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PSOE y Podemos presentan una ley para suprimir el voto rogado

Los dos grupos de izquierdas piden al PP que acepte una tramitación urgente de la reforma electoral

ley voto rogado
Una mujer elige su papeleta en un colegio electoral en las elecciones generales de 2016.

El Grupo Socialista y Podemos han presentado una proposición de ley en el Congreso para reformar la ley electoral y acabar con el voto rogado, que ha reducido al mínimo la participación de los más de dos millones de españoles residentes en el extranjero desde su entrada en vigor, en 2011. Los dos grupos han hecho suyo el texto que elaboró una comisión interministerial y fue presentado en octubre pasado, aunque introduciendo algunas mejoras.

El voto rogado, que obliga a reclamar la documentación para votar y convierte los sucesivos trámites en una carrera contra reloj, se sustituirá si prospera la reforma por la remisión de oficio de una papeleta en blanco a todos los inscritos en el CERA (Censo de Electores Residentes Ausentes) que estos deberán rellenar. Ello permitiría poner en marcha el proceso antes de que se proclamen las candidaturas y evitaría que muchos votos lleguen fuera de plazo, como sucede con el sistema actual.

Además proponen ampliar de tres a siete días el plazo para votar en urna en los consulados y lugares habilitados para ello y mantienen la posibilidad de votar por correo, adjuntando fotocopia del DNI o el pasaporte y certificado de estar inscrito en el censo.

El PP se ha desmarcado de la reforma por considerar que no reúne las garantías suficientes para disipar las sospechas de fraude y propone, en cambio, el envío de todas las papeletas a los electores y la necesidad de obtener un “certificado de identidad” para quienes ejerzan el voto por correo, fórmulas que el Gobierno considera inviables.

El PSOE y Podemos han pedido que la reforma electoral se haga por tramitación directa y en lectura única, para que pueda estar en vigor en las elecciones europeas y autonómicas del 26 de mayo, pero ello no es posible sin el visto bueno del PP.

La única reforma de la ley electoral aprobada en esta legislatura, la que reconoce el derecho de voto a 100.000 españoles con discapacidad intelectual, enfermedad mental o deterioro cognitivo, se ha hecho por consenso.

En cambio, aunque todos los partidos dicen estar de acuerdo en la necesidad de eliminar el voto rogado, solo PSOE y Podemos han suscrito finalmente la proposición de ley. Ciudadanos asegura tener dudas sobre la papeleta en blanco y las garantías de identificación del votante y quiere que se consulte a la Junta Electoral Central. “La reforma ha de hacerse, pero hay que hacerla bien. No nos oponemos a la tramitación urgente si en la misma se resuelven las dudas que planteamos”, explican fuentes del partido de Rivera.

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