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Casado confirma que nunca se planteó la abstención y disculpa a Rivera

El líder del PP evita enfrentarse al presidente de Ciudadanos por involucrarle en su oferta de última hora a Sánchez: "Él hizo lo que sentía"

Pablo Casado, durante su intervención en el Congreso. En vídeo, declaraciones de Casado.

El líder del PP terminó este martes la última ronda de consultas con el Rey como la había empezado: en el no es no. Pablo Casado confirmó que su partido nunca llegó a plantearse la abstención y disculpó a Albert Rivera por involucrarles en el último minuto en una oferta conjunta para facilitar la investidura de Pedro Sánchez si cumplía unas condiciones: “Él hizo lo que sentía”.

El presidente de Ciudadanos le comunicó apenas diez minutos antes de anunciarlo públicamente que iba a ofrecer al líder del PSOE una abstención conjunta si deshacía el Gobierno de Navarra y se comprometía a no indultar a los independentistas juzgados —todavía no condenados—. Posteriormente, durante la reunión que mantuvo con Casado en el Congreso de los Diputados para abordar esa oferta, Ciudadanos difundió en su cuenta de Twitter un supuesto pacto entre el PP y el PSOE para el día después a las elecciones del 10 de noviembre, pero preguntado por ambos gestos, el nuevo Casado evitó los reproches: “Él ha intentado que Sánchez se mueva. Nuestra relación es muy buena y no se ha deteriorado. Apuntar a Ciudadanos o incluso a Podemos sería quedarse mirando al dedo y no a la luna. La responsabilidad solo es de Sánchez”.

El presidente popular ha adoptado un tono moderado, muy lejos del que utilizaba hace unos meses, cuando dedicaba hasta 17 insultos seguidos al presidente del Gobierno, y con él piensa quedarse. Eso incluye, según fuentes de la dirección, una eventual campaña electoral, en la que Casado quiere evitar el cuerpo a cuerpo con Ciudadanos y Vox (socios en Andalucía o Madrid) para centrarse en el mensaje del partido aglutinador (España Suma).

Casado insistió este martes en que Sánchez hace tiempo que pensaba en volver a las urnas. “No quería formar Gobierno, sino elecciones, y espero que si nos aboca a ellas, no le salga gratis”, declaró el líder del PP después de confirmar al Rey que su voto no había cambiado.

El presidente popular insistió en que sus votantes nunca entenderían que facilitara la investidura de un candidato que pidió el voto para derogar políticas del PP y —sin citar a sus competidores de caladero electoral— recordó “la coherencia” de sus siglas, que se habían mantenido en todo momento como “la alternativa al PSOE”. “Pedro Sánchez y el PSOE merecen todo nuestro respeto, pero no nuestra confianza a su proyecto”, explicó una vez más Casado. El presidente popular volvió a recordar que Sánchez tenía otras tres puertas que tocar antes que la suya (la de Podemos con los independentistas, la de Podemos con los “regionalistas” y la de Ciudadanos, que ya había abierto una vez”) y describió el bloqueo actual como un escenario muy diferente al de 2016, cuando era el PP quien pedía la abstención del PSOE. “Entonces no había otras alternativas”, insistió.

Parafraseando a Sánchez, que en aquel momento dejó por escrito que “el único responsable” del fracaso de una investidura era Mariano Rajoy, Casado señaló al líder del PSOE como el político que pasó de enarbolar el “no es no” a exigir “el sí porque sí”. “Su historia es la historia de un gran fracaso y nosotros no solo somos oposición, somos la alternativa si ese Gobierno falla”.

El PP cree que la campaña electoral ha comenzado y que el reparto de culpas por la repetición de los comicios acaparará los mítines. Esta vez, Casado quiere hacer menos actos —en la pasada campaña multiplicó los de sus rivales— y centrarse en la economía porque según las encuestas que han realizado a ciudadanos, el electorado valora su experiencia de gestión más que otros aspectos, como el ideológico. A cambio, según fuentes de la dirección, pretenden aparcar el desafío soberanista en Cataluña porque perciben cierto hartazgo en la ciudadanía y porque está al caer la sentencia del Supremo.

El partido duda, ante unas nuevas elecciones, si modificar las listas y tratar de corregir algunos candidatos que no funcionaron en las pasadas, como Juan José Cortés. También tiene que reemplazar a algunos nombres por Madrid, como el de Andrea Levy (ahora en el Ayuntamiento de la capital) y puede recolocar a Cayetana Álvarez de Toledo (fue el único escaño del PP en Cataluña y es la portavoz en el Congreso).

El PP maneja, como el resto de partidos, encuestas de intención de voto pero les preocupa que las expectativas por mejorar sus escuálidos 66 diputados terminen jugando en su contra.

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