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Azul oscuro casi centro

¿En serio en 2019 aún existen candidatos que no tienen a nadie que les diga que no pueden llevar en televisión una prenda que empaste, por mucha alta definición que tengan hoy los televisores?

Los cuatro candidatos a la presidencia, antes de comenzar el debate. Ver fotogalería
Los cuatro candidatos a la presidencia, antes de comenzar el debate.

Una de las peores pesadillas que acucian al ser humano cuando se enfrenta a una cita relevante ha sido desde siempre no coincidir en indumentaria con otras personas invitadas al mismo evento. Se han visto ataques de ansiedad, peleas, abandonos y borracheras curativas al ver esta tragedia tomar forma sobre uno mismo.

No se sabe si porque estos son candidatos de una era sin complejos, o justamente por todo lo contrario, lo cierto es que la preeminencia del color azul en la vestimenta de los cuatro políticos ha sido tan previsible como sorprendente. Exacto. Igual hay poco nuevo, o igual es todo nuevo y no nos hemos enterado. Como era de esperar, Pablo Iglesias no lleva americana, ni corbata, a pesar de que es ya una realidad que en esta era de postcapitalismo, estas prendas ya no denotan ningún estatus. Lo saben hasta los empleados de McDonald’s. Hay algo trasnochado en su atuendo, no solo por lo que quiere decir, sino también por la forma atribulada que tiene de decirlo.

Aparece en los estudios con un abrigo con cremallera, unos pantalones que se nota que son nuevos, una camisa azul eléctrico y algo despeluchado. Todo el combo conforma la narrativa de una serie de cosas que nada tienen que ver con la intención, sino más bien con la incapacidad de explicitar ninguna intención. Pero, claro, la dejadez no es solo virtud del que es dejado, o aspira a aparentarlo, sino también puede serlo del que se cree cuidadoso. En este aspecto, Albert Rivera se lleva la palma. Probablemente el más preocupado por la imagen, la telegenia y las formas de los cuatro candidatos aparece no solo con el predictivo traje azul sino que se enfunda una corbata que hace moiré. ¿En serio en 2019 aún existen candidatos que no tienen a nadie que les diga que no pueden llevar en televisión una prenda que empaste, por mucha alta definición que tengan hoy los televisores? Pues sí. Y el AVE aún no ha llegado a Galicia.

Casi uniformado con Rivera, aparece Pedro Sánchez, salvo por la diferencia de que, como un conductor de Alsa, lleva una corbata con los colores corporativos. En su caso, ese rojo PSOE que hoy solo mantiene su brillo original en corbatas y cartelería. En el atril, se le ve incluso la corbata asomar por debajo de la americana, creando la inquietante sensación de no saber dónde y cómo acaba esa cosa. El resto, azul centrista, no se sabe si por si acaso o porque sí. La misma apuesta por el color corporativo ha tomado Pablo Casado. Afortunadamente, Rivera no. Camisa azul claro, corbata azul vivo, americana azul muerto –se ha hecho un tripartito encima- y unos pantalones grises, completan un uniforme correcto para ir a una boda en una iglesia del Opus Dei. Eso sí, de los tres con americana, es el que mejor corte luce. El sastre de los otros debe empezar ya a trabajar en sistema métrico. Además, y muy a pesar de Pablo Iglesias, es quien más cerca está de cómo visten –o quieren vestir- sus votantes potenciales. Todos de azul niño, o azul centro. El color es el mensaje. Pero no les culpe. Piense que han tenido que eliminar el amarillo y el verde de su indumentaria. Y el negro, bueno, el negro es el color que mejor sienta pero el que peores cosas dice. 

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