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La radicalización del discurso de Casado preocupa en el PP vasco más moderado

El último CIS dejaría a Javier Maroto fuera del Congreso de los Diputados al no lograr su escaño por Álava

El presidente del PP Pablo Casado con el presidente de los populares vascos Alfonso Alonso e Iñigo Arcauz en Getaria, en marzo.
El presidente del PP Pablo Casado con el presidente de los populares vascos Alfonso Alonso e Iñigo Arcauz en Getaria, en marzo. EFE

El candidato del PP guipuzcoano al Congreso, Íñigo Arcauz, lo verbalizó el lunes, pero la procesión, sobre todo, va por dentro. En el PP vasco hay una preocupación creciente por la radicalización del discurso del candidato a la presidencia del Gobierno, Pablo Casado. Arcauz, pese a que había sido colocado al frente de la lista de Guipuzkoa por el propio Casado, se atrevió a calificar de desafortunadas las últimas palabras de su líder contra el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, al que acusó de preferir "las manos manchadas de sangre que las manos pintadas de blanco", en referencia al apoyo de EH Bildu para aprobar los últimos decretos del Gobierno.

Cualificados militantes, cargos públicos e internos del PP vasco, aunque callan, se sienten "incómodos" y asisten con preocupación a los efectos que puede tener semejante despliegue de agresividad. El sondeo del CIS deja al cabeza de lista por Álava, y uno de los más estrechos colaboradores de Casado, Javier Maroto, fuera del Congreso. Aunque el sondeo de Tezanos es el más dramático para el PP vasco, que se quedaría sin ningún representante en el Congreso, por vez primera, varias encuestas coinciden en la fuerte bajada en la intención de voto al PP que se agrava por el fraccionamiento de su electorado entre Ciudadanos y Vox. Si en 2016 consiguió dos escaños, uno por Álava y otro por Bizkaia, la no representación sería un fracaso en toda regla, pero especialmente doloroso en Álava, una provincia en la que el PP ha dirigido varias legislaturas las dos instituciones, Ayuntamiento y Diputación Foral. Maroto gobernó el Ayuntamiento entre 2011 y 2015.

Curiosamente fue en el consistorio de Vitoria donde el propio Maroto desplegó todo su pragmatismo pactando varias medidas con EH Bildu como la estación de autobuses, un nuevo impuesto sobre viviendas vacías, el cambio de callejero o el incremento del Impuesto de Actividades Económicas. ETA todavía no se había disuelto, pero Maroto hacía gala de su capacidad para pactar: "No me tiemblan las piernas para llegar a acuerdos con nadie. Y creo que eso es bueno. Ojalá sucediese en más foros. Ojalá cundiese el ejemplo", dijo en septiembre de 2013 en un cara a cara con el portavoz municipal de EH Bildu, Antxon Belakortu.  Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/espana/2013-01-09/el-alcalde-del-pp-de-vitoria-defiende-pactar-con-bildu-1276478735/

Aunque nadie se atreve a decirlo de forma pública con más contundencia, la realidad es que el nuevo discurso que exhibe el candidato a la presidencia choca frontalmente contra el propio ADN de un PP vasco que se autodefine como foralista y autonomista vasco, y eso está en las antípodas de la recentralización y de la subordinación de la Ertzaintza a los cuerpos estatales. "Creo que los herederos de la UCD, el núcleo central del PP más moderado, el más liberal y quienes no se sienten vinculados al nacionalismo español puede acabar refugiándose en el PNV" analizan con preocupación fuentes internas del PP de Bizkaia que califican de error estratégico la orientación de la campaña. De hecho las encuestas premian la moderación del PNV con un escaño más de cinco a seis y castigan al PP.

No es la primera vez en la que el PP vasco se aleja de la dirección nacional y cuando sucede son gestos muy matizados. El presidente Alfonso Alonso, y el guipuzcoano, Borja Sémper se quedaron en Andoain, en un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo y eludieron su presencia en el posado de las tres derechas, con VOX y Ciudadanos, en la plaza de Colon. Muchos en el PP vasco, incluida una parte de su dirección, creen que el punto de partida de toda su estrategia, el análisis de que hay que rearmarse idelógicamente para tapar el agujero de votos que se escapan a Vox, está haciendo perder de verdad la identidad y millones de votantes del PP ganador que curiosamente atravesó sus mejores momentos electorales con un viaje opuesto al actual, el "denominado viaje al centro" que también popularizó Aznar.

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