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Las peticiones del voto por correo caen en torno al 30% respecto a las elecciones de abril

A falta de contabilizar este jueves, 918.000 personas lo han pedido, frente a los 1.346.476 solicitantes de abril

elecciones generales
Una mujer vota por correo en una oficina de Sevilla.

Más de 918.000 personas han pedido el voto por correo para las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, según ha comunicado Correos este jueves, lo cual supone una caída de alrededor del 30% respecto a la registrada para las anteriores elecciones generales celebradas en abril. A las peticiones registradas ya hay que sumar las de este jueves, último día para pedirlo.

Para el 28-A, 1.346.476 españoles se acercaron a una de las 2.400 sedes de Correos para solicitar las papeletas. La coincidencia con las vacaciones de Semana Santa y la alta participación en el voto por correo, la segunda mayor de la democracia, hicieron que se formaran grandes colas y esperas que superaban las dos horas en las oficinas de las grandes ciudades. Seis meses después, las filas en las sedes de Correos son mucho más moderadas y este jueves rondaban los 20 minutos en las oficinas del centro de Madrid.

Un cartel en la puerta de la oficina madrileña de Ciudad Universitaria anuncia que ampliará su horario hasta las 20.30 para dar tiempo a los más rezagados. Dentro, una decena de universitarios esperan. Algunos han apurado hasta el último día para pedir el voto. Otros, los más previsores, ya lo hicieron y este jueves a mediodía han venido a entregarlo. La fecha límite para depositarlo es el viernes 8 de noviembre.

Lara Pampín, malagueña de 24 años, estudia periodismo a pocos metros de ahí, en la Universidad Complutense. Recuerda que para las pasadas elecciones tuvo que hacer una cola de dos horas para pedir el voto en esa misma oficina, "que daba la vuela a la calle", y otra similar para entregarlo. Cuando se enteró de la repetición electoral lo primero que pensó fue que no quería repetir esa espera y que, por primera vez en su vida, no iba a votar. Sin embargo, se ha tenido que acercar a Correos para recoger un paquete y mientras guarda la fila, mucho más corta que en abril, se replantea su derecho a ejercer el voto.

Carlos Monroy asegura que su espera para las anteriores elecciones en esa misma oficina fue todavía mayor. "Llegué antes de que abriese, a las 8.30 de la mañana, y estuve hasta las tres de la tarde", comenta este leonés de 24 años que está en la capital para estudiar un máster de criminalística. La espera de hace medio año le molestó, pero no le ha desanimado. Este jueves ha ido a pedir el voto a otra oficina cercana, en la calle Guzmán el Bueno, porque pensaba que habría menos gente que en Ciudad Universitaria. Aquí han dividido a las personas entre quienes vienen para gestionar el voto a distancia, que forman una cola de unos 15 jóvenes, y el resto, de edades variadas. Clara Serrano, también leonesa, cumplió la mayoría de edad en verano. Como Monroy, está convencida de que merece la pena hacer un esfuerzo para votar. Además, reconoce que como es la primera vez que vota le hace "un poco de ilusión”.

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