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Por qué Hollywood vuelve a querer a Jared Leto

Todos le daban por músico, pero el rey de los cambios de imagen podría conseguir su primer Oscar a los 42 años por ‘Dallas Buyers club’. La industria del cine al final se ha rendido a este hombre del Renacimiento.

cover jared leto
PAUL HACKETT (Reuters / Cordon Press)

A sus 42 años, se ha convertido en una tarea casi imposible clasificarlo. Se le podría definir como “actor, cantante y compositor, músico, director, productor, activista, filántropo, fotógrafo y empresario”, o así lo hace su página en Wikipedia. Con esto en mente, cualquiera podría pensar que Jared Leto es el nuevo James Franco y que es una de esas personas que pasa por todo y se vanagloria de ello aunque lo haga tímidamente y de puntillas. Pero nada más lejos de la realidad. En su poco menos de medio siglo, Leto se ha convertido en uno de esos personajes que parece que han estado ahí toda la vida; sin conocer la locura del éxito masivo o haberse convertido en un hito caído; manteniéndose en una elegante segunda fila de la que, por fin, y con una sólida carrera a sus espaldas, parece que le van a dejar salir. Está viviendo su año dorado. Ha arrasado en la temporada de premios y su interpretación de una transexual enferma de sida en Dallas Buyers Club podría valerle el Oscar la madrugada del lunes.
 

Su papel de enfermo de Sida en ‘Dallas Buyers Club’ le ha vuelto a poner en el disparedero cinematográfico.

Cordon Press

Pongámonos en situación. Uno no llega a convertirse en el nuevo hombre del renacimiento sin una gran historia que contar. Y como suele pasar con la mayoría de las figuras relevantes, la vida de Jared no ha sido usual bajo ningún prisma. Criado entre comunas hippies por voluntad materna y tras pasar su infancia viajando por toda la geografía estadounidense por el trabajo de su padrastro, era lógico vaticinar que Jared Leto no tardaría en encaminar su carrera hacia la industria artística y del espectáculo. Quizá esa vocación artística es la que lo ha llevado al eclecticismo más extremo a la hora de elegir sus trabajos.

En la ficción, la carrera de Leto ha sido casi tan caótica y drástica como sus cambios de imagen. Se convirtió en una cara conocida para el gran público interpretando al adolescente rompecorazones Jordan Catalano en My So-Called Life (1994) cuando tenía 23 años, perpetuando así el mito de actores en sus veintipico que dan vida a chicos de instituto entre carpetas y taquillas; y compartiendo pantalla con Claire Danes. A partir de ese momento, y a pesar de algún tropezón pasándose al lado más comercial con Leyenda Urbana (1998), el joven se las apañó para aparecer en un sinfín de títulos de culto, como El club de la lucha (1999), American Psycho (2000) o Requiem por un sueño (2000).

Claire Danes y Leto, la pareja catódica que marcó el amor adolescente en ‘My so called life’ y su reencuentro 15 años después de la serie.

Getty/ Cordon Press

Nunca consiguió un gran reconocimiento por sus actuaciones, pero es conocido por ser un actor de método, capaz de engordar 45 kg y acabar sufriendo gota para meterse en la piel del asesino de John Lennon en Chapter 27 (2007) o de someterse a una delgadez extrema para su último papel en Dallas Buyers Club (2013). Porque si existe algún concepto íntimamente relacionado con Jared Leto, son los cambios físicos. Probablemente motivados por una inexplicable genética que ha provocado que el actor parezca inmortal y lleve luciendo el mismo aspecto los últimos 30 años, lo cierto es que con el paso del tiempo y tras tocar todas las teclas posibles en cuanto a estilismos, ha conseguido convertirse en uno de los referentes de estilo masculino más sólidos de la actualidad. 

©Artisan Entertainment/courtesy

En la película de culto ‘Réquiem por un sueño’, donde interpretaba la caída en desgracia de un adicto a la heroína.

Cordon Press

Desde sus estilismos capilares, que han conocido todos los colores del Pantone y siendo capaz de poner de moda el rubio platino o los moños; hasta su vestimenta, que si bien siempre se ha movido en una línea rockera o grunge, ha sucumbido al emo en más de una ocasión. Precisamente por estas preferencias, no es raro verlo luciendo Balmain, Givenchy, Martin Margiela o especialmente Saint Laurent, como buen adepto de la silueta Slimane. O acicalando su imagen de cantante de rock para ser imagen Hugo Boss. Pese a todo esto, Leto se jacta de no prestar demasiada atención a su aspecto. Recientemente declaraba en la comida de nominados de los premios Oscar: “No suelo arreglarme demasiado. Hay que divertirse ¿sabes? Sentirse uno mismo, no tu agente” dejando claro algo que ya sabíamos todos: Jared Leto se viste como le da la gana y hace lo que le da la gana.

Solo así se explica que se alejara del mundo del cine durante cinco años para dedicarse de pleno a su carrera musical con su grupo 30 seconds to Mars; con el que, junto a su hermano, ha conseguido vender más de 10 millones de discos en todo el mundo desde 2002 y para el que ha saltado detrás de las cámaras tanto realizando sus propios videoclips y recolectando premios de MTV, como rodando su primera película como director, Artifact, sobre la batalla que el grupo mantuvo con su primera discográfica, Virgin Records, en 2008.

El actor/ cantante y sus múltiples transformaciones de estilo.

Getty/ Cordon Press

Y una vez que había conseguido el éxito internacional en la música, abanderado todas las causas solidarias posibles con Amnistía Internacional, luchando por los derechos de los homosexuales contra la Proposición 8 californiana, ayudando a las víctimas del terremoto de Haiti y defendiendo los derechos de los animales como vegano convencido; Jared ha decidido que es hora de dar el siguiente paso y encaminarse hacia el olimpo de los intérpretes. Este domingo parte con todas las papeletas para hacerse con el Oscar a mejor actor secundario por interpretar a la transexual con sida en Dallas Buyers Club después de haberse alzado con un alud de premios (entre los que está el Globo de Oro y con el premio del Sindicato de Actores). Poco le quedará por alcanzar si se hace finalmente con la estatuilla.

Arrasando: con el premio de la crítica, el Globo de Oro y el del sindicato de actores, Leto es el favorito para los Oscar.

Getty

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