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Y a las pocas horas rectificó

Pedro Sánchez ha solventado con un elocuente “qué remedio” algo que hubiera merecido otra expresión popular: “Qué necesidad”

Pedro Sánchez, durante un acto electoral del PSOE en Badalona. En vídeo, sus primeras declaraciones tras aceptar participar en los dos debates.

Pedro Sánchez ha corregido con una “anomalía”, como ha llamado él a la celebración de dos debates consecutivos, una anomalía mayor, la de pretender presentarse solo, si hiciese falta, a debatir en la televisión pública el mismo día que había concertado otro debate en la privada.

De este modo, en quince días de campaña cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno se enfrentarán en televisión dos días seguidos, lunes y martes. Se trata de un made in Spain de libro que además deja fuera al único al que puede favorecer su ausencia por sus argumentos y la falta de ellos, Vox. Todo lo que no sea colocar a su candidato delante de gente que le pueda preguntar algo sin vino y pimientos de por medio es tanta victoria suya como aparecerse de víctimas, el hecho natural sobre el que se funda su espíritu: seres dañados a los que llega la hora de la venganza en forma de pistolas y cadenas perpetuas.

Sánchez ha solventado con un elocuente “qué remedio” algo que hubiera merecido otra expresión popular: “Qué necesidad”. Qué necesidad, por ejemplo, de las preguntas que se hacían en esta columna horas antes de conocer la decisión. De que un partido de extrema derecha hiciese que un presidente del Gobierno socialista primase lo privado sobre lo público. Qué necesidad de que la campaña de bajo perfil del PSOE, su política de no decir una palabra más alta que otra y dejar los exabruptos para los adversarios, estallase en el momento más inadecuado y de la forma más ingenua: una cosa es hacerse el invisible y otra intentar salir corriendo para que no te vean.

Qué necesidad de que una campaña electoral marcada por el proceso soberanista de Cataluña no incluya en su debate principal al independentismo catalán, ni planteárselo. En un país cuya agenda política la han marcado los nacionalismos, que se debata sin su voz explica mejor el punto en el que estamos. ¿Pueden cuatro hombres, casi cinco, debatir sobre feminismo y cuatro candidatos españoles, casi cinco, debatir sobre cientos de miles de personas que no se sienten así?

Para lo único que ha merecido la pena el circo de Jueves Santo es para algo insólito: que los trabajadores de RTVE mostrasen públicamente su desacuerdo con Rosa María Mateo y la acusaran de comprometer la independencia del ente. Repasen los meses de manipulaciones, insultos y bajezas de folletines, tertulianos y anónimos sobre Xabier Fortes, particularmente. Cómo les va a entrar en la cabeza que los periodistas de RTVE sean así si es su propia cabeza la que ha construido en el imaginario unos informativos vendidos al poder sin concebirlos de otra forma.

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