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Traviesas del siglo XIX y otros cuatro datos del caótico tren extremeño

El ferrocarril de Extremadura es uno de los peores de España

Cuatro estudiantes extremeños junto a las traviesas de madera del siglo XIX. En vídeo: una España de dos velocidades.

La España que no tiene línea de alta velocidad tiene una capital: Badajoz. El caos ferroviario del 1 de enero en Extremadura dejó tirados a 163 pasajeros en mitad del campo durante cuatro horas. De noche, sin luz, calefacción ni baño disponible. Esta avería no es nueva. En el puente del 12 de octubre otro ferrocarril procedente de la capital pacense se quedó sin gasolina en Fuenlabrada, a 22 kilómetros de Atocha. Los retrasos y averías se producen casi a diario desde hace años. Estos son los cinco datos que demuestran que esta línea es de las peores de España:

1. Sin vías electrificadas

Extremadura es la única región de España que no cuenta con un solo kilómetro de vía electrificada. Por esta comunidad circulan dos modelos de tren —de 7 y 12 años de antigüedad— que solo en algunos puntos llegan a una velocidad punta de 160 kilómetros por hora. La media, según datos del Gobierno extremeño, se sitúa entre 80 y 100.

2. Traviesas de madera del siglo XIX

La red ferroviaria extremeña tiene 725 kilómetros. El 15% de sus traviesas son del siglo XIX. De madera. Las más antiguas de España. Este tramo se sitúa en Llerena, Badajoz; pertenece a la línea que une Cáceres con Sevilla. “Lo he cogido más de 50 veces para ir a estudiar y siempre va con retrasos”, contaba el extremeño Manuel Toro, de 24 años, hace un mes.

3. Los aislamientos de Renfe

El primer aislamiento que sufrió esta región sucedió en la Nochevieja de 1984. Ese día Renfe cerró la línea Plasencia-Salamanca-Astorga y desconectó para siempre a la comunidad del norte de España. Desde entonces, si un extremeño quiere ir a Salamanca en tren, por ejemplo, tiene que hacerlo pasando por Madrid. Desde junio de 2015 estos carriles se están desmantelando para formar una vía verde: solo para senderistas y ciclistas. Adiós definitivo a la utópica resurrección de este tramo.

El segundo abandono ocurrió en 2012. Después de 75 años, el tren Madrid-Lisboa, conocido como Lusitania, dejó de pasar por aquí y ahora atraviesa municipios de la provincia de Salamanca. El 29 de agosto de 2018 la región se volvió a conectar con Portugal, pero de manera testimonial.

Y el tercero se viene desarrollando desde el año 2000 con la promesa de la alta velocidad. Hace 17 años España y Portugal acordaron que el AVE pasaría por el campo extremeño. “Habrá un AVE”, dijo Aznar en 2002. “Prioridad máxima”, dijo la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez (PSOE) en 2007. Llegó 2012 y el expresidente Monago (PP) acuñó el término de tren rápido en sustitución del AVE. Y vino 2013 y la exministra del ramo Ana Pastor aseguró que estaría listo para 2015. Después para 2016. Es enero de 2019, ni rastro. Hoy la promesa está en 2025.

4. Solo una vía

No hay doble vía. En esta comunidad del suroeste de España de más de un millón de habitantes solo existe un carril y, por tanto, en algún momento del trayecto se cruza el tren que sube con el que baja, y uno de los dos tiene que pararse en alguna estación para que no se produzca ningún accidente. Más retrasos, más cancelaciones.

Los extremeños que tienen una reunión a primera hora de la mañana siempre viajan a la capital el día antes. Desde noviembre pasado es posible ir y volver en avión desde Badajoz gracias a un acuerdo subvencionado por la Junta. Pagando, eso sí, un máximo de 90 euros por trayecto.

5. Precios de AVE

Si quiere visitar mañana Badajoz en tren desde Madrid —o al revés realizará en el mejor de los casos 11 paradas y tardará cinco horas y 22 minutos. En autobús, cinco. En coche, cuatro. Hoy el trayecto hasta la capital cuesta 51,40 euros. El Talgo, algo más rápido, ha vuelto a circular después de ocho años tras las quejas de los viajeros. Solo una vez al día y con quejas. Los 40.000 habitantes de Plasencia, capital del norte de Cáceres y cuarta ciudad de la región, no tienen acceso a este tren de larga distancia. El AVE Valencia-Madrid tiene un coste de 57,75 euros; cinco euros más que el tren extremeño.

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