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Los pies de barro de la ‘Reconquista’ de Vox

Abascal da un mitin en Granada, una provincia donde Vox vive una crisis interna por el control del partido, una situación que se repite en otras provincias

Santiago Abascal, candidato de Vox, durante un acto en Burgos. En vídeo, Abascal a través de sus frases.

El candidato a la presidencia del Gobierno por Vox, Santiago Abascal, llega a Granada para exhibir la particular versión de la Reconquista que está desgranando en todos sus actos de campaña. Sin embargo, el líder del partido de extrema derecha recala en una ciudad donde su formación atraviesa por una crisis interna muy acusada que está sumando una masa crítica de militantes desencantados con la toma de decisiones por parte de la dirección nacional y de los mandos designados desde Madrid. Una lucha por el poder que no es exclusiva de esta provincia andaluza, sino que se libra en otros territorios de España. En liza están quienes llevan en el partido desde su fundación y los que han desembarcado con la resaca del éxito en las encuestas; los que defienden una visión más moderada y los que apuestan por la extrema derecha sin complejos, alentada desde la cúpula. Una pugna que ofrece síntomas de que los cimientos de Vox en ocasiones están afianzados en terrenos pantanosos.

Los buenos resultados obtenidos por la fuerza de extrema derecha en Andalucía han sorprendido a la formación, que contaba con estructuras muy endebles e incluso provisionales en muchas circunscripciones. La ausencia de una organización estable y la falta de control ante la llegada de nuevos afiliados —los conocidos como paracaidistas—, está haciendo mella en algunos territorios donde se han desatado pugnas internas por el control de las listas electorales y por tener representación en el Congreso, el Senado y en los Ayuntamientos. “Hay un momento en el que hay que tapar huecos y otros en los que hay que sanear”, explica a este diario Ignacio Nogueras, presidente de Vox Granada entre 2015 y junio del año pasado, que está pendiente de la resolución de un expediente disciplinario interpuesto por quienes en su momento eran miembros del comité ejecutivo provincial y que él mismo nombró, entre ellos Julio Vao, quien le sucedió en el cargo y que fue apartado abruptamente hace unas semanas tras salir a la luz que había sido condenado por un delito de estafa, y Francisco Ocaña, diputado por Granada en el Parlamento de Andalucía y actual responsable de la organización en la provincia.

Nogueras reconoce que su primer equipo directivo fue abandonando el partido “cansado de las decepciones y los malos resultados en las anteriores elecciones”. “Llegó Julio Vao y me presentó a un grupo de personas, ni miré su trayectoria, me fie”, reconoce. El expresidente de Vox en Granada es afiliado desde el 14 de enero de 2014. Abandonó la presidencia tras conocerse que un cliente se había querellado contra él por estafa. Antes militó en Fuerza Nueva y en el PP. Su permanencia en el partido de Abascal está pendiente de una resolución por parte del comité de garantías, tras ser acusado en noviembre de 2018 de hacerse pasar por candidato a las autonómicas andaluzas.

Hace un mes, la cúpula de Vox anunciaba a través de un comunicado difundido por redes sociales que había cesado al presidente del partido en la provincia, Julio Vao, “ante las noticias publicadas en varios medios” que informaban de que Vao había sido condenado por un delito continuado de estafa. Una decisión que el propio Vao desmiente. “No es cierto que me cesaran y no tengo ningún documento que lo avale”, explica en conversación telefónica. “Presenté mi dimisión el 27 de marzo con efectos desde el 25 de ese mes, domingo, tras constatar la absoluta falta de confianza de la dirección del partido que me impuso las candidaturas en las listas a las generales”, asegura. En su lugar, la dirección nacional colocó a su diputado por Granada, Francisco José Ocaña. Un cambio que nunca fue precedido de ningún comunicado oficial a la militancia y que ha dejado desestructurado al partido y sumido en una guerra interna por el poder.

En la llamada del 24 de marzo, la dirección nacional le comunicó a Vao que la número uno al Congreso iba a ser la abogada del Estado Macarena Olona, sin ninguna vinculación con Granada, como ella misma reconoció, y que iban a mantener al resto de las personas propuestas por el entonces presidente de Vox Granada. El 26, horas después de que finalizase el límite para presentar las listas, le informaron de que el número dos debía ser el hostelero Manuel Martín Montero, amigo personal de Abascal. “Un cambio que no se pudo producir porque ya estábamos fuera de plazo”, señala Vao.

Una prueba del caos en la dirección es que en la página web de Vox Granada Vao aún aparece como presidente del partido, pese a que el antiguo dirigente acaba de formar un nuevo partido para concurrir como candidato a las municipales. Ocaña parece, según varias fuentes consultadas por este diario, una solución temporal a la espera de los resultados de las generales. El diputado autonómico ha declinado colaborar para este reportaje.

Abascal habría llamado a su amigo Martín Montero, de quien se asegura que es su mano derecha en la provincia, para tratar de calmar las aguas. La decapitación de la formación ha dado vía libre al ala más conservadora de Vox en Granada, liderada por Martín Montero, antiguo presidente del PP en Salobreña. “Él no está moviendo las listas para las municipales de los pueblos, porque quiere garantizar la paz, hay que ir creando una estructura poco a poco”, explica Ignacio Nogueras, amigo personal de Martín y, como él, representante del ala más conservadora de Vox en Granada. “Quien no parece tener esa actitud conciliadora es Ocaña”, sostiene. Esa pugna se está evidenciando en la confección de las listas por Granada capital. “En las listas que nosotros presentamos iba la mujer de Ocaña [Beatriz Sánchez] como candidata a la alcaldía, en la de Martín parece que va una farmacéutica [Mónica Rodríguez] amiga de Olona”, asegura Vao.

“Nosotros decíamos que éramos distintos, pero no es así”

Los militantes de base asisten a estas batallas internas por el poder con desconcierto. Muchos se quejan de falta de transparencia por parte de la cúpula provincial que realiza reuniones al margen de los afiliados y que no comunica por los conductos oficiales —mensajes al correo electrónico— los actos o eventos del partido. Un secretismo que ha sido puesto en conocimiento por varios afiliados a través de un escrito remitido a la comisión de garantías de Vox en el que también se cuestiona la designación de Ocaña y el secretismo que ha rodeado el cese de Vao. También reclaman la apertura de una sede física para la formación. Unas reivindicaciones que pretenden trasladar a Abascal cuando visite Granada.

El descontento de los militantes no es exclusivo de Granada. En otras provincias españolas el malestar generado por la designación desde Madrid de los candidatos al Congreso o al frente de los Comités Ejecutivos Provinciales es compartido. El modus operandi de las cúpulas, hurtando información a las bases y organizando reuniones secretas en las que se votan acuerdos sin la concurrencia de los afiliados, también ha sido denunciado por otros simpatizantes.

En León la imposición por parte de la dirección nacional de miembros afines a la fundación Francisco Franco ha abierto una crisis en el seno de la organización —obligando a la cúpula nacional a destituir a su presidente en la provincia, Carlos Portomeñe— y ha desatado el malestar de los militantes de base menos apegados a la extrema derecha. Como en Granada, la caída de Portomeñe ha abierto la lucha interna por posicionarse en los puestos de cabeza en las listas por el Congreso, una pugna que ha sido aireada en medios de comunicación locales que han publicado audios en los que el antiguo dirigente de Fuerza Nueva, Ramón Carro, vinculado a Jaime Alonso, número tres de la fundación Francisco Franco, manifiesta su interés “por ir únicamente de uno o dos a la Cámara baja”.

En Melilla, un centenar de los 300 afiliados que Vox tiene en la ciudad autónoma ha cuestionado la designación por parte de la dirección de Jesús Delgado como presidente de la gestora, a quien consideran un arribista. “Muchos se han dado de baja. Otros están a la espera de que Delgado caiga, pero el caso es que volverá a ser Madrid quien ponga a su sustituto”, señala Francisco Puerta, miembro de la plataforma Equipo de militantes de Vox Melilla, quien reprocha que el candidato al Congreso, el exoficial de La Legión José Antonio Herráiz no sea melillense. La Fiscalía de Granada está investigando la designación de Luz Belinda Rodríguez como cabeza de lista por Almería para las elecciones andaluzas, tras el cese irregular del candidato que ganó las primarias, Francisco Jurado.

Previsión de lleno absoluto

Vox ha escogido el Palacio de Congresos de Granada para el mitin de Santiago Abascal. Un recinto con capacidad para 2.000 personas pero que se prevé que se rebase con creces, obligando a muchos simpatizantes a quedarse fuera. El lugar es el mismo que eligió la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para arrancar la campaña autonómica. Ella también llenó

El de mañana será el primer acto del candidato a la presidencia del Gobierno de la fuerza de extrema derecha en Andalucía en Semana Santa, una comunidad en la que los principales partidos han limitado los eventos electorales o bien los han eliminado de su agenda. Incluso la presencia a título personal de los candidatos de PP, Ciudadanos y Vox en el desembarco del Cristo de la Buena Muerte de la Legión en Málaga el Jueves Santos ha sido suspendida tras la petición hecha por el hermano mayor de la cofradía de Mena que no quería que el traslado se convirtiera en un evento político. El propio Albert Rivera también ha cancelado un paseo que tenía previsto realizar por Granada el Miércoles Santo, el mismo día del mitin de Abascal.

“Paracaidistas hay en todos los partidos, pero nosotros decíamos que éramos distintos y estamos actuando igual”, se lamenta Rafael León Camacho, excoordinador de Vox Ponferrada.

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