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La socialdemocracia confía en que el resultado del PSOE el 28 de abril les impulse en las europeas

Un buen resultado del PSOE en las generales podría servir de estímulo en el resto de países comunitarios en las europeas del 26 de mayo

Pedro Sánchez, este sábado junto a otros dirigentes socialdemócratas.
Pedro Sánchez, este sábado junto a otros dirigentes socialdemócratas. EFE

Las elecciones generales del 28 de abril en España han adquirido una trascendencia estratégica para el devenir de la socialdemocracia. Un buen resultado del PSOE podría servir de estímulo en el resto de países en las europeas del 26 de mayo. “Nos estamos jugando Europa. No es una exageración. Es la realidad”, aseveró este sábado Frans Timmermans, candidato a la presidencia de la Comisión Europea, en el cierre de la convención progresista en la que Pedro Sánchez ejerció de anfitrión. Los socialistas proponen un nuevo contrato social como contención a los extremismos.

Los principales referentes de la familia socialdemócrata trasladaron este sábado, a tres meses de las elecciones europeas, un mensaje de optimismo muy diferente del ánimo que impregnaba al congreso de diciembre en Lisboa en el que Timmermans fue proclamado candidato. Entonces el ambiente que había era de abatimiento y estupor tras la fuerte irrupción de Vox en el Parlamento andaluz. La extrema derecha acababa de entrar con fuerza en las instituciones y España ya no era la gran excepción de Europa. Una noticia pésima en un escenario nada boyante en el que los gobiernos socialdemócratas se contaban con una mano: España, Portugal, Eslovaquia, Rumanía y Malta. La ultraderecha amenazaba la continuidad del Ejecutivo en Suecia, icono del Estado del Bienestar.

Tres meses después, los socialistas europeos afrontan con una perspectiva más optimista los comicios del 26 de mayo. “¡No pasarán!”, exclamó Stefan Löfven, que repite como primer ministro sueco gracias al cordón sanitario de los partidos de centro a la extrema derecha. Timmermans dedicó parte de su discurso a denunciar el antisemitismo, que como se ha visto esta semana en Francia sigue muy implantado e incluso se está incrementando en el corazón de Europa. Si no lo pretendía, fue una forma más de resaltar las contradicciones de Ciudadanos y su disposición a pactar con la extrema derecha. “Dejemos de llamar liberal a quien no lo es. Los liberales en Europa defienden las libertades, hacen gala de no pactar con la extrema derecha”, afirmó Sánchez.

Atraer el voto de los ‘millennials’

Los socialistas europeos se ven en condiciones de aprovechar el hundimiento que se pronostica de partidos como Podemos y optar por el voto joven. En especial el de los primeros votantes. “Son las primeras elecciones para la generación de millennials, donde por primera vez pueden escoger a la Europa que quieren. Necesitamos ofrecerles una Europa progresista”, fue el mensaje con que arrancó Timmermans. “Estas elecciones suponen un marco histórico para Europa, serán las primeras en las que votarán los niños y niñas nacidos en el siglo XXI”, incidió Costa. El primer ministro portugués remarcó la excepcionalidad de la convocatoria del 26 de mayo, que definió como unas elecciones “por el futuro de las nuevas generaciones”.

Nuevo contrato social

La mejor fórmula contra la ultraderecha, nacionalismos y populismo es, según relató Antonio Costa, primer ministro de Portugal, un nuevo contrato social que repercuta en una mejor educación, trabajos dignos, salarios justos y el acceso a la vivienda. Sin olvidar, claro está, la lucha por el medio ambiente y los derechos de las mujeres. “Estas elecciones son una batalla entre la esperanza y el miedo que impulsa el populismo, mina la democracia y hace crecer el nacionalismo”, observó Costa. Su respaldo a Sánchez fue total: “El 28 de abril los españoles van a votar quién está en el Consejo Europeo. Precisamos que el voto de España sea el voto de Pedro Sánchez”. “Todos precisamos un manual de resistencia”, llegó a decir, aprovechando el título del libro del presidente del Gobierno.

La foto de familia de los principales líderes de la izquierda europea ante el Guernica el viernes en el Museo Reina Sofía —el líder laborista, Jeremy Corbyn, se la perdió porque la reunión en la que estaba que se alargó—, ilustra el cambio de tendencia que pronostican el PSOE y sus partidos hermanos. La cuestión es si la movilización del electorado será suficiente. “En Italia estamos pendientes de lo que suceda en España. Vuestro resultado puede influir en el mío”, confiaba un parlamentario del país vecino a otro español.

Los sondeos aventuran, frente a la cierta euforia socialdemócratas, la subida de los eurófobos y una caída importante de los socialistas. Pero no tan significativa como para el bloqueo de las instituciones comunitarias. “A cada mentira le responderemos con hechos. A cada ataque, con una sonrisa. ¡Larga vida a Europa! ¡Y ahora, todos a pelear!”, trasladó Timmermans al plenario. Al final sonó el Bella Ciao, himno de la resistencia italiana en la Segunda Guerra Mundial. Y Sánchez bailó.

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