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Borrell advierte de la amenaza para Europa del debilitamiento del multilateralismo por Trump

El ministro español de Exteriores cree que llevará dos décadas resolver la división en la sociedad catalana

Josep Borrell y el profesor J.H.H. Weiker, director del Centro Jean Monnet.

Estados Unidos cierra el paraguas y ahora corresponde a Europa abrirlo. El ministro de Exteriores, Josep Borrell, advirtió que el mayor riesgo externo para la Unión Europea es el debilitamiento del multilateralismo por las políticas de Donald Trump. “Es la mayor amenaza para nosotros”, reiteró. Por este motivo, y sumado al Brexit, defendió en un debate en la Universidad de Nueva York que la Unión Europea de un paso al frente y abandere el proceso para reinventar el multilateralismo.

“Nuestro gran amigo ya no está ahí”, dijo el jefe de la diplomacia española. Puso como ejemplo la decisión del nuevo presidente de EE UU de abandonar el pacto global del clima y el acuerdo nuclear con Irán, junto a la reconfiguración de los acuerdos comerciales regionales. Ese distanciamiento de Europa, recordó, ya comenzó con Barack Obama. En este sentido, reconoció que Washington pueda tener ahora otro interés y entiende que dirija toda su atención hacia el Pacífico, por China.

Pero también ve este repliegue como una oportunidad para que Europa reclame el papel que le corresponda en la escena global y mostrar su fuerza política. “Queremos funcionar en un mundo multilateral”, reiteró, “así que tenemos que hacer lo que hay que hacer para crear un mundo en el que haya cierto orden”. Sin Reino Unido, añadió, el proceso de integración puede avanzar más rápido.

Durante la conversación con el profesor J.H.H. Weiler, el ministro destacó la necesidad de que en este contexto se siga avanzando hacia la unificación de la defensa europea, para crear una capacidad estratégica común. No llegó a decir que el eje transatlántico esté acabado, pero si cree que la UE debe dar una respuesta a la amenaza que supone el debilitamiento del multilateralismo.

El debate se organizó para debatir sobre el estado de la Unión Europea. El reto también es interno, porque a la herida que abrió la crisis económica en la sociedad se le suma el problema derivado de la crisis de identidad que está alimentando el fenómeno migratorio. Eso está creando que haya dos visiones diferentes en la Unión, que va a llevar a una diferenciación en el proceso de integración política, como se hizo con el euro.

Al mismo tiempo, reconoció que el ciudadano no entiende bien como funciona el entramado institucional de la Unión Europea. Explicó que al principio se permitió la transferencia de soberanía “porque no tocaba nada vital” y “porque parecía funcionar”. “Pero ahora la gente no sabe quién es quién y quién hace qué”, añadió, por eso considera que se debe hacer política a nivel europeo y romper con la idea de que Bruselas es un lugar de negociación permanente entre vecinos.

Sobre la cuestión del independentismo, Josep Borrell dijo que llevará dos décadas resolver la ruptura emocional que provocó en la sociedad catalana el referéndum del 1 de octubre, "si hay éxito". No cree que el problema sea entre España y Cataluña, sino que la sociedad catalana quedó dividida, "hay una confrontación entre la gente”. La única manera de evitar que las cosas vayan a peor, dijo, “es con más diálogo” y tratando de tender puentes.

El ministro insistió en que solo votó el 47% de los catalanes y que ningún Gobierno del mundo reconocerá una declaración unilateral de independencia. “Cataluña no es colonia, ni está militarmente ocupada, ni sufre una violación sistemática de los derechos humanos”, aclaró. Por eso dejó claro en la conferencia que “si la única propuesta es que quieren independencia, eso no va a ser aceptado”.

En este sentido, explicó que el Gobierno de Pedro Sánchez ofreció “escribir un nuevo Estatut” de autonomía. Pero para elaborarlo, precisó, antes debe haber un acuerdo entre los catalanes para así poder saber “con quién” se negocia. “Si queremos que las partes sean una sola comunidad”, concluyó citando al presidente del gobierno catalán, Quim Torra, “esa división debe ser resuelta”.

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