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El general Sanz reivindica el trabajo de los espías en su despedida

El exjefe del CNI pide ante más de 300 agentes lealtad con quien le suceda al frente del servicio secreto

Paz Esteban, secretaria general y responsable interina del servicio secreto CNI.
Paz Esteban, secretaria general y responsable interina del servicio secreto CNI. EFE

Ante más de 300 agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), reunidos en el salón de actos de la sede central del servicio secreto, el general Félix Sanz se despidió ayer de los hombres y mujeres que ha dirigido durante los últimos días años agradeciéndoles su colaboración y lealtad y reivindicando la tarea callada que realizan. “Yo no querría agradecer a una persona en concreto, sino a todos, porque todos somos el centro y juntos somos más fuertes”, les dijo emocionado.

El Consejo de Ministros aprobó ayer el cese de Sanz Roldán en aplicación de la Ley Reguladora del CNI, que limita su mandato a cinco años prorrogables. En 2014, tras su primer lustro al frente del servicio secreto, el Gobierno le renovó en el cargo, pero ahora no podía hacerlo ni tampoco nombrar a su sucesor, ya que se encuentra en funciones. Hasta que haya nuevo Gobierno y se designe al sucesor, la dirección corresponderá interinamente a la número dos del CNI, la secretaria general, Paz Esteban. “El CNI no se queda sin gobierno”, subrayó la ministra portavoz, Isabel Celaa.

El Gobierno concedió al ya exjefe de los espías la Gran Cruz del Mérito Militar, con distintivo blanco, por sus 57 años “de dedicación al país”, los 10 últimos en el CNI. Anteriormente, fue jefe del Estado Mayor de la Defensa durante cuatro años, entre otros destinos militares.

“Cuando llegué me propuse que al dejar el servicio a España en el centro [de inteligencia] éste fuera algo mejor y, puesto que también tengo algo de vanidad, me gustaría oír de alguno de vosotros: ha sido un buen jefe”, dijo Sanz a los agentes, recordando las palabras que les dirigió cuando fue nombrado.

A pesar de su larga carrera militar, el general aseguró que había aprendido de los espías su vocación de servir a España “sin pedir nada a cambio”, ni siquiera el reconocimiento público. También les pidió que trataran a su sucesor, provisionalmente Paz Esteban y a medio plazo quien designe el Gobierno, como a él le habían tratado.

Con 74 años, Sanz ha sido durante 15 años secretario de Estado —primero como jefe de la cúpula militar y luego del servicio secreto— con tres gobiernos de dos partidos distintos y dos reyes. “Vida, nada me debes”, se despidió, parafraseando el poema de Amado Nervo.

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