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Espartinas: la desconexión de los ricos

El caos político del Ayuntamiento de uno de los municpios más ricos de Andalucía sin conexión a la autovía, ha impedido desatascar un tramo de 200 metros que le daría salida directa

EspartinasSevilla13-05-2019:  Carretera sin terminar de ejecutar que uniría la localidad sevillana de Espartinas con la A49.rn FOTO: PACO PUENTESEL PAIS
Espartinas/Sevilla/13-05-2019: Carretera sin terminar de ejecutar que uniría la localidad sevillana de Espartinas con la A49. FOTO: PACO PUENTES/EL PAIS EL PAIS

Ana Prieto tiene que levantarse a las siete de la mañana para poder llegar a tiempo a su trabajo en Sevilla a las nueve. Su hijo Nica a las 5.30 para coger los escasos autobuses que enlazan con la capital y llegar su Instituto a las 8.15. Iván Gómez Casal ha optado por retrasar su entrada laboral. Todos residen en Espartinas, a 20 kilómetros de la ciudad hispalense, una distancia que normalmente se recorre en media hora, pero que el caos circulatorio que se vive en la carretera A-8076, la única salida del municipio a la A-49, la autovía que lleva a Sevilla, hace impredecible. Los cinco kilómetros que unen Espartinas y Gines, con un semáforo en mitad de la vía y una rotonda de entrada al colegio Europa, que con 6.500 alumnos es el mayor de la provincia, provocan retenciones de hasta 50 minutos, convirtiendo el acceso a la localidad a primera hora del día y a las cinco de la tarde en una auténtica ratonera. “Si me retraso en salir cinco minutos, sé que llego a trabajar media hora tarde”, cuenta Prieto que, junto con Gómez Casal, forman parte de la Plataforma Antiatasco Espartinas que busca solucionar el aislamiento que vive la localidad.

Espartinas es el segundo municipio de Andalucía en renta per cápita, 32.164 euros. En él viven alrededor de 16.000 personas. Está rodeado por autovías: la A-49 lo circunda por el Sur y la SE-40, un ramal de circunvalación aún en construcción, por el Este. Sin embargo, no tiene salidas directas a ninguna de esas carreteras. La mala planificación urbanística, con edificaciones dispersas desarrolladas al albur de la especulación, y el maremágnum político en el que se ha sumido el Ayuntamiento en este último mandato, donde han pasado hasta tres alcaldes de Ciudadanos —todos expulsados de la formación— y en el que la oposición ha vivido un carrusel de ceses y dimisiones, han hecho imposible responder a la demanda más acuciante de sus habitantes: terminar con la desconexión del municipio. Una Babel que ha tenido reflejo en las listas para el 26-M, donde se presentan hasta nueve fuerzas políticas.

En 2015, Espartinas rompió con 32 años de hegemonía del PP. Este último mandato, sin embargo, ha dado paso a un periodo de caos que ha dejado estupefactos a sus vecinos. El alcalde de Ciudadanos, José María Fernández, dimitió tras ser imputado por una denuncia del PP que luego fue archivada. Olga Hervás asumió sus funciones, pero durante su baja de más de un año, fue sustituida por Iván Gómez. Las desavenencias entre ambos hicieron que Ciudadanos les diera de baja a mitad de mandato, aunque Hervás ha continuado como alcaldesa. Las discrepancias internas y con el partido han marcado estos cuatro años, en los que la situación de minoría, su bisoñez política y su inexperiencia en la gestión han impedido acuerdos con el resto de fuerzas. Unos presupuestos prorrogados desde 2015 son un buen indicador del colapso en el Consistorio.

Solo 200 metros impiden a los espartineros poner fin a su pesadilla y poder acceder a la A-49 a través de la SE-40, una conexión que como transita por el casco urbano corresponde al Ayuntamiento. De hecho, ya existe una rotonda para enlazar el pueblo con el vial principal, pero, como un funesto presagio, la salida hacia Espartinas está cerrada. Una vía ciega que asoma abrupta a un olivar en desuso: la finca El Escribano, que se extiende entre esa glorieta y la carretera que enlaza con el municipio y que se trazó como parte de un megacentro de ocio de más de 60.000 metros cuadrados, paralizado por la justicia. El enconamiento de sus propietarios, a quienes se les prometieron suculentos beneficios por el terreno, traducido en recursos judiciales, y la impericia del Gobierno municipal han paralizado el proyecto y con él el acceso más factible para romper con el aislamiento de Espartinas.

El obstáculo de los 200 metros

La planificación del centro comercial Aprocom fue aprobada en abril de 2015, poco antes de las elecciones, por el entonces alcalde popular, Domingo Salado. La salida a la A-49 estaba vinculada a la construcción de ese complejo de ocio. “Ese fue el principal error, ligar el sistema general viario a un desarrollo urbanístico problemático, supeditando el interés general”, explica Juan Antonio Morales, miembro de la Asociación para la Defensa del Aljarafe. El nuevo alcalde de Ciudadanos mantuvo el proyecto que una sentencia declaró nulo en 2016 al considerar que no quedaba garantizada la viabilidad económica del proyecto. Con la suspensión se paralizaban las expropiaciones. El Ayuntamiento siguió adelante con el plan, y en 2018 aprobó un nuevo proceso de expropiación vinculado a Aprocom tras realizar enmiendas al proyecto anulado por la Justicia. Dos autos del TSJA, de finales de 2018 y enero de 2019, han confirmado la nulidad, sepultando el proyecto de ocio.

Paralelamente, el consistorio y los propietarios de la finca aceptaron la propuesta de la comisión provincial de valoración que tasó el precio de expropiación del olivar en 204.630,62 euros. Pero cuando a principios de 2019 el edil de urbanismo, precisamente el primer alcalde cesado de Ciudadanos, propuso una ampliación del presupuesto para incorporar esa cantidad más los casi 500.000 euros necesarios para construir el viario, la alcaldesa se opuso alegando que la operación mermaría las arcas consistoriales. Su sucesora a través de la marca Conexión por Espartinas, Araceli Pina, asegura que “esa carretera se terminará porque el procedimiento está pendiente de otro recurso y volverá a tasarse la expropiación”. Ni los propietarios ni Ecologistas en Acción, que son quienes en su momento interpusieron recursos, tienen nada pendiente en los tribunales, confirman a este diario. "En cuatro años se ha demostrado una incapacidad absoluta por solucionar este asunto", se lamenta Gómez Casal.

Los 200 metros de carretera de Aprocom no son la única alternativa para terminar con el secuestro de Espartinas. De hecho, esta opción cuenta con reticencias por parte de casi todas las formaciones por entender que cargaría de tráfico al municipio. Además, cada formación política tiene la suya, aunque la mayoría no son factibles a corto o medio plazo porque necesitan de la aprobación del Ministerio de Fomento, de la voluntad de la Junta, de que comiencen las obras en el nuevo tramo de la SE-40 o de acuerdos con otros Ayuntamientos. “Esto es otro ejemplo de lo que hemos vivido esta legislatura: cada partido defiende sus propias propuestas y no apoyan las de los demás porque son de otras fuerzas”, sostiene Gómez Casal.

A poco menos de una semana para que se celebren las elecciones municipales, los espartineros siguen teniendo que sortear todas las mañanas los atascos kilométricos para ir a trabajar. Todos los partidos llegan con proyectos y promesas, pero los vecinos recelan tras estos cuatro años perdidos en los que ninguna fuerza ha sido capaz de desatascar la vía de salida más sencilla o de poner en marcha otras alternativas para terminar con su desconexión y que Espartinas deje de ser una isla en medio del Aljarafe.

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