Entrevista:RAMÓN RABANERA | Diputado general de Álava

"Si ETA abandona las armas de forma explícita, luego se podrá hablar"

El popular Ramón Rabanera (Vitoria, 1948) ha cruzado el ecuador de su mandato en la Diputación alavesa enfrentado a socialistas y PNV y se dispone a afrontar en situación muy complicada los dos años restantes de su último mandato político.

Pregunta. ¿Cómo afrontará los dos años de mandato que le quedan visto lo difíciles que han sido los dos transcurridos?

Respuesta. No voy a negar que está siendo muy duro. La verdad es que no le deseo a nadie estos dos últimos años. El PSE me votó por imposición de Zapatero y luego se ha desentendido, por no decir que está torpedeando todo lo que puede. Yo siempre reconozco que dependo de lo que haga el PSE y parece que este partido no está ya en clave de dar alternativa al nacionalismo. Nosotros sí seguimos ahí, pero creo que el PSOE quiere una salvaguarda con el PNV en Madrid por si le salen mal las cosas con ERC.

"No soy capaz de ver lo que puede pasar tras las vacaciones, ni está en mi mano. Reconozco que dependo de lo que haga el PSE"
"Pido al PSE y al PNV que colaboren o se pongan de acuerdo y me echen. No necesitarán a la Guardia Civil para sacarme del sillón"

P. ¿Pesa más eso o el desencuentro entre usted y el socialista Javier Rojo en 2003, cuando le negó encabezar una de las dos instituciones, Diputación o Ayuntamiento de Vitoria, como pidió el PSE?

R. Donde ganó el PSE gobierna con nuestro apoyo y máxima colaboración, incluso en equipos de gobierno. Así es en la Margen Izquierda y se acaba de hacer en Irún. ¿Por qué en Álava y Vitoria no sirve lo vale en todos los otros sitios? Que me lo expliquen. A veces pienso si es un tema personal.

P. ¿Cuál es el momento exacto de la relación del PP con el PSE y también con el PNV, que pactó con usted en su última etapa en la Diputación?

R. No estoy ya al frente del partido, pero no son buenas. El PNV nos dijo que ni agua desde el principio. Los dos han decidido ir al acoso y derribo, aprobando, con muy poco sentido común, iniciativas que ellos no aplican donde gobiernan y haciendo gastar un dinero que no tenemos. Yo les pido, con la vista puesta en septiembre, que colaboren en bien de los alaveses o que se pongan de acuerdo y nos echen. No van a necesitar a la Guardia Civil para sacarme del sillón.

P. ¿Cree más probable una moción de censura o que le mantengan en esta situación agónica hasta 2007?

R. No soy capaz de ver lo que puede pasar tras estas vacaciones, ni está en mis manos. Depende también mucho de la política nacional. Es legítimo que si reúnen la mayoría necesaria, y la tienen, nos desbanquen, pero quedaría claro que el PSE ha renunciado a ser alternativa al PNV y la gente así lo entendería. Los socialistas deben pensar que en 2007 pueden ser ellos quienes nos superen a nosotros y que contarían con nuestros votos como nosotros tuvimos los suyos en 1999. Que se hagan las reflexiones correspondientes. Así se lo he dicho tanto a Rojo como a [Juan Carlos] Prieto. Nuestro apoyo sería más complicado si media una moción de censura.

P. ¿El discurso de su partido les está aislando?

R. Hemos pasado tiempos difíciles por lo inesperado de la derrota del 14-M y admito que mi partido puede tener que bajar el tono, pero lo fundamental es que lo que el PSE quiere es gobernar con el PNV, y no sólo en Álava.

P. ¿Teme que su partido quede aislado en la nueva etapa? ¿Entrarán a debatir una reforma estatutaria?

R. Hay un intento de aislarnos, pero somos un partido consolidado y en los ciudadanos cala ver que uno defiende lo que dice en los programas electorales. Y lo dice alguien que lamentaría estar aislado. No veo un clamor en la calle por tal o cual transferencia. No sé por qué esa actitud revisionista de todo lo bueno que nos traído hasta aquí. En todo caso, yo también puedo querer una reforma legal para dar más competencias a las diputaciones.

P. ¿Cuáles echa de menos?

R. Echo de más un departamento de Agricultura en el Gobierno vasco, cuando la competencia exclusiva es nuestra. Y que leyes autonómicas se muevan en el filo de la navaja o invadan nuestro terreno, o que no se mueva ese 60-40 que damos al Gobierno y nos va a llevar a una insuficiencia financiera.

P. Esos reproches suenan parecidos a los del Gobierno vasco hacia el central.

R. Es lo que hacen ellos con las diputaciones. Nos están ahogando y no es una opinión personal. Hay en el mundo nacionalista quien está igual de preocupado que yo.

P. ¿Ve indicios de avances sobre la pacificación?

R. Llevamos más de dos años sin muertos y eso es un avance. Aunque vuelve la kale borroka, hay menos tensión y menos violencia y debemos felicitarnos. Quien diga que el PP quiere que siga ETA calumnia y comete una injusticia.

P. ¿Acierta el Gobierno al intentar dialogar si eso acelera el final de ETA?

R. Lo primero, el fin de ETA. Se tiene que ser perseverante y fuerte. ¿Que luego ETA abandona las armas y lo hace de forma explícita? Pues entonces se podría hablar, aunque la verdad es que pocas cosas hay para hablar. Aquí ha habido muchos muertos, mucho odio, mucha gente a la que le han hecho la vida imposible o se la han arruinado.

P. ¿Cree que hay quien espera su revancha para el día después de ETA? ¿Cuál sería su posición como víctima?

R. Toda persona tiene que tener oportunidades en la vida. Me gustaría que por parte de ETA y sus presos hubiera una declaración de perdón. Aún no he oído decir a casi nadie "siento haber hecho lo que hice".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de agosto de 2005.

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