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COLUMNA i

Un CIS insólito

Los cambios de método lo alejan del resto de empresas encuestadoras. El CIS da 11 puntos de ventaja al PSOE, pero el promedio de sondeos reduce esa distancia a 2 o 3 puntos

Un CIS insólito

El barómetro de octubre llegaba precedido por la polémica y dejará las cosas todavía más revueltas. El CIS ha publicado una estimación que da 11 puntos de ventaja al PSOE sobre Ciudadanos, y 13 sobre el Partido Popular. Pero ese resultado aleja al CIS del resto de encuestadoras: un promedio de 12 empresas demoscópicas reduce la ventaja del PSOE a 2 o 3 puntos (ver gráfico arriba). La desviación entre el CIS y el resto de sondeos es anormal y seguramente no tiene precedentes.

No hay ninguna encuestadora que dé tanta ventaja al PSOE sobre el segundo partido (que casi siempre es el PP, aunque para el CIS sería Ciudadanos). Metroscopia llegó a darle cinco puntos, que seguía siendo menos de la mitad que el CIS, pero además en su último sondeo ha reducido la ventaja del PSOE apenas a dos puntos. 

Este barómetro es el segundo del CIS desde que su nuevo presidente, José Félix Tezanos, introdujese un controvertido cambio de método de estimación. En septiembre, el centro se vio obligado a defender esa nueva cocina, pero con las explicaciones las dudas aumentaron. El CIS ha abandonado la ponderación por recuerdo de voto, y su presidente prefiere confiar en los datos brutos de voto y simpatía. Esa decisión, dudosa técnicamente a juicio de muchos expertos, exagera la ventaja del PSOE y, como acabamos de ver, aleja al CIS del resto de estimaciones. 

Declaraciones sobre el CIS de los partidos políticos

Estos cambios de método son la clave que explica por qué el CIS se ha alejado del resto de encuestadoras. Para comprobarlo podemos hacer un ejercicio sencillo de estimación, tomando los datos brutos del sondeo y haciendo una cocina simplista pero convencional. ¿El resultado? El PSOE seguiría siendo primero con un 25% del voto estimado, pero tendría muy cerca al PP (24%) y Ciudadanos (22%), con Podemos algo más atrás (18%). Esa estimación resulta de un modelo con tres ideas: 1) aplicar una ponderación por recuerdo de voto —como hacía el CIS hasta julio—, 2) restar peso a quienes declaran voto ahora, pero no votaron en 2016, y 3) asumir que la mitad de los indecisos repetirán su voto de 2016. Es un modelo muy simple, pero que reproduce bastante bien la serie de estimaciones del CIS entre 2016 y 2018, hasta el cambio de método introducido por Tezanos. 

Un CIS insólito

A la vista de estos datos, lo razonable es tomar las estimaciones del CIS con cautela. No son cifras homologables a las demás. El mismo CIS parece advertirlo, porque han cambiado el nombre del epígrafe donde publica su estimación. Hasta septiembre la columna se llamaba Estimación de voto CIS, y todos la interpretábamos como eso: era la estimación del CIS. Pero en el nuevo barómetro ha cambiado de nombre: ahora se llama Estimación de voto más simpatía, y la palabra CIS ha desaparecido. ¿Deberíamos dejar de interpretar esos datos como un intento de estimar el voto más probable de los españoles? Creo que sí. 

Hay que recordar, no obstante, que los datos de las encuestas del CIS seguirán siendo valiosísimos, aunque desconfiemos de su estimación de voto. Primero, porque su muestra es la mejor. Segundo, porque es la única encuesta con entrevistas en persona y domiciliaria. Y tercero, porque cuenta con profesionales con enorme experiencia trabajando en todos los pasos del proceso, desde encuestadores yendo puerta por puerta hasta técnicos que preparan formularios o diseñan muestras.

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