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Los narcos de Estepona que no sabían qué hacer con el dinero

Cae una banda investigada por traficar con una media de 20 kilos de coca a la semana

Por raro que parezca, ganar demasiado dinero puede llegar a ser un problema. Sobre todo, cuando este procede de actividades ilícitas y no se puede justificar su procedencia. ¿Cuál es la solución? Básicamente, gastar, gastar y gastar. Es lo que ha ocurrido a una banda de supuestos narcotraficantes detenidos en Estepona (Málaga) a los que los investigadores atribuyen unas ganancias de 1,2 millones de euros de media a la semana gracias a la venta de cocaína. Un dinero que, según las pesquisas policiales, derrochaban en hoteles de gran lujo, viajes por todo el planeta, vehículos de alta gama y villas en Marbella. También con comportamientos caprichosos. De hecho, jamás lavaban su ropa. Para qué, cuando podían estrenar prendas nuevas y de marca todos los días.

Los 25 detenidos son miembros de esta organización afincada en la Costa del Sol detenidos por la Policía Nacional por su implicación en el tráfico de drogas en una operación desarrollada entre El Puerto de Santa María y Estepona. A pesar de su alto nivel de vida, según los investigadores, eran simples intermediarios. Obtenían cocaína de grandes mafias y la distribuían entre pequeñas organizaciones que la vendían al por menor en la calle. La Policía Nacional estima que sus ventas alcanzaban los 20 kilos a la semana, algo más de una tonelada al año. Con los beneficios mantenían una vida con todas las comodidades, pero también se les investiga por blanquear dinero, principalmente a través de un concesionario que poseían a través de terceras personas. La investigación sobre las “múltiples posesiones” de los arrestados sigue abierta, según fuentes policiales.

El camino que llevó a los agentes hasta ellos comenzó a 150 kilómetros de distancia, en el Puerto de Santa María. La policía supo de la existencia de un clan familiar que vendía cocaína y heroína en seis puntos del municipio gaditano y que también distribuía su mercancía entre otros pequeños traficantes. Colocaba una media de seis kilos de cocaína a la semana, según fuentes cercanas a la investigación. Todo quedaba en casa: en el negocio participaban varias generaciones de una misma familia y cada uno tenía su función. Vigilantes de las guarderías de la droga, reparto, corte, elaboración o aguadores que alertaban si había policía cerca. Hasta se distribuían los puntos de venta en diferentes horarios a lo largo de la semana “para aumentar considerablemente los beneficios”, detallan fuentes policiales.

Tras siete meses de seguimiento y vigilancias, los agentes dieron un paso más en la investigación y los conectaron con los supuestos proveedores. Las autovías A-381 y A-7 tenían la clave. Esas carreteras eran utilizadas por otro grupo criminal asentado en Estepona que supuestamente llevaba, cada semana, cinco kilos de cocaína hasta El Puerto de Santa María. Los investigadores descubrieron que tenían más compradores. Según las pesquisas, vendían a diferentes grupos 20 kilos de esta droga como media a la semana.

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