Evento Retina para Philip Morris International

Empresa y ciencia aprenden a convivir para pasar de los ‘papers’ al impacto económico

Hace tiempo que los científicos dejaron de ser un bicho raro en las grandes empresas, pero en la relación entre la investigación y el beneficio aún hay muchos puentes por construir.

La ciencia ya es un asunto de probetas y de bytes, de la misma forma que se desarrolla en laboratorios y también en instalaciones empresariales. Las grandes compañías están cada vez más atentas a los desarrollos científicos, hasta el punto de que crean sus propios departamentos de especialistas, en busca de la innovación que les permita generar una ventaja competitiva clara. Los muros que separaban empresa y ciencia se han derrumbado, pero la relación entre estos dos mundos, tanto tiempo tan alejados, es a veces complicada.

En el contexto de creciente interés por la ciencia despertado por la pandemia, EL PAIS Retina organizó, en colaboración con Philip Morris International (PMI), la mesa redonda ‘La ciencia como palanca del negocio: el rol de la investigación en la innovación corporativa’. Los ponentes coincidieron en que los diferentes ritmos de investigación y negocio son muchas veces un escollo para el éxito de su relación, pero el esfuerzo por entenderse merece la pena.

Baterías con más capacidad de almacenaje de energía, mecanismos de captura de dióxido de carbono, computación cuántica... La gran empresa muchas veces investiga en busca de una ‘bala de plata’ disruptiva que solucione un grave problema y dispare el beneficio, con una mentalidad que podría personificarse en visionarios como Elon Musk. Pero hay beneficios más implícitos e indirectos de apostar por la investigación científica desde la empresa. “La resiliencia nace de la ciencia, de irte dotando de capacidades que en un momento dado te permitan afrontar un problema", aseguró Silvia Bruno, directora de Elewit, filial tecnológica del Grupo Red Eléctrica. La pandemia, en su opinión, no ha hecho más que demostrar la necesidad de “trabajar a largo plazo para prevenir”.

El problema es que ‘largo plazo’ es una expresión que suele hacer fruncir el ceño a los directores financieros, especialmente de las compañías cotizadas. Por eso gran parte de la charla se centró en la necesidad de combinar un enfoque más a corto plazo con el trabajo a años vista.

Por ejemplo, Jaime Martín Juez, director corporativo de Tecnología y Corporate Venturing en Repsol, explicó que en su compañía trabajan con el horizonte de 2050 para alcanzar la neutralidad de sus emisiones, como se han comprometido públicamente. Pero, al mismo tiempo, “hay que ir avanzado en temas muy concretos”, dijo, poniendo como ejemplo la instalación de placas solares en el colegio San Viator, en el distrito de Usera de Madrid, que dotará de energía verde a 500 hogares de su alrededor.

Telefónica Research, el grupo de investigación científica de la multinacional de telecomunicaciones, también trabaja con esa doble velocidad. Según explicó en la charla su director, Diego Perino, uno de los objetivos del equipo que coordina es publicar papers académicos, “pero también investigar para solucionar problemas de la empresa. Hay que combinar todos los enfoques, combinar el corto plazo con el largo plazo, para lograr una ciencia de impacto”, aseguró.

Paciencia, paciencia y un poco más de paciencia, recomendaron los ponentes de la mesa, acostumbrados a una tarea, la innovación, en la que hay que equivocarse para acertar y “el mito del unicornio”, como lo calificó Martín Juez, ha hecho mucho daño. Buscar la gran idea que te haga ganar miles de millones puede ser un camino tan equivocado como aislarse en una investigación sin resultados prácticos factibles. Lo fundamental es tender puentes, no solo entre la ciencia y la empresa, sino también entre las grandes empresas, estas y las pymes, y el mundo de las startups, muchas veces nacidas de incubadoras universitarias. Y también hay una labor fundamental de comunicación, como afirmó Andrea Costantini, directora de Asuntos Científicos de PMI para Latinoamérica y Canadá: “Es muy importante socializar la ciencia, para que las personas puedan decidir basándose en evidencias”.

Incertidumbre y flexibilidad

La relación con el entorno, y no solo el empresarial, es fundamental. Costantini enfatizó la importancia de que la regulación siga el ritmo de la investigación científica, “como hemos visto con las vacunas contra la Covid, que se están aprobando por la vía rápida”. “En un periodo de tanta incertidumbre, la ciencia es un valor fundamental, sobre todo en relación con el consumidor", comentó la ejecutiva.

La incertidumbre de esta era postCovid también tendrá un efecto en la cultura empresarial de las organizaciones, vaticinó Martín Juez. “El futuro es cada vez más impredecible, y no podemos esperar una seguridad de asiento contable. Se va a imponer la manera de pensar de los tecnólogos, que aceptan el error con naturalidad y trabajan en varias vías y con varias organizaciones”, aseguró. Hay que probar y equivocarse para acertar y por eso Bruno, de Grupo Red Eléctrica, pidió aplicar el modelo de los sandbox [un marco regulatorio menos estricto para modelos de negocio en desarrollo] más allá del entorno financiero. Con más valentía y decisión, la ciencia tendrá más fácil pasar de los ‘papers’ a la cuenta de resultados.

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