Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Andalucía inicia un nuevo ciclo político con un Parlamento controlado por la derecha

Ciudadanos consigue la presidencia de la Cámara gracias a los votos de Vox, que entra por primera vez en las instituciones españolas

Marta Bosquet, de Ciudadanos, nueva presidenta del Parlamento andaluz. En vídeo, el discurso de Bosquet. A. RUESGA / VÍDEO: Atlas

Con la constitución del Parlamento, Andalucía materializa un cambio histórico en sus instituciones: el PSOE pierde el poder político y parlamentario tras 36 años de Gobiernos ininterrumpidos. El pasado 2 de diciembre, los socialistas cosecharon su peor resultado y la extrema derecha de Vox consiguió entrar en un organismo autonómico por primera vez con 12 diputados.

Por primera vez, Ciudadanos ostenta un puesto de responsabilidad institucional que precederá a su entrada, también inédita hasta ahora, en un Gobierno. Cómo desarrolle la formación de Rivera sus nuevas responsabilidades, condicionadas por la dependencia del PP y Vox, determinará su trayectoria política y las consecuencias, en un ciclo electoral incierto en el que ambos partidos se enfrentan por el dominio del centro derecha marcados por la influencia de Vox. El recelo entre las dos fuerzas políticas y sus cálculos electoralistas han marcado el desarrollo de sus conversaciones para fraguar el Gobierno de cambio.

La extrema derecha también estrena actividad parlamentaria. Sus diputados son todavía inexpertos y hasta ahora han estado tutelados de manera directa desde Madrid. La manera que tengan de maniobrar políticamente en esta legislatura, con una Cámara enfrentada y muy fragmentada, demostrará su pericia o puede disuadir de la utilidad de su voto a sus simpatizantes en las futuras citas electorales.

La sesión de constitución del Parlamento ha avanzado el juego de equilibrios que se sucederá a lo largo de la XI legislatura. Vox ha sido determinante para que la candidata de Ciudadanos a presidir la Cámara, Marta Bosquet, se haya impuesto a la de Adelante Andalucía, Inmaculada Nieto, que recibió el apoyo de los 33 diputados del PSOE. Los socialistas han decidido no presentar candidato “para garantizar la pluralidad”. Con esta maniobra, han evidenciado la dependencia de Ciudadanos de los votos de extrema derecha. Esta vinculación es la que tratan de evitar los de Albert Rivera hasta el último momento, pero de la que no han podido zafarse.

Vox también repartió sus votos entre PP y Ciudadanos para que sus respectivos candidatos a las vicepresidencias fueran elegidos. En realidad, los 21 diputados de Juan Marín eran suficientes para apuntalar a su representante, mientras que el PP sí necesitaba de apoyos de la extrema derecha para superar los 33 diputados que votarían a la aspirante del PSOE y asegurarse la vicepresidencia primera. Finalmente, la candidata popular, Esperanza Oña, tuvo 34 apoyos; la socialista María Teresa Jiménez Vilches, 33, y el de Ciudadanos, Julio Díaz, 25.

El diputado por Cádiz, Manuel Gaviria, se ha convertido esta mañana en el primer miembro de Vox en ostentar un cargo institucional en España. Con 29 votos se ha convertido en secretario tercero de la Mesa del Parlamento andaluz.

Con esta distribución de la Mesa, Adelante Andalucía, la cuarta fuerza más votada, con 70.000 votos menos que Ciudadanos, se queda fuera de este órgano de control parlamentario. Una coyuntura a la que sabían que podían enfrentarse cuando la noche del pasado miércoles decidieron no aceptar uno de los sillones que Ciudadanos les habían cedido. Fue otro intento por demostrar la dependencia de la formación de Rivera de Vox y su presencia activa gracias al PP.

Bosquet se ha estrenado como moderadora al poco de jurar su cargo. Cuando se iba a proceder a las promesas del resto de los miembros de la Mesa, Maíllo interrumpió a la presidenta, que había alterado el modo de proceder de los juramentos para que lo hicieran desde sus escaños. Maíllo reclamó que todos pasaran por el estrado para poner la mano sobre la Constitución dado que los representantes de Vox “no creen en la autonomía ni en el Estatuto”.

Una votación concurrida

Atentos a la votación, desde la tribuna de invitados, estuvieron los secretarios generales del PP y Ciudadanos, Teodoro García Egea y José Manuel Villegas, respectivamente, que se sentaron juntos, y el de Vox, Javier Ortega, ubicado en la fila de atrás, en una esquina. García Egea y Ortega se saludaron efusivamente antes del inicio del pleno, horas después de que ambos escenificaran mediante una fotografía la firma del acuerdo para atar el apoyo a la Mesa. Una imagen extraña, dado que los principales involucrados en el acuerdo para el cambio de Gobierno, los dirigentes territoriales de PP y Ciudadanos, Juan Manuel Moreno y Juan Marín, apenas han accedido a que se les vea juntos.

El nuevo Parlamento cuenta con 57 hombres y 52 mujeres (de los que 63 son caras nuevas), de profesiones tan variopintas como un ex seleccionador nacional de baloncesto o una experta en cata de vinos. Especialmente alegres se mostraron los nuevos diputados de Ciudadanos, mientras que los 12 de Vox, los primeros en sentarse en sus escaños, parecían más cohibidos. Las caras de circunstancias, esta vez, se apreciaban en los rostros de los parlamentarios socialistas que, por primera vez, estarán en la oposición.

La queja de Maíllo

El dirigente de la coalición de izquierdas, Antonio Maíllo, reclamó a la presidenta de la Mesa de Edad que cumpliera el artículo 36 del reglamento del Parlamento que garantiza la representación en ese órgano de todos los grupos con representación parlamentaria. “Si no, se está contraviniendo la pluralidad”, advirtió el líder de IU que defendió que se estaba perjudicando a su partido, con 17 diputados, frente a otro con menos escaños “gracias al acuerdo de PP y Ciudadanos”.

La presidenta de la Mesa, Marisa Bustinduy, recordó al dirigente de IU la sentencia que el Tribunal Constitucional emitió en 2016, resolviendo un recurso de amparo de la diputada popular Patricia del Pozo, cuyo puesto se sacrificó a favor del representante de IU, José Antonio Castro. El alto tribunal dictaminó que el parlamentario más votado tenía preferencia a la hora de ocupar un puesto en la Mesa. La Cámara andaluza decidió otorgar a Castro una vocalía simbólica con voz pero sin voto. El letrado del Parlamento, tras ser consultado, se ha decantado también a favor del fallo del Constitucional.

El portavoz del grupo socialista, Mario Jiménez, se sumó a la reclamación de Adelante Andalucía y, tras reconocer que respetaban el parecer del letrado, solicitó a la nueva Mesa que se reuniera “de urgencia hoy mismo para garantizar el cumplimiento sobre la composición de la Mesa que estipula el reglamento”. La maniobra del PSOE evidencia la división entre los bloques de derecha e izquierda que puede protagonizar el devenir de la nueva legislatura y persigue retratar a Ciudadanos, atrapado en los intereses de PP y la extrema derecha. Lo lógico sería que la nueva Mesa otorgara, como en esta legislatura, una vocalía simbólica a la coalición, una prerrogativa que le corresponde únicamente a este órgano de control parlamentario.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información