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Cómo Rappel pasó de modisto (y aprendiz de Balenciaga) a leer la mano de La Pasionaria

En tiempos en los que Walter Mercado acapara visualizaciones de Netflix, nuestro icono de la videncia patria descuelga el teléfono para ahondar sobre túnicas, melenas teñidas y señoras de la alta sociedad que se rifaban sus consejos.

Posado de Rappel durante la presentación de la obra de teatro " el secuestro del adivino" en Madrid, en 2017.
Posado de Rappel durante la presentación de la obra de teatro " el secuestro del adivino" en Madrid, en 2017.Gtres

A principios del mes de julio, se estrenó en Netflix un documental titulado Mucho mucho amor: La leyenda de Walter Mercado, dedicado a un vidente famosísimo en América Latina pero apenas conocido en España. La película podría haberse perdido en las entrañas de la plataforma, sepultada por la oferta de contenidos, pero las características del protagonista resultan tan familiares que es casi imposible no reparar en ello. Y de ahí el interés que ha generado, incluso entre los no interesados en el ocultismo.

Túnicas llamativas, complementos excesivos, mensajes siempre positivos, exitazo en los medios, presencia en todos los saraos de los famosos y amistades con la jet set. A Mercado le han comparado con el excéntrico pianista Liberace, pero habiendo barajas y horóscopos de por medio cómo no pensar en Rappel. Icono pop de la videncia en el país, se coló en la cotidianidad del público hace más de medio siglo y ahí sigue.

Rappel en la boda de Charo Reina, en Sevilla, en 1996.
Rappel en la boda de Charo Reina, en Sevilla, en 1996.Gtres

Desde que apareció el documental se ha especulado sobre quién fue primero en ponerse la túnica. No es la primera vez que atiende a los medios para hacer declaraciones sobre el tema, pero Rappel no parece molesto por ello. Cuando descuelga el teléfono para atender a la llamada de S Moda, lo primero que comenta es que está encantado de contestar y a partir de ahí, comienza una charla que se alarga más de dos horas. Porque la verborrea puede señalarse como otro de sus rasgos principales y responde sin escatimar en detalles.

No ha visto el documental, pero sí coincidió con Mercado un par de veces, cuando era director de relaciones públicas de la sala Florida Park. Empezó a trabajar allí en 1974 y, entre las otras muchas cosas que hacía, acompañaba a la dueña a México para contratar artistas. “Allí hicimos amistad con el jefe de Televisa, Jacobo Zabludovsky y su mujer, Sara. En una de las cenas que organizó estaba Walter Mercado y a mi me llamó la atención por la forma en la que vestía, porque iba más exagerado que yo”.

Por aquel entonces, finales de los años 70, Rappel ya llevaba una década luciendo el aspecto por el que se le reconoce: “Yo lancé ese look con mis túnicas, mis atuendos, mis abalorios y mis joyas cuando era modisto. Era una forma de llamar un poco la atención. Me dejé el pelo largo y me lo teñí, porque yo he sido castaño claro, no rubio. Fui a General Óptica para que me hicieran unas gafas y escogí esa montura que parecía que estaba torcida pero no, el diseño es así, original. Me compré cuatro o cinco, todavía tengo algunas incluso sin ponerles los cristales. Las escogí porque eran diferentes.

Rappel y Two Yuppa en una gala contra el cáncer en Marbella en 1996.
Rappel y Two Yuppa en una gala contra el cáncer en Marbella en 1996.Gtres

En cuanto a Mercado: “en aquella fiesta llevaba una túnica con mangas de tafetán de volantes como si fuera una señora del siglo XVIII, como si fuera la Madame Pompadour”. Cuando se lo presentaron le pareció muy simpático, pero no un vidente serio. “Me preguntó a qué me dedicaba. Le dije que era modisto, que iba acompañando a la dueña del Florida Park por trabajo y que, por afición, echaba las cartas. Y me contó que había entrado en ese mundo porque él era actor y una vez, en un programa de televisión al que fue a hacer una entrevista, le propusieron que se pusiera una túnica y dijera el horóscopo. Total, que cayó en gracia y al final le contrataron. Pero claro, él no sabía lo que era la astrología, me comentó que hasta el año 70 no había cogido un libro de tarot en su vida”.

Rappel dice que se había iniciado en el asunto de manera diferente, porque su afición a las cartas venía desde que era pequeño, cuando una señora – ‘La Pioji’– que tenía un tenderete de chucherías enfrente de su colegio le enseñó a leer la baraja española. Después empezó a pedirle a su tío que le comprase libros de brujería y ocultismo cuando iba con él a la Cuesta de Moyano [una calle muy famosa de Madrid donde se venden libros de segunda mano] y a practicar en su casa.

Las buenas relaciones

Pero hasta que llegó a ganarse (y muy bien) la vida con ello, tuvo otras ocupaciones muchas veces paralelas. Eso sí, siempre rodeado de gente importante o, como poco, conocida. Al fin y al cabo, era de buena cuna. Se sacó un título de francés por la Sorbona y, además de participar en el negocio textil de la familia, se formó como modisto con Cristobal Balenciaga.

El diseñador era amigo de su abuelo desde antes de la Guerra Civil y paraba por su casa cuando iba a Madrid. Con 16 años, Rappel le dijo que se quería dedicar a la moda y se lo llevaba de aprendiz. “Toda la vida le he conocido igual: pantalón negro, zapatos de charol y camisa blanca de caballero remangada. Se ponía un alfiletero en el brazo para ir a probar a la señora, que si él atendía directamente tenía que ser la remonda de importante. Tiraba un rollo de tela por el suelo, cogía todos los alfileres y las tijeras y empezaba a ponerle los trozos de tela encima, mientras ella estaba vestida. Cuando ya estaba medio vestido hecho, salía una chica del taller y hacía el croquis. Si llevaba un drapeado, un volante, una hombrera… ya veía en el espejo cómo le iba a quedar. Luego lo montaban en el taller y el día de la prueba solo había que encajarlo en la señora. Era un mago de la moda, eso que ha hecho él que yo sepa no lo ha hecho nadie”.

Pero no solo le conoció en su ámbito laboral: “era un hombre encantador, un tío sencillo pero muy tímido en público. Hablaba muy pausado. En su casa de Madrid estaba su hermana Tina, que era la única que le corregía cosas o le reñía porque el vestido no se entendía. Yo le he visto en mi casa bailando, poniendo discos con mi madre y era muy divertido. Pero luego era un hombre que no daba entrevistas ni salía en la prensa. Le daba vergüenza y decía que hacía lo que hacía cualquier modisto, pero de eso nada. Mis primeros pasos en la moda fueron con Balenciaga y en eso me considero un privilegiado”.

En la feria de abril en 2001.
En la feria de abril en 2001.Gtres (©KORPA)

Cuando era casi adolescente y aún estaba en la tienda de telas de su familia y ni siquiera había empezado a trabajar como modisto, empezó a correr la voz entre las clientas de que echaba las cartas. Recibió nociones de algunos videntes como Diego de Araciel, porque a esto de leer la baraja se aprende, según afirma. Pero: “de todas maneras tú tienes que tener una especie de intuición. Siempre digo que es un don o una gracia que conforme la vas trabajando, la vas desarrollando más. Es como quien tiene buena voz: si va al conservatorio con buenos profesores, acaba siendo un buen cantante”.

Otra persona cercana a la familia –y también a la de Franco, dato importante– era Niní Montián, marquesa de Ampudia, que fue la que le introdujo en el mundo de la élite madrileña. Enviaba a las señoras de bien su casa de modas y le llevaba a las fiestas en las que se movía la alta sociedad. Llegaba como modisto y salía como vidente después de leer unas cuantas manos. En uno de esos eventos, le adivinó el futuro a la mujer de Fulgencio Sánchez, director de Radio España y consiguió un programa llamado Línea Directa, que se emitía durante dos horas cada tarde. Ya escribía horóscopos en revistas y había pasado por Radio Nacional, pero este fue el que le hizo tan popular entre el público.

Además de por su imagen, fue un pionero porque no decía desgracias. “Yo siempre he sido positivo, dando buen rollo, regalando a la gente los conocimientos que yo tenía. Me venían señoras y me decían que había ido a una vidente que le cobraba 50.000 pesetas por hacerle una limpieza de alma. Pero yo ni 50.000 ni 1.000. Te digo lo que tienes que hacer para hacerlo en tu casa y no se entera ni tu marido, ni tus hijos ni nadie y te cuestan cuatro duros los condimentos que necesitas para hacerlo”.

Rappel durante el programa. ‘Gran Hermano Vip 2016’.14/04/2016Madrid
Rappel durante el programa. ‘Gran Hermano Vip 2016’.14/04/2016MadridGtres

Según dice, el dinero lo ha ganado de sus trabajos en los medios, de sus libros o de contratos puntuales que le hacía gente pudiente –sobre todo señores– que daba cenas en su casa y quería regalar a los invitados una lectura de manos. “Y cuando monté mi consulta pues claro, ahí puse un precio, pero siempre muy asequible”. A la jet set de Marbella, a donde fue por primera vez con Jaime de Mora y Aragón, tampoco les pedía nada: “A Gunilla [von Bismarck] le he leído las manos 40 veces, pero no le voy a cobrar después de que me invitase a su casa. A mi me interesaba relacionarme y con el tiempo, he conocido sus intimidades y debilidades. Valgo más por lo que callo que por lo que cuento”.

Aspecto, actitud y contactos. Alejó la videncia del mundo oscuro y la revistió de diversión. Invitaba a los famosos a sus programas de radio y sus apariciones en la televisión eran un show. Se convirtió en un personaje que sabía ser cercano aunque apareciese en las revistas de corazón. Si el lema de Mercado era “mucho, mucho amor” el de Rappel es “tu confidente y amigo”.

Si algún día escribe su biografía puede que ocupe varios tomos, porque historietas tiene de sobra. En ella saldría, por ejemplo y por sorpresa, La Pasionaria (junto a Franco, Estrellita Castro o Khashoggi) a la que le leyó la mano cuando volvió a Madrid al legalizarse el Partido Comunista. Por lo visto, ella escuchaba por las tardes el programa de radio Rappel de corazón y estaba muy interesada en conocerle. A través del pintor Vicente Maeso, que la estaba retratando a ella y era amigo de él, les puso en contacto.

“Fui a su casa y nos sentamos alrededor de una mesa camilla con unos cafés y unas pastitas. Y me preguntaba por mi vida, pero ella no me decía nada de ella. Llegó el momento de leerle la mano, así que yo empecé a contarle lo que veía de su vida y de repente, veo que la línea de la vida, la línea del amor y la línea del destino, formaban una ‘r’. Casi todo el mundo tiene una ‘m’ y le dije que su vida la había marcado una persona con la letra ‘r’, que había sufrido mucho por esa persona. Me cogió la mano y me la empezó a besar llorando y diciendo ‘mi Rubén, mi Rubén’. Era su hijo, que lo habían matado. Estaba tan emocionada que me dejó marcado”.

¿Cree más la gente en los últimos tiempos en la videncia y los horóscopos? “bueno, es una forma de transmitirles esperanza e ilusión. Ha habido mucha gente a la que le ha apetecido estudiar y aprender ciencias ocultas y está saliendo mucha gente nueva. Yo creo que hay momentos en los que está más de moda y ahora con las redes sociales a la gente le apetecen mucho estos temas que siempre han despertado mucha curiosidad. Lo que siempre le digo a la gente es que busquen profesionales que les ayuden y que les orienten bien. Que les sepan tratar con respeto y con honestidad, que es lo que hay que hacer”.

Rappel en el OFF de la pasarela Mercedes Benz Fashion de Madrid en 2019.
Rappel en el OFF de la pasarela Mercedes Benz Fashion de Madrid en 2019.Gtres

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