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“La buena gobernanza no es la ausencia de escándalos”

Daniel Kaufmann, creador de los indicadores mundiales para medir el buen gobierno, considera que España debería estar mucho más arriba en la lucha contra la corrupción

El economista Daniel Kaufmann, el pasado viernes en Valencia.
El economista Daniel Kaufmann, el pasado viernes en Valencia.

Daniel Kaufmann fue uno de los creadores de los indicadores que se emplean hoy para medir la buena gobernanza y la corrupción en el mundo. Y lo hizo desde el Instituto del Banco Mundial que presidía. Por todo ello fue invitado hace 15 años a dar una conferencia en La Habana en un congreso de economistas. “Ahí estaba, en primer fila, el entonces comandante en jefe [Fidel Castro]. Fueron seis horas fascinantes. Al final, caminando con él recuerdo que daba instrucciones a sus ministros para que estudiaran cada una de mis láminas y hablaba de mi comparación con Vietnam y China”, rememora el economista chileno. Entonces le explicó a Castro, como hizo el pasado viernes en Valencia, que “a priori, las probabilidades de que un gobierno de derechas o de izquierdas sea corrupto son las mismas, según los indicadores”. “En general, los extremos no funcionan y conspiran contra la gobernanza”, agregó el actual presidente del no gubernamental Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales, con sede en Nueva York, en la conferencia organizada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

La gobernanza es la especialidad de este “judío errante” de 68 años, que se guía por la máxima de Lord Kelvin, “lo que no se puede medir, no se puede controlar”. Y sus indicadores apuntan a que España se encuentra entre los 50 y 60 mejores países del mundo en cuanto a su lucha contra la corrupción y por su transparencia. Nueva Zelanda ocupa las primeras posiciones en una clasificación en la que destaca el comportamiento y la mejora, por ejemplo, de Chile, que lidera el muy dispar grupo Latinoamérica, del Portugal en los últimos años o de la muy pobre Indonesia, que está haciendo muchos esfuerzos. ¿Y España? Kaufmann sostiene que se ha mejorado mucho en la implementación de medidas por la transparencia, pero también ha habido retrocesos en los últimos 15 o 10 años.

“Si la pregunta es si España debería y podría estar mucho más arriba en la clasificación la respuesta es un rotundo sí. Con sus indicadores y su capacidad institucional podría estar mucho mejor y en el pasado lo ha estado. No vengo aquí como gran experto sobre España, pero tenemos todo tipo de datos que demuestran lo que ha ocurrido en este país”, contesta a este periódico. ¿Y qué ha ocurrido? “Ocurre que en los procesos de inversión y contratación pública se desperdicia en transparencia y control. Tiene que haber más transparencia y control. También en la financiación de los partidos políticos, y esto hay que mirarlo muy bien. En el tema judicial, la verdad es que la justicia es bastante independiente y tiene bastante integridad, pero hay un problema de lentitud y si la sanción es lenta… Ahora bien, el potencial está ahí. Se ha avanzado mucho, pero hay que sacarle jugo a tales avances con una transparencia más radical no solo en la actividad económica, en los presupuestos, también en la elección de los líderes políticos, cómo se escogen y cuáles son sus bienes e ingresos y la financiación de las campañas”.

Todo ello en aras de la gobernanza, que define como “el conjunto de tradiciones e instituciones a través de las cuales se ejercita la autoridad de un país”. “La buena gobernanza no es la ausencia de escándalos o desafíos. La buena gobernanza, lo ve la ciudadanía, es la capacidad de las instituciones para ejercer el liderazgo de las reacciones ante un escándalo”, añade mientras muestra sus láminas.

La corrupción es un fenómeno mundial que cada año supone “dos billones de dólares solamente en sobornos, es decir, el 2% del PIB mundial”. Y para luchar contra ella, hay que alcanzar ese buen sistema de gobernanza, que incluye transparencia, rendición de cuentas, regulaciones efectivas, meritocracia e independencia y efectividad del poder judicial. Insiste en que hay que con sistemas de licitación públicos transparentes y competitivos, y abordar el desafío de captura del Estado por intereses creados. Dice que este es uno de los principales problemas de EE UU, por ejemplo.

En Europa la situación de la gobernanza es diversa, desde los países nórdicos, los más avanzados en este sentido, a la muy preocupante situación de Hungría, Polonia, Turquía y Rusia, donde ha habido un grave deterioro. Kaufmann se muestra muy crítico con las tendencias populistas-nacionalistas y aislacionistas que están desafiando las instituciones democráticas en algunos países como EE UU, Polonia, Hungría, Turquía y Rusia y que afectan a la libertad de expresión, participación ciudadana y facilitan la corrupción y captura, ya sea de índole económica o política: “Afortunadamente varios países, como España, no han optado por esas rutas políticas extremas”, destaca.

“Los cambios y reformas no son fáciles, y conllevan ciertos costos y riesgos, pero los costos del statu quo, cuando el mundo ha estado cambiando rápidamente, son mucho mayores. Con los desafíos mundiales en gobernanza y cambio climático, hoy en día los líderes reformistas tienen una oportunidad de reformas para beneficiar a la ciudadanía y la próxima generación", concluye.

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