Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las elecciones andaluzas presentan el escenario más abierto en 36 años

El reparto de escaños entre PSOE, PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía apunta a la necesidad de pactos

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, este martes en Palomares del Río (Sevilla).
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, este martes en Palomares del Río (Sevilla).

El mapa electoral andaluz muta a cámara lenta. Después de 36 años de Gobiernos del PSOE, la cita del 2 de diciembre presenta un panorama nunca visto: el reparto de escaños entre socialistas, PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía apunta a la necesidad de pactos. Los partidos iniciaron ayer la precampaña esbozando sus líneas rojas ante eventuales alianzas. La presidenta Susana Díaz apuntó que preferiría gobernar en solitario, pero subrayó que el día después del 2-D abrirá un diálogo “con todo el mundo”; con todos los partidos del arco parlamentario.

En 2015, Podemos y Ciudadanos carecían de una estructura bien asentada para captar a los 6,5 millones de electores que se reparten por el vasto territorio andaluz. Por aquel entonces, Susana Díaz rompió el pacto de Gobierno con Izquierda Unida y adelantó las elecciones para cambiarles el paso a ambas formaciones. Ahora el panorama es diferente: los dos partidos están más asentados y sus sondeos internos prevén un crecimiento a costa del PSOE y PP, según transmiten sus responsables. La estrategia de Díaz en los primeros compases pasa por criticar que los líderes del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, usen Andalucía “para su carrera en las generales”, al tiempo que se muestra ilusionada con obtener una mayoría reforzada y se abre a buscar alianza “con todo el mundo” si no logra gobernar en solitario, según expresó ayer en TVE y la Cadena SER.

Los partidos empezaron a dibujar ayer las líneas rojas que marcarán los pactos postelectorales para propiciar un Gobierno. Ese diálogo no será fácil: en 2015 transcurrieron 80 días hasta que PSOE y Ciudadanos alcanzaron el acuerdo de investidura; ahora, el horizonte se antoja parecido.

Los sondeos internos que barajan los partidos dibujan un leve desgaste para PSOE y PP, y un crecimiento de Ciudadanos y Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU), aunque está por ver que las primeras encuestas confirmen esa tendencia. Con esa aritmética, lo más probable es la reedición del pacto de investidura de los últimos tres años entre los socialistas y Ciudadanos, aunque en esta ocasión el partido de Albert Rivera podría pedir entrar en el Gobierno y ocupar consejerías. Pero si la suma de ambas formaciones (hoy 47 parlamentarios socialistas y 8 de Ciudadanos) no alcanzara la mayoría necesaria de 55 diputados para gobernar, el puzle político se tornaría aún más complejo. En ese caso, Adelante Andalucía podría entrar en la ecuación.

La encuesta interna del PSOE que tras el verano convenció a Díaz para convocar elecciones tres meses y medio antes de lo previsto indica que los socialistas podrían reeditar su pacto con Ciudadanos siempre que no haya cambios drásticos respecto a los 47 diputados obtenidos en 2015. “Nuestra previsión es que las circunstancias políticas no cambien demasiado: el PSOE será la primera fuerza, lo que le permitirá pactar a izquierda o derecha; la suma de Ciudadanos y PP no alcanza”, resumen fuentes socialistas.

El líder de Ciudadanos, Juan Marín, desbordaba ayer optimismo: “El bipartidismo está acabado y todos los sondeos nos dicen que crecemos. Y no descarto nada”. La línea roja de Marín es Adelante Andalucía, pero contempla pactos con PSOE y PP. El líder de los populares, Juan Manuel Moreno, afirmó también que sus sondeos les sitúan “muy cerca, extremadamente cerca” de esa “mayoría alternativa” —con Ciudadanos— que acabe con 36 años de Gobiernos socialistas. Pero de momento las cuentas no le salen. Moreno retó ayer a Ciudadanos a aclarar cuál sería su primera opción en caso de poder sumar con PSOE y PP. Marín no se mojó: al cabo, queda mucha campaña por delante.

Aspiraciones y líneas rojas de los candidatos

Todos los candidatos a presidir Andalucía mostraron ayer sus aspiraciones —la oposición se presenta como única alternativa a 36 años de poder del PSOE y la presidenta Susana Díaz como garante de la estabilidad— y sus líneas rojas —gobernar con apoyos puntuales y sin pactos claros o evidentes—.

La intención de Díaz es “gobernar en solitario con apoyos puntuales en el Parlamento”, informó Efe. Aún es pronto para plantearse repetir pactos de investidura con Ciudadanos o la entrada en el Gobierno que podría exigirle la formación naranja para mantenerla en el poder.

Esa opción, que el líder regional de Ciudadanos, Juan Marín, ha deslizado en el pasado, no está aún sobre la mesa. Marín se ofrece como alternativa entre “más de lo mismo o la resignación del PP”. Para desmarcarse de la alianza de centroderecha que reclama el líder popular, Pablo Casado, Marín fue más beligerante con su rival del PP, Juan Manuel Moreno — “solo piensa en sillones”, dijo— que con Díaz.

Moreno presentó las elecciones del 2 de diciembre como un referéndum en el que su partido es la “garantía de cambio”. Y se mostró cauto respecto del pacto con Ciudadanos. “Cuando lleguemos al río, subiremos al puente”, ironizó.

Teresa Rodríguez, la candidata de Adelante Andalucía, lo tiene claro: “Ni por activa ni por pasiva va a gobernar la derecha”, pero tampoco el PSOE porque “es más de lo mismo”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información