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“La Junta de Andalucía era lo nuestro”

Altos cargos y asesores de los gobiernos socialistas que han sido destituidos relatan su salida después de hasta tres décadas en la Administración autonómica

Preparativos del relevo en el palacio de San Telmo, en Sevilla. En vídeo, el nuevo presidente andaluz anuncia una auditoría a 14 entes de la Junta.

El pasado 2 de diciembre, a las dos de la tarde, nadie en la Junta de Andalucía estaba preparado para lo que ocurriría ocho horas después. Los electores andaluces decidieron que las derechas de PP, Ciudadanos y Vox sumaran más que las izquierdas de PSOE y Adelante Andalucía. La Junta, la casa caliente y confortable, se había perdido después de casi 37 años. Lo que para algunos era un hogar para toda la vida dejó de serlo. Esa noche empezó el drama personal de mucha gente. En algunos casos retornarán a sus antiguos trabajos, en otros toca el paro y reinventarse. El ERE en la Junta está en marcha.

Los primeros en salir han sido los consejeros socialistas y el personal eventual (239 personas). El primer Consejo del nuevo Gobierno acordó ayer la primera tanda de nombramientos, que seguirán durante las próximas semanas, en principio 660 personas, salvo que haya turno de repesca.

Este periódico ha hablado con algunos de los que han salido ya o están a la espera de hacerlo. Algunos no han querido aparecer con su nombre. Otros sí. Y unos cuantos han rechazado contar su historia personal, porque aún están en estado de aturdimiento o van a demandar a la Junta para recibir alguna compensación económica después de trabajar como eventuales más de dos y hasta tres décadas. Los abogados les aconsejan silencio. Los eventuales tienen derecho a paro, pero no perciben indemnización. “He estado 29 años en la Junta, tengo 59 y me voy al paro; no puedo ni hablar”, “estoy en pleno proceso de asimilación”, se disculparon.

El periodista José Antonio Herencia (Sevilla, 1970) dejó su puesto de trabajo en la Junta el pasado martes, después de 19 años. Empezó en 2000 como jefe de prensa de Alfonso Perales en la Consejería de Gobernación y desde 2010 ejercía de coordinador de la Oficina del Portavoz del Gobierno. No tiene carné del PSOE y es de los pocos que asume su situación como algo normal, aunque ve el futuro “jodido”. Herencia considera “un sambenito injusto” que a los eventuales les llamen “enchufados” del PSOE. “Es innegable que has accedido a la Administración sin aprobar una oposición, pero el nombramiento como funcionario eventual es legal”. Y añade: “Sería ingrato no reconocer que la Administración ha sido una burbuja de empleo mientras cierran periódicos”.

La situación de Miguel Ángel Vázquez es muy diferente. En 1997 entró a trabajar en el PSOE andaluz como jefe de prensa de la ejecutiva de Manuel Chaves; desde mayo de 2012 hasta junio de 2017 fue portavoz de los gobiernos de José Antonio Griñán y de Susana Díaz. Esta lo nombró consejero de Cultura en junio de 2017. Vázquez se quedó a las puertas de sacar su escaño en Cádiz en las últimas elecciones. Durante dos años tiene derecho a cobrar el 80% de su sueldo en concepto de indemnización (2.700 euros netos al mes). En ese tiempo está sujeto a la ley de incompatibilidades. “Cuando hay unas elecciones siempre hay que estar preparado para los dos escenarios: ganar y perder. Pero nadie había atisbado este resultado. Nadie. Hay que aceptarlo y saber que las derechas no iban a dejar pasar la causa histórica de desalojar al PSOE de la Junta”. Vázquez, que entrará en la ejecutiva del PSOE andaluz como delegado de Comunicación, cree que su partido debe sacar “las lecturas pertinentes”. Sobre los errores cometidos afirma: “Hay cuestiones a mejorar y a resolver de manera interna”.

Vértigo

José Enrique Lozano, 44 años, es economista y militante del PSOE. Formaba parte como asesor del Gabinete de Análisis y Relaciones Institucionales de la Presidencia de la Junta, un órgano selecto donde en otras épocas estaba lo mejor del PSOE y de la Administración. Ha trabajado con los presidentes Chaves, Griñán y Díaz, y, en los últimos meses, con el consejero de Fomento. En total, 16 años. Siente “vértigo”. Por primera vez desde que terminó la carrera no tiene empleo. El estado de shock en el que se encuentran muchos cargos de confianza se debe sobre todo a que creían que este momento no llegaría: “No entraba en nuestra cabeza. Nadie estaba preparado psicológicamente”.

“Pudo ocurrir en 2012, cuando las encuestas daban que Javier Arenas ganaría por mayoría absoluta. Lo teníamos asumido, pero no llegó. Creíamos que esto no iba a pasar nunca, que por muy malos que fueran los resultados, siempre podríamos pactar con Podemos”, asegura un cargo de confianza destituido. Otro señala: Creíamos que esto era para siempre”.

El aún director general de Economía Social y Trabajo Autónomo, José Antonio González Vegas, 43 años, saldrá en los próximos días. Exalcalde de Villanueva del Rosario (Málaga) durante ocho años por el PSOE, apenas llevaba cinco meses en el cargo. “La noche electoral no me lo creía. Y al pasar los días me di cuenta de que había malestar y mucho cambio de humor”, cuenta. Él no tiene derecho a indemnización por cargo público, pero sí tiene empleo. Es diplomado en Ciencias Empresariales. Volverá a su puesto en un banco.

Otro director general a la espera del cese, de 54 años, miembro destacado del PSOE y graduado social colegiado sin haber ejercido nunca lo explica así: “Nunca se pensó que se llegaría a esto. El partido está todavía tumbado en la lona por el gancho del resultado electoral. Es como la pérdida de un ser querido, se vive de manera pasional. La Junta era lo nuestro. Pasas de tenerlo todo a ir al paro. Y cuando no has perdido nunca se sufre más. Ahora me tengo que reinventar”. 

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