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El PP vasco busca renegociar la coalición con Cs pero no quiere un choque con Génova

La secretaria general, Amaya Fernández explica que el buscan "ajustar" los puestos de la formación naranja en las listas a la "realidad vasca"

Coalicion PP Ciudadanos Pais Vasco
Alonso saluda a la viuda de Fernando Buesa, Natividad Rodríguez, durante la ofrenda floral del 20 aniversario de su asesinato.

Alfonso Alonso está en una encrucijada. El presidente del PP vasco ya no tiene ninguna duda de que en Madrid no respetan sus galones y de que la dirección de Pablo Casado tiene una estrategia a medio plazo que deja de lado sus intereses electorales. Mañana lunes, Alonso presidirá una Junta Directiva Regional para recabar apoyos en contra del acuerdo de coalición con Ciudadanos, que coloca a sus miembros en “puestos de salida”.

La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, ha asegurado este domingo que el compromiso del PP vasco con la coalición con Ciudadanos está fuera de toda duda, pero que hay que ajustarlo a la realidad política. "No está en duda nuestro compromiso con la coalición, y sabemos que es una estrategia nacional. Ya saben que el PP vasco ha sido capaz de hacer enormes sacrificios. Entre todos vamos a ser capaces de ajustar ese acuerdo a los términos de la política en Euskadi", ha dicho en una comparecencia en Bilbao, previa a la cita de este lunes por la tarde en Vitoria. 

El que fuera diputado general de Álava, Javier de Andrés, también vaticina un cierre de filas “seguro” con Alonso, como ha augurado Fernández, pero hay otras voces en el partido que, sin cuestionarle, matizan sus palabras. Fuentes, sobre todo del PP de Bizkaia, subrayan que están dispuestos a apoyarle “siempre que no vaya demasiado lejos en su enfrentamiento con Génova”.

Heredero del PP de Ramón Rabanera, Alonso convirtió Álava en su feudo, —junto a Javier Maroto, Iñaki Oyarzabal, el propio De Andrés y Carmelo Barrio, entre otros—, con victorias en el Ayuntamiento y en la Diputación foral de la provincia, algo que no ha sucedido en Bizkaia o Gipuzkoa en democracia.

Pero desde que llegó a la presidencia en 2015, el PP vasco ha cambiado. Los resultados no han acompañado, elección tras elección. En Bizkaia, la nueva dirección salió de un congreso a cara de perro en el que Raquel González ganó en julio de 2017. Desde entonces es la nueva presidenta, pese a no ser la candidata de Alfonso Alonso.

Aunque la guardia pretoriana alavesa defiende al que fuera ministro de Sanidad a ultranza, el proyecto renovador de González va más allá del propio Alonso, al que ha mostrado su lealtad en todo momento.

Pero fuentes de la dirección del PP de Bizkaia matizan que su lealtad también se extiende a la dirección nacional, y más cuando la competencia en materia de coaliciones es suya. Creen que el ninguneo al PP vasco es una maniobra fea, pero aseguran que no seguirán a nadie que provoque un choque de trenes con Génova. La escalada comenzó con la foto de las tres derechas en Colón, a la que no acudió Alonso, siguió con la convención vasca para “marcar perfil propio”, y se enconó con la imposición de Génova de las listas al Congreso, o la tardanza en confirmar a Alonso como candidato a lehendakari. Pero ahora está llegando a un punto de no retorno.

Descabezada la dirección de Gipuzkoa tras la dimisión de Borja Sémper, Alonso tiene una situación interna tan fuerte como para intentar negociar que “los puestos de salida” de Ciudadanos se singularicen o diluyan, como frágil para encabezar una guerrilla en contra de un acuerdo con Cs que ya es firme. Alonso ha dicho que no va a presentar su dimisión este lunes. La cuestión es qué hará si no consigue mover un ápice ese pacto.

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