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Si nada quita la celulitis, ¿por qué hay un aceite de abedul superventas que promete hacerlo?

Formulación, sostenibilidad, historia y un precio más que competitivo son los ingredientes de su éxito.

¿Por qué el aceite de abedul de Weleda tiene tantas fans?
¿Por qué el aceite de abedul de Weleda tiene tantas fans?© Getty Image / Elaboración propia
Eva Armas Gil

Dice el diseñador Miguel Milá que “un clásico es aquello que no se puede hacer mejor”. Dice también el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que “clásico” es “un autor u obra que se considera, independientemente de los años que pasen, como modelo digno de imitación en el arte o la literatura”. Hoy nos alejamos del mundo de la creatividad para adentrarnos en el de la cosmética, pero podríamos asegurar y aseguramos que, entre la cantidad ingente de productos que cada día llaman nuestra atención, existen ciertos clásicos que nunca pasan de moda y, sobre todo, nunca mueren porque, hasta la fecha, nunca ningún otro ha cumplido su función mejor que ellos.

Sucede justamente esto con el icónico y reconocidísimo aceite de abedul de Weleda que lleva años posicionándose como el anticelulítico top ventas en todo el mundo. ¿Por qué cuenta con semejante ejército de fans? ¿Por qué no deja de acumular reviews de cinco estrellas en todas las plataformas de venta que lo ofrecen en su catálogo? ¿Por qué, si ya sabemos que nada quita la celulitis, es el más vendido temporada tras temporada?

Se dice, se comenta que, entre muchas otras, lo utilizan en su rutina la influencer Alba Díaz, la actriz Paula Echevarría e incluso la Reina Letizia. Y sabemos que este tipo de información acerca de cualquier producto hace que se disparen sus ventas y se convierta en favorito de muchas sin más acción ni resultados mediante. Sin embargo, y a juzgar por el número de ventas del aceite de abedul de Weleda, no son ellas las únicas que lo veneran: «Es uno de los más vendido en la sección de productos ecológicos de Druni. Pero no es un producto nuevo, sino que ya lo utilizaban nuestras abuelas para mantener la celulitis a raya», nos confiesa Rosa Roselló, Directora de Formación de la cadena de perfumerías Druni. Se trata, en efecto, de un producto contra la celulitis que se vende como churros (este es el tercer año consecutivo que lidera las ventas de anticelulíticos en farmacias en nuestro país) y que, a pesar de lo que cabría esperar, los expertos recomiendan: «Un producto que no ha precisado apenas modificar su fórmula en los 100 años que lleva en el mercado y que es 100% natural, probablemente sea un buen producto», asegura a S Moda la Doctora Natalia Ribé, especialista en Medicina Estética y miembro de Top Doctors.

¿De verdad es un buen anticelulítico?

Si bien las expertas consultadas también se encuentran entre ese ejército de fans del producto, ambas hacen especial hincapié en las limitaciones de cualquier tipo de aceite, gel o crema de aplicación cutánea que se venda como anticelulítico: «El problema no radica en el hecho de si el producto es o no efectivo, sino en no perder de vista hasta dónde puede ofrecernos resultados un producto. Un producto siempre va a ser un buen aliado, pero no un tratamiento por sí solo. En la combinación producto,  tratamiento, alimentación, deporte y estilo de vida en general radica el verdadero éxito contra la celulitis», aconseja la Dra. Ribé.

Cabe preguntarse qué lleva que lo hace tan único y especial entre las múltiples opciones que encontramos en el mercado. Y parece ser una respuesta sencilla: «Su composición 100% natural con extractos biológicos de abedul, que es fuente de flavonoides y taninos, rusco y romero favorecen la activación del metabolismo de la piel y eso contribuye a una mejora en la retención de líquidos, el gran enemigo de la piel de naranja. Es rico también en vitamina C y, por tanto, activa la quema de grasas de manera natural. Con todo, mejorar la textura de la piel y favorecer la eliminación de líquidos, serían sus dos grandes funciones gracias a esta composición», nos explica la Dra. Ribé.

Y si los resultados son cruciales en el éxito de un cosmético, no son los únicos que juegan a su favor. «Entre las razones del éxito del Aceite de abedul de Weleda, además de su eficacia en la mejora de la textura de la piel, se encuentra la certificación de sostenibilidad del producto: cuida la piel, pero también el planeta. Además, se absorbe con muchísima facilidad y no deja la sensación grasa como ocurre con otros aceites y, por último, pero no por ello menos importante, tiene un aroma ligero, pero exquisito y un poco cítrico, huele a limpio, gracias al pomelo y al ciprés», puntualiza Roselló.

¿Cómo conseguir que funcione?

Ante la pregunta de si el efecto del que todas hablan con este aceite se trata de una ilusión óptica, la doctora Ribé lo tiene claro: «En absoluto, todo suma; pero insisto, la celulitis no es algo que desaparezca en dos días, ni que podamos tratar en todos los casos y mucho menos con un producto domiciliario. Una vez seleccionado un buen producto, y siendo muy importante ser constantes, las probabilidades de éxitos nos las va a facilitar el hecho de combinar el producto con tratamientos específicos como los ultrasonidos, la radiofrecuencia, intralipoterapia o mesoterapia y un estilo de vida saludable con consumo de frutas, verduras y dieta variada, así como beber agua para eliminar líquidos, realizar deporte moderado, no fumar y evitar en la medida de lo posible la ingesta de alcohol». En definitiva: el decálogo idóneo para un cuerpo sano y bonito peses lo que peses y midas lo que midas.

Para aplicarlo, nada nuevo: debes hacerlo con constancia y un masaje a conciencia. «Para que los activos de un anticelulítico funcionen y comiences a ver resultados debes ser constante durante, al menos, un mes y aplicarlo mañana y noche como tratamiento intensivo y, luego, una vez al día como mantenimiento. Con presión, en movimientos circulares y siempre desde abajo hacia arriba», explica Laiga Puig, responsable de cosmética de LPG.

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Sobre la firma

Eva Armas Gil
Graduada en Comunicación Audiovisual y Máster en Comunicación Editorial por la Universidad Carlos III de Madrid, ha dedicado su carrera a medios digitales especializados en belleza, moda y estilo de vida. Ha escrito en las ediciones españolas de AD, Glamour, Grazia y Harper’s Bazaar y, ahora, hace lo propio en EL PAÍS y S Moda.

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