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Drones: ¿quién nos protege de las nuevas amenazas?

La cuenta es sencilla: la proliferación de los drones supone más riesgo para las personas. Así se puede controlar el peligro

Un soldado francés hace una demostración con el rifle antidrones Nerod F5 en los campos Elíseos de París durante el desfile militar del Día de la Bastilla.
Un soldado francés hace una demostración con el rifle antidrones Nerod F5 en los campos Elíseos de París durante el desfile militar del Día de la Bastilla. Getty Images

La cuenta es sencilla: más drones supone una amenaza mayor para las personas, de modo que su proliferación alimenta una subindustria de dispositivos concebidos para descolgarlos del cielo ante usos hostiles o imprudentes.

En España opera la poco publicitada red Siglo CD, una iniciativa de la Secretaría de Estado de Seguridad que cuenta con antenas detectoras repartidas en una docena de localizaciones críticas del Estado (Casa Real, Congreso, Senado, etcétera). La red nació de emergencia en 2019 tras el descubrimiento de vuelos presuntamente terroristas en Madrid y permite detectar, identificar y neutralizar drones de naturaleza hostil. El proyecto espera cerrar un presupuesto de 11 millones para los próximos tres años.

Manuel Izquierdo, jefe de proyectos informáticos de la Secretaría de Estado de Seguridad y director de Siglo CD, cuenta que en 2020 se localizaron más de 9.000 posibles amenazas finalmente intrascendentes. “Ninguna saltó a los medios y eso es lo que esperamos que siga ocurriendo. La red es un sistema de prevención con capacidad para neutralizar drones que sobrepasan la ley”, apunta. Seguidamente describe la actuación más común: “Si se detecta un dron en el Retiro, la señal pasa al centro instalado en la sala del 091, en la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que envía una patrulla para informar al ciudadano de que no puede volar allí’’, narra.

Falsas alarmas 

Nos hemos encontrado de todo, desde aparatos baratos modifi cados para lanzar granadas hasta otros que se estrellan por vuelo imprudente".

Buena parte de los vuelos irregulares son lúdicos y se resuelven con un aviso, excepto cuando interfieren en las rutas de las aerolíneas comerciales: en febrero de 2020 un supuesto dron entró en el espacio aéreo de Barajas y obligó a desviar 22 vuelos. Un equipo Pegaso de la Guardia Civil —son 54 equipos dedicados a la vigilancia del espacio aéreo— ha investigado la autoría del incidente. Los aeropuertos son muy sensibles al vuelo en remoto, por esa razón el Ministerio del Interior organizó el pasado septiembre en el aeropuerto de Asturias las jornadas de seguridad antidron más ambiciosas que se han realizado nunca en España.

Las pruebas reunieron a 50 compañías nacionales e internacionales expertas en tecnologías antidrones. “La empresa que mejores resultados obtuvo fue la española ASDT”, recuerda Izquierdo. Radicados en Manresa, los emprendedores de ASDT llevan cinco años revisando amenazas: “Desde que empezamos a trabajar con Defensa e Interior nos hemos encontrado de todo, desde drones baratos modificados para lanzar granadas en bases españolas en el extranjero hasta drones que se estrellan contra un torreón de la Sagrada Familia porque la gente vuela de manera imprudente”, narra el físico Gabriel Collado, gestor de proyecto. “En su momento también trabajamos en varios estadios de fútbol e impedimos la entrada de drones. Más recientemente, nos han contratado en dos plantas de automoción para evitar que les espíen los prototipos”, ilustra.

La empresa catalana es la responsable de desarrollar la red Siglo CD, preparada para detectar drones a 10 kilómetros, pero Collado también está familiarizado con la caza de drones a menor distancia. Explica que los rifles antidrones son intimidantes porque suelen estar montados sobre rifles de asalto convencionales —una antena en el cañón y una batería en el cargador— y tienen la desventaja de que bloquean cualquier comunicación. “Son inhibidores duros”, señala.

Sobre los halcones cazadrones cuenta que han dejado de emplearse porque resultaban heridos al choque con los rotores de la aeronave. De los drones policía reprocha que no son efectivos contra enjambres y de los bazucas lanza-redes critica su corto alcance.

Maleta de seguridad

“También está la maleta aeroscope de DJI, que permite localizar e identificar por número de serie los drones de su propia factura a un máximo de cinco kilómetros”, explica. Activa en varios aeropuertos españoles, la maleta tiene mercado porque la firma china factura el 70% de los drones que se venden en el mundo. “Por alcance en emisión de datos, la tecnología DJI es la mejor para hacer el mal, y de hecho tenemos imágenes en Afganistán de grupos terroristas entrenados en el uso de drones DJI Phantom”, afirma el experto en seguridad. “Estos drones miden unos 30 centímetros, pesan algo más de un kilo y pueden levantar una granada”, subraya.

Ya hay precedente de terrorismo perpetrado con drones, como el confuso atentado contra Maduro de 2018, pero el gestor de ASDT cree que los países aprenderán a protegerse: “Es tan fácil como tirar muchos vatios y cegar a todo el mundo”, resume.

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