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Vecinos de Josu Ternera boicotean con sirenas el acto de Rivera en homenaje a las víctimas

El municipio recibe con carteles de "no sois bienvenidos" y lazos amarillos a la comitiva de Cs

En vídeo, el acto de Albert Rivera en Ugao-Miraballes (Bizkaia). ATLAS

Ciudadanos no es bienvenido en el pueblo de Josu Ternera. Se lo hizo saber este jueves a Albert Rivera la pancarta que sujetaron dos centenares de vecinos de la localidad vasca de Ugao-Miraballes, que se dieron la vuelta a su paso: “Fuera Ciudadanos”, “No sois bienvenidos”, se leía en ese cartel y otros similares. El discurso de Rivera fue silenciado por el ruido que emitían unas sirenas a todo volumen. El líder de Cs viajó al municipio, donde este partido no se presenta el 26-M, para homenajear a las víctimas de ETA. En un breve acto, rompió uno de los carteles con la foto del etarra, detenido hace una semana.

En Ugao-Miraballes, un pueblo de Bizkaia a 20 minutos de Bilbao y de poco más de 4.000 habitantes, nació Josu Ternera hace 68 años. En el Ayuntamiento solo tienen representación el PNV y EH Bildu, y el pasado sábado varios cientos de personas se manifestaron para pedir la libertad del etarra que, tras ser detenido en los Alpes franceses, tiene por delante varias causas judiciales, entre ellas una por delitos de lesa humanidad. Cs no se presenta a las elecciones en el municipio, pero ayer Rivera viajó a la localidad para homenajear a las víctimas de ETA. A 72 horas de las elecciones autonómicas, municipales y europeas, el del pueblo de Ternera fue su único acto fuera de Madrid en la última semana de campaña.

El ambiente ante la presencia de la comitiva de Ciudadanos en Miraballes fue tenso, aunque no llegaron a producirse incidentes. La plaza del Ayuntamiento amaneció cubierta de octavillas con los logos de Cs, PP y Vox y la leyenda “fascistas”. De las farolas y las papeleras colgaban decenas de lazos amarillos, como los que piden la libertad de los presos independentistas catalanes del procés y que dirigentes de Ciudadanos estuvieron quitando de lugares públicos en Cataluña hace meses.

Rivera hizo un breve recorrido por el pueblo, de unos 350 metros, en el que recibió insultos de “fascista” y “provocador” hasta llegar al frontón. Allí paró para hacer un minuto de silencio. No fueron muchos los exabruptos porque la concentración en la plaza del pueblo se mantuvo principalmente en silencio a su paso. Le acompañaban la candidata de Cs a las elecciones europeas Maite Pagazaurtundúa, el secretario general del partido, José Manuel Villegas, y los diputados Edmundo Bal y Joan Mesquida, así como varias decenas de militantes de Cs llegados de fuera del País Vasco en autobuses. Un fuerte dispositivo de la Ertzaintza, con antidisturbios, vigiló su seguridad.

El momento de mayor tensión se vivió en el intento de minuto de silencio y en los discursos de Rivera y Pagazaurtundúa, que apenas lograron hacerse escuchar. En cuanto la delegación de Cs se detuvo en el frontón, unas fuertes sirenas similares a las de fábrica y alarmas de coche comenzaron a sonar al unísono alrededor de la plaza. Con dificultad por el estruendo, que no cesó hasta que se fueron, Pagazaurtundúa, cuyo hermano fue asesinado por ETA, trató de explicar su presencia en el municipio “para defender la democracia”. “Hoy estamos aquí defendiendo los derechos civiles, el pluralismo ideológico, a ver si os enteráis”, exclamó. Llevaba dos libros en los brazos: Vidas Rotas, un compendio de historias de las víctimas de ETA, y Memorias de la Violencia, sobre los exiliados del País Vasco por el terrorismo.

Tras ella, Rivera tomó la palabra para defender que “hay lugares de España donde la libertad está amenazada”. “Que no dejen hablar a candidatos a unas elecciones democráticas es una prueba de que hay que ir a todos los pueblos de España”, subrayó el líder de Cs, que rompió en dos uno de los carteles que también aparecieron en las calles del pueblo con la imagen de Ternera y la palabra “libertad”. “Cuando hacéis homenajes a Josu Ternera no ponéis sirenas, esa es la vergüenza”, se quejó Rivera ante el boicot a su acto. “No nos habéis callado con tiros, así que no nos vais a callar con sirenas”, añadió.

El líder de Cs se enzarzó más tarde en Twitter con el presidente del PNV. Andoni Ortúzar le acusó de utilizar “una vez más de manera farisaica a las víctimas del terrorismo” para buscar “votos en España”. “Lo indigno es consentir homenajes a etarras, como hacen los nacionalistas como usted”, le respondió Rivera.

Una vez la delegación de Cs se hubo marchado, un grupo vestido con trajes de limpieza simuló que desinfectaba el suelo por el que habían pasado. Lo mismo sucedió la semana pasada en la localidad navarra de Estella tras visitarla Rivera. En la campaña a las generales, el partido celebró un acto en Errentería en medio de un clima de acoso que la Fiscalía investiga por posible delito de odio.

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