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Urkullu y Feijóo llaman a las urnas y reavivan la tensión electoral

El País Vasco y Galicia tendrán elecciones autonómicas anticipadas el 5 de abril, antes de las que celebre Cataluña

Iñigo Urkullu, ayer durante su comparecencia, acompañado por los consejeros del Gobierno vasco. En vídeo, los comicios de Euskadi y Galicia se adelantan al 5 de abril. Vídeo: Atlas

La tregua electoral ha durado un suspiro. Con dos horas y media de diferencia, el lehendakari, Iñigo Urkullu, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, convocaron este lunes las elecciones vascas y gallegas para el próximo 5 de abril. Urkullu y Feijóo se alejan así de los comicios catalanes, aún sin fecha, y este lunes ofrecieron el adelanto y la coincidencia electoral como un favor a la ciudadanía para evitar ese clima de campaña permanente. Ciudadanos quiere listas conjuntas en los tres territorios, pero el PP no lo ve necesario en Galicia. El PSOE confía en que los comicios no afecten a la negociación de los Presupuestos.

Como ocurre desde 2009, las elecciones autonómicas y vascas volverán a coincidir. Y esta vez serán el Domingo de Ramos, en el inicio de Semana Santa. El presidente de la Xunta y el lehendakari han mantenido contactos los últimos días para decidir la fecha. Ambos se distancian así de las elecciones catalanas, que Quim Torra ha prometido adelantar, aunque todavía no ha aclarado cuándo. Aunque ambos trataron de desvincularse de la política catalana, la secuencia es elocuente: el 29 de enero el presidente de la Generalitat anunció que adelantaba las elecciones en Cataluña; este lunes, 13 días después y con apenas dos horas y media de diferencia, Urkullu y Feijóo hicieron lo propio.

El adelanto pone fin a una tregua electoral de apenas tres meses, desde las elecciones generales del pasado 10 de noviembre. Tanto Urkullu como Feijóo presentaron la nueva fecha como una especie de favor a la sociedad. “Ahorramos a la ciudadanía una campaña electoral permanente a lo largo de los próximos ocho meses y la reducimos solo a dos”, declaró el lehendakari. En la misma línea se expresó el presidente gallego: “Galicia, como el resto de España, viene de vivir cuatro procesos electorales en 2019 y cuatro elecciones generales en los últimos cuatro años. Es bueno que Euskadi y Galicia demos ejemplo frente a la frivolidad con que se han convocado elecciones a troche y moche en este país”, declaró.

Según las encuestas, el PNV podría revalidar el Gobierno con el PSE, aunque también sumaría con EH Bildu. Feijóo, por su parte, podría lograr su cuarta mayoría absoluta, aunque crece la posibilidad de un tripartito con el PSOE, Podemos y el BNG, según la última oleada demoscópica.

En Galicia, Feijóo se enfrentará a Gonzalo Caballero, del PSOE, y Ana Pontón, del BNG; el aspirante de Podemos aún no ha sido confirmado. En Euskadi, Urkullu tendrá enfrente a Idoia Mendia, del PSE, y a Alfonso Alonso, del PP. Las bases de Podemos elegirán en primarias a su candidata entre la licenciada en Ciencias Políticas Rosa Martínez y la profesora de Derecho Constitucional de la UPV, Miren Gorrotxategi. Vox, que se presenta por primera vez a estos comicios autonómicos, aún no ha designado a sus candidatos ni en Galicia ni en País Vasco.

El PP y Ciudadanos tienen, además, por delante la negociación de su alianza electoral. Inés Arrimadas quiere listas conjuntas tanto en Cataluña como en País Vasco y Galicia, pero Feijóo no está dispuesto a renunciar a la marca PP. Fuentes de la dirección del partido señalan que, al contrario que en Euskadi y Cataluña, “el constitucionalismo no está en peligro” en Galicia, donde su presidente “ya aglutina al voto de centro derecha”. Allí, añaden, puede haber colaboración con Ciudadanos, pero difícilmente una lista en la que el número uno sea del PP y el segundo de Cs. En Cataluña los populares están dispuestos incluso a ceder el primer puesto de su lista al partido de Inés Arrimadas, que ganó las últimas elecciones autonómicas (aunque ahora las encuestas apuntan una estrepitosa caída).

La gestora de Ciudadanos envió este lunes una carta a Pablo Casado, Pedro Sánchez y Francisco Sigüenza, de UPyD, así como a entidades como Sociedad Civil Catalana o el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco para proponerles una reunión en la que explorar “acuerdos constitucionalistas, transversales y abiertos a la sociedad civil” en Galicia, Euskadi y Cataluña. La carta asegura que España “atraviesa momentos muy graves” porque está “en manos de populistas, independentistas y nacionalistas” y que, su hoja de ruta, “no puede ser más alarmante”. En su misiva, Ciudadanos propone a Sánchez una alianza en Galicia y Euskadi para librar al país de los “riesgos” de su propio Ejecutivo.

Apoyo a los Presupuestos

También en clave nacional, el PSOE cree que el adelanto electoral en Euskadi facilitará el apoyo del PNV a los Presupuestos. La secretaria general y candidata del PSE, Idoia Mendia, se mostró segura de que la negociación de las cuentas públicas estatales no se verá afectada. “Confío en que saldrán adelante y no habrá interferencias”, manifestó.

Fuentes de la ejecutiva socialista creen que una vez resuelto el Gobierno de Euskadi dispondrán de más margen para negociar el apoyo de los nacionalistas a los Presupuestos. Sánchez se ha dado de plazo hasta el final del verano para sacarlos adelante, pero en Ferraz y La Moncloa esperan lograrlo antes del parón de agosto, aunque todo depende de ERC y de que el conflicto en Cataluña no se enquiste.

Por su parte, la dirección del PSOE gallego ve difícil que el PP pueda revalidar la mayoría absoluta. Si Feijóo no lo logra, se abriría un escenario en el que los socialistas se ven con más opciones de alcanzar acuerdos con otras fuerzas. Su preocupación es que los partidos a la izquierda del PSOE, cuyo público potencial está fuera del alcance de los socialistas, no obtengan unos buenos resultados.

Arrebatar Galicia al PP sería para el PSOE devolver el golpe que les dieron los populares al imponerse en su feudo andaluz. Para Casado, la victoria de Feijóo puede ser un arma de doble filo: por un lado, fueron los pactos de Gobiernos autonómicos los que dieron oxígeno al líder popular tras la debacle de las generales de abril. Por otro, una cuarta mayoría absoluta daría aún más poder a un barón acostumbrado a ir por libre y marcar distancias con Vox.

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