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Un procesado por los atentados de Barcelona y Cambrils condena los ataques

Driss Oukabir afirma que él no tiene “nada que ver con el Islam”

Homenaje en La Rambla a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils.
Homenaje en La Rambla a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils. Getty Images

Driss Oukabir, uno de los tres procesados por los atentados yihadistas del 17 y 18 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils (Tarragona), en los que murieron 16 personas y otras 180 resultaron heridas —entre lesionados físicos y con secuelas psíquicas—, ha condenado este jueves los ataques ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu. Oukabir, hermano de Moussa, uno de los cinco miembros del comando terrorista que fue muerto a tiros por los Mossos, fue la persona que alquiló la furgoneta Fiat Talento con la que el joven Younes Abouyaaquoub atropelló mortalmente a 14 personas en las Ramblas de la capital catalana.

En su declaración indagatoria —trámite en el que se notifica el auto de procesamiento—, que se ha realizado por videoconferencia desde prisión, Oukabir ha rechazado cualquier vinculación con ideas islamistas y mucho menos con la red terrorista del Estado Islámico. "Nunca las he tenido, soy drogodependiente y no soy ni creyente, ni tengo nada que ver con el Daesh o esa visión del Islam", ha manifestado, según fuentes jurídicas presentes en la declaración.

Su vinculación con los ataques de agosto de 2017 fue "por motivos familiares", según su declaración. "Todo fue por mi hermano", ha dicho Oukabir, que recordó que tras conocer el atentado con la furgoneta que él había alquilado, se presentó voluntariamente en la comisaría de los Mossos de Ripoll (Girona). Según él, cuando se entregó, los policías le apuntaron con una escopeta y le empezaron a pegar antes de conducirle a los calabozos.

Mohamed Houli, único superviviente en la deflagración de la casa de Alcanar (Tarragona), en la que la célula terrorista preparaba cientos de kilos de explosivos, con los que pensaba cargar las furgonetas alquiladas, también ha declarado este jueves ante Andreu. Este procesado ha leído un papel en el que dice que ha colaborado desde el primer momento aportando datos a la causa, y que "no ha formado parte de nada ni tenía conocimiento de todo lo que estaba pasando".

Según él, "no escucho ni sabía nada sobre lo que paso en las Ramblas y en Cambrils", acciones que ocurrieron cuando se estaba recuperando en el hospital de las heridas de la explosión de Alcanar. En ese documento, Houli dice que lo que hizo fue "porque le amenazaron a él y a su familia, por miedo a lo que les pudieran hacer", afirman fuentes jurídicas.

Said Ben Iazza, el tercero de los procesados por integración en organización terrorista, fabricación, tenencia y depósito de explosivos y delito de estragos en grado de tentativa, se acogió a su derecho a no declarar.

El auto de procesamiento, emitido el miércoles de la semana pasada, relata cómo un día después de la explosión en la casa de Alcanar, uno de los terroristas fallecidos, Younes Abouyaaqoub, arrolló a las 16.50 horas del 17 de agosto a una gran cantidad de transeúntes que paseaban por la zona peatonal de las Ramblas. La furgoneta utilizada por el terrorista había sido previamente alquilada por el procesado Driss Oukabir. La furgoneta se incorporó a las Ramblas, centro neurálgico de la ciudad y concurrido por grandes aglomeraciones de personas; lo hizo a gran velocidad y en zigzag, por el paseo central.

Como consecuencia del atropello fallecieron 14 personas y otras 128 resultaron con lesiones de carácter físico, además de otras muchas personas que padecieron diversas alteraciones de salud. Posteriormente, Abouyaaqoub asesinó a otro ciudadano para robarle el coche y huir. Ese miembro de la célula murió cuatro días después, tiroteado por los Mossos.

A la 1 de la madrugada del día 18 de agosto, los otros cinco terroristas huidos del atentado de las Ramblas, invadieron con un vehículo el paseo marítimo de Cambrils y provocaron la muerte de otra mujer y heridas a 12 personas. Los terroristas finalmente fueron también abatidos por los Mossos d’Esquadra. La vida de cada uno de ellos, explica el juez en su escrito, tenía el objetivo común “de llevar a cabo atentados contra los considerados “sus enemigos”, es decir, el mundo occidental”.

El delito de integración en organización terrorista prevé una pena entre 6 y 14 años de prisión. El de fabricación y tenencia de explosivos entre 8 y 15 años y el de estragos, en grado de tentativa, de 10 a 15 años. El delito de colaboración con organización terrorista está sancionado con penas que oscilan de 5 a 10 años de prisión.

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