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El calendario acorta al mínimo el margen para negociar la investidura

La reunión clave de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, prevista para la segunda semana de septiembre, comprime unas fechas ya de por sí endiabladas por los plazos legales

Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso.
Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso.

La voluntad política será crucial para que España tenga Gobierno antes del 23 de septiembre o se vea abocada a las cuartas elecciones generales desde 2015. La reunión clave de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, prevista para la segunda semana del próximo mes, comprime un calendario ya de por sí endiablado por los plazos legales. Los pasos institucionales para que haya investidura contarían con el margen justo: la ronda de consultas del Rey se prevé después de la Diada, muy pendiente de la sentencia del procès, del día 11 de septiembre. Superado ese trámite, la celebración de la investidura tendría que ser por fuerza en la tercera semana.

Treinta y siete días después de la investidura fallida de Pedro Sánchez, la política española continúa paralizada a pesar de las consecuencias cada vez más severas en la economía. Sobre todo en las comunidades autónomas, asfixiadas por los 5.000 millones que reclaman en anticipos. La amenaza en el horizonte de un Brexit duro, la guerra comercial entre EE UU y China, el riesgo de recesión en Alemania y el escenario imprevisible que puede provocar el fallo del procès agravan el bloqueo por la falta de Gobierno. Agosto dará paso a septiembre y el vértigo a otras elecciones aumenta conforme se reduce la capacidad de reacción para resolver el nudo gordiano en que el formato de Ejecutivo —Gobierno en solitario o de coalición— se ha convertido para el PSOE y para Unidas Podemos.

El calendario acorta al mínimo el margen para negociar la investidura

Los estrategas de ambas fuerzas, entre las que ha aumentado la distancia los últimos días, como demostraron en el pleno extraordinario del jueves en el Congreso, sí coinciden en algo: de haber acuerdo, será a última hora. En buena parte, porque los plazos legales ligados a una nueva investidura —tras los fracasos de 2016 y del pasado julio, Sánchez solo aceptaría presentarse si tiene la certeza de que en esta ocasión cuenta con el respaldo del Parlamento— acotan las fechas disponibles para que la investidura tenga éxito. “Los tiempos los marca el presidente, que sin tener en este momento encargo alguno [del Rey] lo ha asumido responsablemente”, afirmó este viernes Isabel Celaá. La portavoz del Gobierno en funciones subrayó que “el ejercicio responsable del resto de fuerzas políticas sería bienvenido” para que la investidura diera comienzo. Una llamada al PP y Ciudadanos, que no contemplan abstenerse.

El PNV teme que Sánchez quiera elecciones: “Sería irresponsable”

El PNV, un socio imprescindible para gobernar, se quejó este viernes de forma dura porque el PSOE no les ha llamado en todo el verano, ni siquiera ahora, cuando se acerca la fecha límite antes de convocar elecciones. Andoni Ortuzar, líder de los nacionalistas, se mostró molesto con esta actitud de los socialistas. “Este verano ha sido un buen ejemplo de eso que llaman nueva política. O, lo que es lo mismo, un desastre. Yo este año no he tenido canción del verano: he tenido la pregunta del verano: ‘¿Qué, ya te ha llamado Sánchez?”, le contó a sus militantes en Zarautz. “Desde el 2 de agosto que nos dijeron que nos iban a llamar… hasta hoy. Ni una llamada. Curiosa manera de entablar una negociación”, se quejó Ortuzar, que en teoría verá al presidente la próxima semana.

El líder del PNV también está indignado porque Sánchez presentará las 300 medidas que les ofrecerá antes de discutirlas con ellos, y teme que en realidad el presidente ya haya optado por repetir las elecciones. “Se parece más a un trágala: ‘Te guste o no te guste, te lo comes con patatas y, si no, tú tendrás la culpa de que haya que ir a nuevas elecciones’. Pues no. Las cosas no son así, ni se hacen así. Pedimos una negociación seria, discreta, respetuosa. Las cosas no se pueden hacer tan mal. Salvo que alguien haya decidido ya que es mejor repetir las elecciones porque, a lo mejor, saca una docena más de diputados y diputadas. Sería una irresponsabilidad total”, clamó.

Los socialistas también se mantienen firmes en su estrategia, con la que tratan de presionar a Podemos y sus confluencias para que renuncien a una coalición. Fiel a su hoja de ruta, la dirección del PSOE se reunirá el lunes para terminar de pulir la propuesta programática que presentará al día siguiente. Aunque estará dirigida a todos los partidos, el receptor principal es Unidas Podemos. En La Moncloa y en Ferraz otorgan una importancia capital a la presentación, que en caso de que no haya investidura podría considerarse el pistoletazo de salida de la precampaña electoral.

El siguiente paso que tienen previsto dar en el PSOE se producirá el miércoles. Ese día Sánchez viajará a Santander y Bilbao para reunirse con los líderes del PRC y del PNV. Dos partidos susceptibles de votar a favor de su investidura —el diputado del partido regionalista cántabro fue el único que se sumó a los del PSOE en la última investidura fallida—, aunque en sus respectivas direcciones negaban ayer haber sido convocados.

A partir de este día, todo son hipótesis. El Gobierno es hermético. Aunque se adivinan sus siguientes movimientos. Y de uno de ellos puede depender el resultado de la investidura: la reunión entre Sánchez e Iglesias, que no han vuelto a verse desde el 25 de julio, cuando fracasó la investidura. La pista la dio esta semana el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, que situó en la segunda semana de septiembre las reuniones con los partidos “de carácter nacional”. Esto es, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, aunque en La Moncloa y Ferraz dan por sentado que no habrá encuentro con Albert Rivera tras sus últimas negativas.

El retraso de las reuniones con los grandes partidos obligaría a demorar la ronda de consultas de Felipe VI. Y nadie cree que sean antes del miércoles 11 de septiembre, cuando se celebra la Diada. Las fechas que más se barajan para las consultas del Rey son los días 12 y 13. De contar Sánchez con los apoyos necesarios, este último día, viernes, se podría convocar el pleno para la semana siguiente, que tiene que ser al menos con 48 horas de antelación descontando el fin de semana.

De esta manera, en el supuesto de que hubiera sesión de investidura, podría arrancar el martes 17 de septiembre. Este día Sánchez pronunciaría su discurso. Al no contar con los apoyos necesarios para ser elegido por mayoría absoluta, tendría que esperar hasta el día 20 para ser investido por mayoría simple (más votos a favor que en contra). El plazo para que España tenga Gobierno o afronte otras generales finaliza el 23 de septiembre. Ese día Sánchez tiene prevista su asistencia a la Cumbre del Clima de Naciones Unidas. Lo hará como presidente investido o ya con la mente puesta en una nueva campaña.

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