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Sánchez se reivindica frente a un PP a expensas de la extrema derecha

El presidente en funciones y candidato del PSOE acusa a Casado y a Rivera de representar a "la derecha cobarde frente a la ultraderecha agresiva" de Vox

Pedro Sánchez, junto a Maria Casado y Manuel Campo Vidal. En vídeo, un momento del debate.

El presidente en funciones agitó, en un previsible todos contra Sánchez en el que se cuidó mucho de no perder la centralidad, la relación de dependencia del PP y Ciudadanos con Vox. La reivindicación del PSOE como el único partido con capacidad para romper el bloqueo institucional que paraliza a España y el miedo a la extrema derecha, con Santiago Abascal presente en el debate a diferencia de abril, fueron los ejes centrales de su discurso. “Ustedes representan a la derecha cobarde frente a la ultraderecha agresiva y homófoba, que hace exaltación del franquismo, que quiere ilegalizar el aborto y a partidos democráticos como el PNV. Y aquí callan y callan”, arremetió contra Pablo Casado y Albert Rivera.

El candidato socialista confía en reactivar al electorado progresista decepcionado por la falta de acuerdo con Unidas Podemos con el temor a la influencia de la formación ultra en el futuro Ejecutivo de España. Los Gobiernos mixtos de PP y Ciudadanos en Andalucía, Madrid y Murcia y Ayuntamientos como el de la capital ya dependen del nacionalpopulismo que representa Vox. “¿Y con la ultraderecha usted quiere gobernar, señor Casado?”, requirió Sánchez, que reprochó a los populares y a la formación de Rivera que no aplicaran un cordón sanitario a Abascal como el que Angela Merkel o Emmanuel Macron sí han implantado a la ultraderecha en Alemania y Francia.

El mismo presidente del PP, que definió a Vox como “extrema derecha” tras el 28-A, trató de contrarrestar los ataques de Sánchez instándole a que aclarase si aceptaría el apoyo de Puigdemont, Junqueras o de Otegi. Es decir, de Junts per Catalunya, ERC o Bildu. Lo que no habrá es una “gran coalición” con el PP, como insiste Unidas Podemos. “Es un déjà vu del señor Iglesias”, dijo Sánchez restándole credibilidad. En los 22 años de Gobiernos socialistas desde la restauración de la democracia nunca se ha dado el caso. “Vamos a votar el 10-N porque no era cierto que tuviera un pacto con los independentistas o con la derecha”, zanjó el candidato socialista en su intervención final.

La idea de un Gobierno fuerte, estable y coherente como sinónimos del PSOE caracterizó el mensaje de Sánchez. El líder socialista buscó la iniciativa desde su primera intervención, cuando propuso que se deje gobernar a la lista más votada si después del 10-N el Parlamento no acuerda la formación de un Gobierno. El presidente en funciones dejó entrever así el difícil escenario poselectoral que todos los sondeos vaticinan.

No fue la única propuesta o compromiso: planteó incorporar en el Código Penal la prohibición de un referéndum de autodeterminación —lo retiró el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero— para combatir el desafío secesionista. Pese a ese mensaje de dureza con el independentismo, la crisis territorial fue el asunto en el que el candidato del PSOE estuvo más incómodo. Si en algún momento quedó patente fue cuando Casado le insistió en que aclarase si Cataluña es o no una nación. Sánchez dijo que “España es una nación de naciones y Cataluña es una nación” en abril de 2017 —un mes antes de ser reelegido secretario general del PSOE—. Anoche apeló a las nacionalidades recogidas en los estatutos de autonomía.

Para rebajar la crisis de convivencia en Cataluña, Sánchez abogó por “construir concordia” con una nueva asignatura en los colegios de toda España de educación para valores civiles, constitucionales y éticos. También que los consejos de entes públicos —como TV3, aunque no la citó de forma expresa— sean aprobados con el respaldo de dos terceras partes de los Parlamentos autónomos. El líder del PSOE mantuvo un perfil presidencialista en el que no buscó el cuerpo a cuerpo salvo en momentos muy señalados. Como cuando resaltó las discrepancias con Unidas Podemos por Cataluña. “Es evidente que tenemos diferencias, Iglesias defiende un referéndum de autodeterminación y que hay presos políticos. No puedo aceptar eso. Hay políticos presos por quebrar la legalidad democrática. Y lo que ha ocurrido es el ataque de los violentos a las fuerzas de seguridad”, sentenció.

En general, explotó los rifirrafes entre Casado, Rivera y Abascal guardando silencio y dejando que la derecha se desgastase entre sí. La mayoría de las interpelaciones directas de sus contrincantes las ignoró mientras tomaba notas y transmitía una imagen de hombre de Estado por encima del alboroto en que en ocasiones se convirtió el debate a cinco. Sánchez realizó varios anuncios a lo largo del debate. Con estos compromisos buscó trasladar la percepción de que el PSOE es el partido más capacitado y con más probabilidad de gobernar. Si es investido y goza de la estabilidad necesaria Sánchez creará una vicepresidencia económica que dirigiría Nadia Calviño, la actual ministra de Economía. En su Gobierno habría un ministerio específico para la lucha contra la despoblación y el reto demográfico. También incluiría en el Código Penal la apología del fascismo e impulsaría cambios legales para disolver fundaciones como la Francisco Franco.

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