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Aznar atribuye la corrupción en España al “síndrome del nuevo rico”

El expresidente sugiere que la Justicia se ha dejado presionar por la opinión pública ante los escándalos

El expresidente del Gobierno y presidente de FAES Jose Maria Aznar, este lunes en la presentación de una biografía sobre Miguel Maura. EFE

Este martes sale a la venta El futuro es hoy, (Ediciones Península), el último libro de José María Aznar, en el que analiza "España en el cambio de época". El expresidente, que acaba de comparecer en el Congreso en la comisión por presunta financiación ilegal del PP, dedica un apartado del volumen a hablar de la corrupción. Atribuye el fenómeno al "síndrome del nuevo rico" y sugiere que el Poder Judicial se ha dejado presionar por la opinión pública al juzgar los escándalos.

"Detrás de muchos casos de corrupción, hay algo así como un síndrome del nuevo rico, o del que quiere serlo", explica Aznar en su libro. "En segundo lugar", añade, me parece que no es casualidad que la corrupción se encuentre vinculada en su mayor parte con administraciones distintas a la estatal que tienen atribuida prácticamente toda la gestión pública y en las que la cercanía entre el administrador y el administrado no produce siempre los efectos beneficiosos que se le suele atribuir- durante su comparecencia en el congreso, el expresidente insistió en que el caso Gürtel se ceñía a dos ayuntamientos madrileños, pese a que el PP fue condenado como partícipe a título lucrativo-. "Como tercer factor", concluye, "hay que mencionar la relajación de los niveles de responsabilidad individual y de las exigencias éticas".

Aznar, cree, no obstante, que los jueces han sido excesivamente duros y habla en su libro de "un Poder Judicial que ha respondido a los casos de corrupción con actuaciones nada benévolas a las que tampoco ha sido ajena la presión de la opinión pública y no siempre para bien".

Insiste en que los niveles de corrupción en España son "muy limitados" y que "no existe un poder mafioso que haya llegado a condicionar al Estado en sus funciones esenciales".

El expresidente aborda también en su libro el desafío independentista, "la amenaza del los  populismos", el auge de Ciudadanos y el mandato de su sucesor, Mariano Rajoy. Estas son las reflexiones de Aznar sobre dichos asuntos:

 "Podemos carece de personalidades carismáticas". El expresidente opina que la formación de Pablo Iglesias es "solo una parte del populismo en versión española". "Con una dirección universitaria que recuerda superficialmente a la del PSOE salido del congreso de Suresnes (pero de una universidad mucho más floja y devaluada intelectualmente que la de entonces), Podemos carece de personalidades carismáticas y abunda, en cambio, en caracteres descaradamente picarescos". "De hecho", añade Aznar, "han sido mucho más determinantes en la ofensiva contra la democracia liberal en España los partidos y movimientos nacionalistas del País Vasco y Cataluña, que han promovido verdaderas democracias totalitarias en las comunidades donde son hegemónicos. Sin los nacionalismos secesionistas del País Vasco y Cataluña, el populismo español sería una broma". 

Algo se hizo mal en Cataluña...pero no fui yo. Aznar niega que haya faltado diálogo con Cataluña, y defiende el recurso que el PP presentó ante el Constitucional contra el Estatut, y en un momento del libro, asegura: "No todo se ha hecho bien en Cataluña, es evidente". Descarga la mayor parte de la responsabilidad en "los socialistas catalanes durante los tripartitos presididos por Pasqual Maragall y José Montilla", pero insiste en que, "en contra de ciertas ideas asumidas con mucha ligereza", durante su mandato todo fue mejor. "Fue durante el Gobierno que presidí cuando el sentimiento nacionalista excluyente en Cataluña registró sus mínimos históricos", afirma.

El dedazo.  Aznar defiende la elección a dedo de su sucesor porque entonces "se veía normal, dentro y fuera del partido". "Me parece que hoy, ni la opinión pública ni el propio partido aceptarían una designación por ese procedimiento. ¿Significa eso que tenga que haber un referéndum o unas primarias de esas que llaman abiertas? No lo creo necesario, ni recomendable, ni hay experiencias que lo aconsejen". afirma. El expresidente asegura que entregó el poder a Rajoy y que en 2011, cuando gana las elecciones, recibió "un cheque en blanco del electorado, un mandato no solo para superar las consecuencias de la crisis económica, sino también para recuperar el rumbo del país. Y lo podría haber hecho perfectamente", añade, en condicional, "porque los españoles hubieran aceptado cualquier decisión en ese momento, de todo tipo". "Si es verdad que desde el punto de vista económico, y por distintas razones, las cosas han mejorado sustancialmente, es verdad también que en el ámbito político e institucional, el balance [de Rajoy] es muy distinto". 

Ciudadanos y la receta para que el PP no sea un partido "desahuciado". Ahora, Pablo Casado ha reconciliado a Aznar con el partido, pero uno de los asuntos que más escoció a los populares durante la época de hielo entre las siglas y su expresidente fue precisamente el apoyo de Aznar a Albert Rivera. En su nuevo libro, presenta a Ciudadanos como un "serio aspirante al partido de Gobierno con posibilidades de ocupar el espacio político del PP". "Un partido emergente como Ciudadanos tiene un recorrido grande, a menos que cometa errores que, por su trayectoria hasta ahora, deberían ser muy notorios. Y el PP, si evita el riesgo de centrifugación y recupera el dinamismo de su proyecto político con una imagen reconocible para el electorado, no es un partido desahuciado". 

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