Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El juego de los contrapesos

La batalla en estas elecciones se ha centrado en Madrid. Y las derechas, después de un recuento agónico, suman

Desde la izquierda, Jose Luis Martínez Almeida, Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, este domingo en un colegio electoral de Madrid.

Consulte aquí todos los resultados de las elecciones

Durante toda la campaña electoral, el presidente del PP, Pablo Casado, había reclamado el apoyo a su partido para hacer de “contrapeso” al Gobierno central en manos de los socialistas y sus futuros aliados. Enfrente, el socialista Pedro Sánchez había pedido “rematar la faena” de la victoria lograda hace un mes. La balanza ha caído del lado del PSOE: el mapa se ha teñido de rojo respecto a las elecciones de hace cuatro años, en algunas comunidades, por primera vez desde hace décadas, pero serán los pactos entre las derechas los que determinen los futuros Gobiernos autonómicos.

El PSOE mantiene las cinco comunidades en las que en 2015 quedó en primer lugar (Extremadura, Asturias, Castilla-La Mancha, Baleares y Aragón) y ha sido el más votado en Castilla-León, Murcia, La Rioja, Madrid y Canarias.

Pero sobre todas las demás cosas, la batalla se ha centrado en Madrid. Y las derechas, después de un recuento agónico, suman. Pablo Casado se lo jugó todo al recuento en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Días antes de las elecciones, dirigentes del PP le animaban a no tirar la toalla y a “perseverar”, aunque es evidente que los liderazgos orgánicos —como sabe muy bien Pedro Sánchez— solo se consolidan con el aval de las urnas. El contrapeso para Casado en estas elecciones, que no han sido favorables para el PP en su conjunto, ha sido Madrid. El resultado en el Ayuntamiento y en la Comunidad y el haber evitado el sorpasso de Ciudadanos le da oxígeno.

El resultado de Unidas Podemos con sus distintas denominaciones —el CIS dedicaba hasta una página a aclarar sus mutaciones nominales— ha perdido peso autonómico respeto a 2015 y su posición negociadora es más débil que hace cuatro años. Tampoco le permite a Pablo Iglesias exhibir músculo para elevar sus exigencias a Pedro Sánchez de cara a la investidura.

Ciudadanos no gana ni supera al PP en ninguna comunidad autónoma, fruto de su débil implantación territorial. El partido de Albert Rivera es una formación construida al revés, de arriba abajo, y en sus manos estará la decisión de dar continuidad al PP en Castilla-León —tras perder después de 32 años de Gobierno— y en Murcia.

Vox, la formación de extrema derecha que defiende la eliminación de las autonomías, ha metido cabeza en 10 de los 12 parlamentos regionales en juego. Ya logró presencia en Andalucía y la Comunidad Valenciana. Y en el Congreso, con grupo propio. Y desde este domingo, también en las ciudades autónomas de Ceuta (donde el partido de Santiago Abascal sacó en las generales el porcentaje más alto de toda España) y Melilla.

Una vez que se constituyan los Gobiernos central y autonómicos, uno de los asuntos pendientes de resolver será el de la financiación autonómica. Y ya se prevé un pulso entre las comunidades que exigen priorizar la crisis demográfica y las que quieren que se tenga en cuenta la población a la que atiende. Y, fuera de este círculo, se autoubica Cataluña que persigue un acuerdo bilateral.

Consulte aquí todos los resultados de las elecciones

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información