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Iván Redondo, centro de todos los dardos en el PSOE

El protagonismo del jefe de Gabinete genera malestar en el partido mientras en su entorno ven injusta la crítica

ivan redondo
Rafael Simancas, Iván Redondo, Alberto Garzón, Irene Montero y Adriana Lastra, en la firma del acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos.

El estrellato del jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, en primera línea en la firma del preacuerdo del Gobierno de coalición con Pablo Iglesias, con quien se dio un gran abrazo, chirrió en el universo socialista. Y más después del desenlace del 10-N, que fue frustrante porque el PSOE perdió votos y escaños, lejos de la previsión de La Moncloa de mejorar los resultados del 28 de abril.

En Ferraz y en las federaciones socialistas responsabilizan a Redondo, siempre en conversaciones privadas —nadie lo ha dicho en una reunión oficial— de diseñar una estrategia de campaña condenada al fracaso. Basada en la estabilidad y el orden. Alejada de los valores tradicionales del PSOE. En el entorno de Redondo, un hombre que cuenta con la absoluta confianza del presidente, consideran injustas estas críticas y sostienen que él es un profesional que se limita a optimizar las decisiones que toman los demás, porque no deja de ser un asesor, no un político.

La pérdida de tres escaños y 730.000 votos ha inquietado al PSOE y algunos quieren responsabilizar a Redondo sobre todo por haber leído mal los datos de los sondeos y con ellos pronosticado un buen resultado. Muchos creen que el daño habría sido mayor si Sánchez no hubiese recuperado a última hora el discurso izquierda-derecha y buscado la movilización contra Vox, como en abril.

El 10-N constató que la apuesta por el electorado abstencionista y desencantado de Ciudadanos no funcionó. La “mayoría cautelosa” que, según Redondo, les iba a permitir mejorar sus resultados, no apareció. La campaña, según una conclusión muy extendida entre miembros de la dirección y barones territoriales, era difícil de identificar con el PSOE. En público nadie lo decía, y menos en campaña, pero en privado miembros del aparato nacional y autonómico insistían en que no veían nada clara esa estrategia.

En este contexto, el protagonismo de Redondo en la foto del pacto con Unidas Podemos originó los últimos reproches en el seno del partido. En las últimas semanas no hacía falta rascar mucho para constatar la desconfianza creciente que el asesor provoca en el partido. Un malestar que, de momento, no pasa de conversaciones privadas. Fuentes de Ferraz subrayaron este miércoles que no habían recibido queja alguna de Redondo. Ninguna federación reclamó actuar contra él.

Cada movimiento del jefe de Gabinete genera comentarios en el PSOE. Muchos tratan de buscar gestos para ver si ha perdido el favor del presidente. Pero no hay nada que lo indique. Lo que sí existe es una evidente disputa para marcar la línea política entre los dirigentes del partido y el equipo de La Moncloa, dirigido por Redondo. La última fricción fue por el programa electoral, que se cambió a petición del PSC porque no se había incluido una mención a la declaración de Barcelona. El documento se había redactado en La Moncloa, algo que algunos veteranos ven inasumible. Además, genera mucho malestar interno que él busque un protagonismo que creen que no le corresponde y no suelen tener quienes ocupan su cargo.

Redondo generó desde el primer momento recelos en el PSOE porque no es un jefe de Gabinete como los anteriores. y trabajó para dirigentes del PP como Xavier García Albiol, cuya campaña a la alcaldía de Badalona dirigió, o la de José Antonio Monago a la presidencia extremeña. También ejerce de cortafuegos del líder: las críticas que son impensables hacia Sánchez le caen a él. Pero todos los consultados asumen que no hay nada que indique que haya perdido la confianza del presidente. Y si es así las críticas no van a ningún lado.

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