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ELECCIONES 26M

Alcaldes sin partido político

Los regidores de Liérganes y Penagos, en Cantabria, llegaron a los Ayuntamientos con una agrupación de electores, una fórmula al margen de las candidaturas tradicionales

La segunda teniente de alcalde de Liérganes.

Cuando Manuela Carmena despejó la incógnita sobre si se presentaría a reelección como alcaldesa de Madrid, expuso su intención de hacerlo sin liderar ningún partido político, federación o coalición. En España, la Ley Orgánica del Régimen Electoral General ofrece una vía alternativa que han explorado en muchos Consistorios, la mayoría de pequeños municipios: las agrupaciones de electores. Se trata de una formación que se constituye única y exclusivamente para cada proceso electoral concreto, que no tiene que registrarse como asociación, que no se puede convertir en partido político y que necesita el aval de, al menos, el 1 % de los inscritos en el censo electoral de la circunscripción, aunque esto varía según la población.

La actual alcaldesa de Madrid finalmente descartó está fórmula. En una entrevista con EL PAÍS, Carmena explicó que con la agrupación podía haber "dificultades políticas importantes" y posteriormente optó por un partido instrumental como Más Madrid. Sin embargo, otros muchos municipios de España están gobernados por alcaldes que con esta modalidad presumen de no responder ante ningún partido político o estructura jerárquica superior. En Cantabria hay dos ejemplos que además comparten término municipal: Liérganes, de 2.372 habitantes, y Penagos, de 2.060.

El alcalde del primero, Santiago Rego, que también es periodista, reunió a unos cuantos vecinos a tres meses de las últimas elecciones, recolectaron 24 firmas, pusieron 200 euros por persona y crearon la Unión por Liérganes y Pámanes (ULP). Contra todo pronóstico, su formación logró los mismos concejales que el PP (cinco) y se hizo con el Ayuntamiento gracias al apoyo del PRC, desbancando del poder al PSOE, que gobernaba en coalición con los regionalistas. “No tenemos nada en contra de los partidos tradicionales, pero pensamos que una agrupación de electores podría aportar cosas nuevas”, puntualiza Rego. “No hay obediencia ni a Madrid ni a Cantabria, hay un compromiso con las personas que forman ese grupo”, añade. 

En esto coincide José Carlos Lavín, alcalde de Penagos, municipio que está gobernado por una agrupación de electores desde 1995 tras un intento de coalición entre el PSOE y el PRC que fue negado por el aparato de los partidos. “La agrupación te da independencia y carta blanca para directamente rendir cuentas a tus ciudadanos”, expone Lavín, que sitúa su proyecto en el centro izquierda. “Nunca te van a llamar desde Santander o Madrid para darte unas directrices, para que estés a favor de un plan o una autovía que choca con los intereses de tus vecinos”. El regidor, sin embargo, también señala una desventaja clave: la financiación. “Teóricamente las agrupaciones tenemos derecho a financiación, pero los grandes partidos ocupan todas las partidas en los procesos electorales. Nunca hemos tenido un euro de subvención porque no hemos podido llegar a esas partidas”, lamenta el alcalde, que este 26-M volverá a repetir esta modalidad, con el mismo orden en las listas que hace cuatro años. La campaña le cuesta unos 2.000 euros y la financia "al 80%" con dinero de su bolsillo.

La ley contempla que esta fórmula tiene derecho a subvenciones públicas, pero con importantes restricciones respecto a los partidos políticos. No cubre por ejemplo, los gastos del mailing, el envío de propaganda electoral de las papeletas, ni tampoco da acceso al anticipo de las subvenciones, porque solo se conceden a las formaciones que se han presentado en las anteriores elecciones.

A pesar de las dificultades, la idea, y su exitosa puesta en marcha en estos dos municipios, parece haber calado en Cantabria. "Ha habido una eclosión", exclama Santiago Rego, que este año volverá a presentarse con una agrupación a las elecciones en Liérganes. Tras su victoria en 2015, algunos vecinos de localidades cercanas se pusieron en contacto con él y con José Carlos Lavín en busca de asesoramiento para imitar su fórmula. Crearon un grupo de WhatsApp con candidaturas de Santa María de Cayón y de Miera e incluso bromearon con la idea de presentarse a las elecciones autonómicas con Lavín como cabeza de lista, algo que al final acabaron desechando. 

Rego lamenta, en todo caso, que la ley no favorezca la proliferación de agrupaciones de electores. Como ha pasado en Penagos, él también ha optado por ni siquiera solicitar subvenciones para el gasto electoral porque de todas formas no le iba a llegar. Así, una vez más, han vuelto a sufragar la campaña con dinero de su bolsillo, "a escote" entre los integrantes de la agrupación. En su caso, además, ha tenido que realizar el proceso dos veces, ya que en Liérganes habrá una urna más para la junta vecinal de Pámanes. "Ya hemos pasado el calvario burocrático", puntualiza Rego, "La ley no quiere agrupaciones de electores". Su candidatura parece tener este año el camino algo más despejado por la decisión del PSOE de no presentarse en el municipio. De hecho, según fuentes municipales, tanto los socialistas como Ciudadanos tantearon al regidor para ficharle, pero el equipo de Gobierno se opuso. Durante la legislatura, la oposición ha bloqueado en dos ocasiones los presupuestos y ha criticado al alcalde por la colocación de unos bolardos en el casco histórico de la ciudad para ensanchar las aceras. Argumentan que forma parte de una peatonalización del centro histórico que no cuenta con la aprobación de los vecinos. La manera de llegar al Ayuntamiento puede haber sido diferente, pero los problemas son los mismos que en otras poblaciones, como bien ha podido experimentar Rego en primera persona: "El poder desgasta".

“Antes llevaba una vida tranquila”, señala Ramsés Arco, primer teniente de alcalde y concejal de obras. “Ahora se ha complicado un poco. Para ciertas personas ya no eres la misma persona que antes". Ramsés, que trabaja como bombero en el Aeropuerto de Santander, cuenta que la candidatura de 2015 la prepararon a última hora entre un grupo de padres con niños en un colegio: “Fue un poco carambola”, recuerda. “Salvo el alcalde ninguno tenemos sueldo. Hay una ganadera, el pastelero del pueblo, una enfermera…”.

La ganadera es, desde hace 22 años, Ana Isabel Ríos, segunda teniente de alcalde y presidenta de la junta vecinal de Pámanes. De momento compagina como puede su trabajo entre terneros con su responsabilidad en el Ayuntamiento gracias a la ayuda de su hijo en el negocio familiar. “A ver lo que pasa, porque esto de las urnas es ver para creer”, exclamaba este martes mientras repartía en coche propaganda electoral. En su primera experiencia en la política ha vivido las dos caras de la moneda. La satisfacción de poder ayudar a sus vecinos, como cuando le dio agua a nueve personas del barrio Casa del Monte: "Por esos esfuerzos en Ayuntamientos tan pequeñitos sí que merece la pena estar ahí"; y también la parte menos grata: "Las criticas si son constructivas las llevo perfectamente. Lo que me duele es que sin saber el fondo de la cuestión la gente te critique. Y, bueno, que me intenten perjudicar a mí, vale, pero que lo hagan con mi familia es lo que más me duele", lamenta la concejal, que se queda con una lectura clara de su paso a las instituciones: "La realidad es muy distinta de lo que se dibuja en los despachos de los grandes partidos políticos".


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