeGaspi falleció en 2001 de sida. Desde que se conocieron en los setenta, él y Val mantuvieron una relación abierta que les permitía disfrutar de la amplia oferta de placeres que ofrecía el NuevaYork de la época. Se casaron en el 82 y, además de pareja sentimental, fueron un prolífico dúo profesional que tenía su atelier en la misma manzana que su apartamento, para alargar las jornadas de trabajo lo que fuera necesario. Allí, en ese taller que no cerraba nunca, recibían a amigos outsiders del mundo de la moda como Bill Cunningham.

Larry y Val LeGaspi conformaron un equipo antológico de la escena de los años setenta. Su primera aparición oficial como pareja fue en la gala Met en diciembre del año 1979, en la que Val lució un vestido rojo con volúmenes, cola de sirena y un maquillaje marcado con el cabello platino, algo inusual en aquel momento cuando solo Madonna y Debbie Harry se atrevían a utilizarlo. Aquella se convirtió en una foto icónica de la pareja. Ella ha declarado en ocasiones que verse en uno de esos trajes, normalmente reservados para mujeres de físico poderoso, la elevó a otra dimensión. «Larry nunca recibió una cobertura mayor que cuando llevé aquel vestido», contaba la pareja del diseñador.

En 1984 esa efervescencia creativa novedosa y ese ímpetu que caracterizaba su obra se agotaron. LeGaspi se retiró del mundo de la moda, se radicó en el campo, en su casa de Long Island. Allí se dedicó a descansar, dejó de diseñar y también de relacionarse con su grupo de vanguardia neoyorquino. Él y su ropa cayeron en el olvido. Como explicaba su viuda, Val LeGaspi: «La industria de la moda nunca le tomó en serio, sabía que estaba demasiado adelantado a su tiempo». Ahora, gracias a la colección de Rick Owens y a su biografía, su tiempo ha llegado. De nuevo.

Valerie Arnoff acompaña a su esposo a la gala del Met de 1979 con un vestido creado por él.
Valerie Arnoff acompaña a su esposo a la gala del Met de 1979 con un vestido creado por él.Getty

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